Jóvenes #laburencers

De la escuela al trabajo (registrado)

La historia de Celeste fue seleccionada por la Organización Internacional del Trabajo para sumarse a la campaña #laburencers, jóvenes que cuentan sobre derechos laborales y el acceso al trabajo decente en un mercado laboral cambiante.

13 de agosto de 2024

BUENOS AIRES, Argentina (OIT Noticias) — Cuando Celeste Bayo Quintana (22) egresó de la escuela secundaria sabía que quería capacitarse para formar y acompañar a la primera infancia. Desde entonces, realiza tareas de cuidado de niñas y niños en distintos hogares, un empleo que en la mayoría de los casos es registrado. Pandemia mediante, esta #laburencer tuvo que transformar su plan de capacitación en su transición de la escuela al trabajo, pero nunca dejó de lado su vocación. Tampoco, la posibilidad de desarrollarse con autonomía, un beneficio que le aportó tener un trabajo decente.

© Minnicelli,M. /OIT
© Minnicelli,M. /OIT

Como tantas personas jóvenes en sus primeras experiencias laborales, Celeste encontró situaciones heterogéneas a afrontar: “Tuve laburos en los que estuve una semana o un mes y me di cuenta de que…acá no va, no me gusta este ambiente o no me gusta cómo se manejan”, relató. También fue ganando aprendizajes e información sobre el mundo del trabajo y, en particular, sobre su vocación por la pedagogía.

Inspirada por su familia docente, en 2020 había comenzado a cursar en el profesorado inicial de forma virtual. Sin embargo, la pandemia por la Covid-19 hizo que pospusiera momentáneamente sus estudios y al año siguiente acelerara su ingreso al mercado laboral.

Hace tres años trabaja de forma registrada cuidando a una niña y estudia Estimulación Temprana porque, a partir de experiencia laboral, confirmó que su pasión es acompañar a las infancias en su crecimiento y desarrollo.

Paralelamente, mantiene otros empleos, donde cuida a dos niños y es animadora de fiestas infantiles. En estos empleos no está registrada. Esta diferencia le brinda una mirada sobre la formalidad: “En este trabajo en el que estoy registrada, cobro mensualmente el sueldo, aguinaldo, vacaciones, si hay algún tipo de plus o de aumento por el sindicato también lo cobro, siempre por transferencia”. Además señaló: “Tener vacaciones, obra social, la jubilación es sumamente importante. Yo ya estoy aportando desde mis 21 años, eso es un montón”.

Para Celeste trabajar no solo le permite construir su “independencia económica” para llevar adelante proyectos propios como mudarse sola, sino que es un espacio, donde crear y despejar su cabeza, de aprendizaje y de vinculación con otras personas. “Para las personas adultas es todo muy estructurado, a veces nos tiramos medio para abajo, mientras que los chicos tienen esa cosa de que a todo le encuentran una vuelta, todo es más simple a sus ojos, desde su vivencia”, recalcó. “Tengo la suerte de laburar con infancias, entonces no tengo quejas porque es soñada esa parte. Sobre todo el vínculo que tengo con esta nena particularmente es muy lindo y se nota la complicidad, la charla, explicar o hablar todo”, celebró.

Crecer profesionalmente para independizarse

Para la joven, que proyecta seguir estudiando y creciendo en el universo laboral de su rubro, es de suma importancia contar con los demás derechos laborales que le aporta su trabajo registrado. “Tiene toda esa parte beneficiosa para una persona joven que también necesita días de estudio, días de examen…soy súper afortunada porque no a todas las personas les pasa y menos siendo joven”, evaluó. “Si yo quisiera hacer una carrera universitaria, no podría dejar de laburar; no tengo la posibilidad de que me banquen…Yo sé que en este laburo que tengo, si yo quisiera hacer una carrera terciaria o universitaria, podría tranquilamente. Sé que podría charlar para organizar si tengo que cursar”, resaltó.

Celeste enumeró otros beneficios que trae aparejado tener un trabajo con derechos laborales que se cumplen, como tener una obra social. “En este laburo empecé con una, que era la que me correspondía (por la actividad laboral) y después me pasé a otra. Eso me lo brinda mi laburo, es buenísimo”.

Todavía recuerda el momento en el que le tocó completar por primera vez los trámites para ser registrada como trabajadora formal en tareas de cuidado y contó: “Me pasó que con 20 años nunca me habían registrado”. Tanto ella como su empleadora desconocían el procedimiento de registración, por lo que tuvieron que informarse: “Mi jefa se instruyó para poder explicarme, aprendí un montón de cosas y ella también”, comentó, y amplió: “Tengo los recibos de sueldos guardados, organizados por mes, porque también sé que cuando te vas a alquilar te los piden, o para hacer un trámite en el banco”.

A partir de su experiencia y la de sus pares, compartir información con respecto a los derechos laborales y al mundo del trabajo la motivó a crear un emprendimiento propio de acompañamiento a otras personas jóvenes en la búsqueda de empleo con la redacción y revisión de currículums y cartas de presentación.

Sobre su futuro, Celeste quiere retomar el profesorado o realizar una carrera terciaria o universitaria vinculada a la primera infancia. “Me gustaría verme con otra formación académica mucho más avanzada, con un sueldo mejor porque los sueldos van aumentando… si tenés suerte. Me veo mejorando y teniendo un sueldo que ayude mucho más a mi proyecto de independizarme”, enfatizó.

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