Entrevista
Cinco preguntas sobre el mercado laboral a la nueva directora de la OIT en Argentina
A dos meses de asumir como nueva directora de la OIT en Argentina, Sara Luna Camacho comparte su mirada sobre las instituciones del mercado laboral en el país y sus desafíos más urgentes. Además, detalla cuáles son sus prioridades de gestión y las innovaciones en la cartera de proyectos.
12 de julio de 2024
BUENOS AIRES, Argentina (OIT Noticias) — Desde mayo de este año, la diplomática mexicana Sara Luna Camacho está a cargo de la Oficina de País de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la Argentina. La nueva directora llegó a Buenos Aires desde Ginebra, Suiza, donde fue delegada ante la OIT de la Misión Permanente de México.
A poco más de dos meses desde su llegada al país, Luna Camacho conversa sobre las prioridades de su gestión y los desafíos que enfrenta la Organización en materia de trabajo decente.
—¿Qué la motivó a aceptar el puesto de directora de la Oficina de País de la OIT en Argentina?
—Por mi rol como delegada ante la Organización y como Coordinadora Regional para el Grupo de Países de América Latina y el Caribe (GRULAC) tenía una visión global del mandato de la OIT. Estar en el terreno me brinda una oportunidad inigualable para contribuir en el avance de los derechos laborales a través de la cooperación internacional. Argentina es un país con una rica historia de derechos laborales, con grandes desafíos y un enorme potencial. Es un gran honor poder ser parte de esta tarea junto al gobierno, los sindicatos y el sector empleador. Estoy entusiasmada por trabajar en estrecha colaboración con nuestros representantes tripartitos para generar un impacto positivo.
—¿Cuál fue su primera impresión sobre el mercado laboral en el país?
—Por mi rol en el GRULAC y también por mi propio interés en los escenarios globales y regionales, ya tenía conocimiento sobre la coyuntura argentina. Aun así debí actualizarme un poco, porque la realidad cambia rápidamente. A lo largo de los años pude conocer a muchos de los actores centrales del mundo del trabajo en el país. Así que, en parte, mi llegada a Buenos Aires me permitió varios reencuentros y esto facilitó el aterrizaje. Más allá de esto, las impresiones son muy buenas. El equipo de la Oficina es técnicamente muy sólido, reconocido y muy comprometido con las líneas estratégicas que lleva adelante. Además, en Argentina existe una base normativa robusta y una tradición de diálogo social.
—¿Cuáles considera que son los principales desafíos que hoy enfrenta el país en materia laboral?
—El mercado laboral es complejo en todo el mundo. Hay también problemas comunes según cada región. En Argentina, como en otros países de Latinoamérica, existen desafíos en torno a la informalidad, el acceso a la protección social y el desempleo juvenil, que son algunos de los retos más significativos. Pero desde ya que hay otros, como las brechas de género, la inclusión laboral de las personas con discapacidad, la necesidad de promover la innovación tecnológica y de fortalecer la educación y formación profesional, especialmente en un contexto de grandes transformaciones de la mano de la inteligencia artificial, la automatización y la robótica. Desde una mirada más amplia, algunos desafíos se conectan con propiciar aumentos de la productividad. Otros con asegurar los principios y derechos fundamentales del trabajo. Y luego, otros tienen que ver con las nuevas modalidades o las formas atípicas de empleo. Pero en todos los casos se trata de promover el trabajo decente. Y la principal herramienta para lograrlo es el diálogo social tripartito.
—¿Y cómo es la situación actual del diálogo social?
—Argentina es uno de los países fundadores de la OIT y desde 1919 cuenta con una larga tradición de diálogo social, más allá de los vaivenes institucionales y los momentos puntuales de la historia en los que esto no fue posible. Actualmente se observa un diálogo activo entre los representantes del gobierno, del sector empleador y del sector sindical. Es preciso fomentar la cooperación de manera tripartita y en torno a proyectos colaborativos concretos. La OIT está a disposición para acompañar a los constituyentes en estos procesos y brindarles la asistencia técnica necesaria para sostener los espacios de diálogo.
—Con respecto a los proyectos, ¿qué objetivos se propone para su gestión? ¿Qué programas o iniciativas planea priorizar?
—La OIT organiza su programación en períodos de dos años. Durante el bienio 2022-23 se llevaron a cabo 15 proyectos de cooperación técnica en una diversidad de temas. Ahora ese portfolio está en un momento de renovación, enmarcado en el Programa de Trabajo Decente de País 2022-2025, que a su vez se alinea con el Marco Estratégico de Cooperación del Sistema de Naciones Unidas para el Desarrollo con la República Argentina 2021-2025. En este marco programático, por un lado, es clave continuar con las líneas que se enfocan en los derechos fundamentales del trabajo. Por otro, nos interesa expandir la agenda hacia nuevos sectores, escogidos por su potencial para generar oportunidades de inversión y creación de empleo, pero en los cuales también existen desafíos en torno al trabajo decente. Es el caso del litio, el turismo, el sector automotriz y la industria textil. A su vez, apostaremos a iniciativas relacionadas con la inclusión laboral de personas con discapacidad, las personas migrantes y el empleo joven y en enfoque transversal de género e interseccional. En todos los casos, será esencial que logremos articular alianzas con socios estratégicos y posicionar a la Organización como un actor relevante para contribuir a mejorar las condiciones laborales de todas las personas.