316.ª reunión del Consejo de Administración de la OIT: Entrevista con Luc Cortebeeck, portavoz del Grupo de los Trabajadores
Tras la conclusión de la 316.ª reunión del Consejo de Administración de la OIT, el portavoz del Grupo de los Trabajadores, Sr. Luc Cortebeeck, analiza varios temas debatidos durante dicha reunión, en especial, la función del diálogo social ante la crisis, la cuestión del empleo de los jóvenes y el papel de la OIT en la esfera internacional.
23 de noviembre de 2012
En una declaración tripartita la Mesa del Consejo de Administración hizo hincapié en la importancia del diálogo social como elemento fundamental para hacer frente a la crisis. ¿Qué mensaje desea transmitir el Grupo de los Trabajadores a los sindicatos, en particular en Europa, afectados por la precariedad de los puestos de trabajo y las medidas de austeridad?
Luc Cortebeeck: En 2008 la Mesa del Consejo de Administración emitió por primera vez una declaración tripartita al comienzo de la crisis. En el Grupo de los Trabajadores consideramos que no podíamos dejar pasar esta 316.ª reunión del Consejo de Administración de la OIT sin pronunciarnos sobre la crisis y su evolución. Por consiguiente, esta declaración supone un llamado a todos los responsables económicos, los empleadores, los gobiernos y los sindicatos. Creo que en casos como el de Grecia, debatido durante la presente reunión, tenemos que lanzar un llamado al diálogo social, pues resulta imposible resolver los problemas vinculados con la crisis de otra forma. Por ende, debemos encontrar soluciones más allá de las medidas de austeridad, ya que éstas acaban con la economía y el empleo; hay que impulsar la negociación y el diálogo social con la participación de los empleadores para retomar las iniciativas y crear más puestos de trabajo. Tenemos que dar prioridad a aquellas medidas que favorezcan un crecimiento duradero. Sé que no es fácil, pero cada país, cada organización sindical ha de encontrar su camino. Los sindicatos están manifestándose en las calles para expresar su decepción por esta situación, y creo que deben seguir protestando; sin embargo, también es necesario que cada sindicato sopese su estrategia a adoptar. En la actualidad, Europa está sufriendo los estragos y creo que el diálogo social es un recurso indispensable, incluso en aquellos países que viven una situación difícil. He aquí el llamado que quiso lanzar la Mesa del Consejo de Administración.
En esta sesión se abordó la crisis del empleo de los jóvenes. ¿Qué medidas preconiza el Grupo de los Trabajadores para encarar este desafío?
Luc Cortebeeck: Las medidas clásicas como la educación y la formación son importantes, pero resultan insuficientes porque, si los jóvenes no encuentran trabajo después de formarse, surgen los problemas. Por tanto, hay que invertir en empleo, en infraestructuras de larga duración y en medidas macroeconómicas. Estas medidas son válidas para Europa y los países emergentes y para eliminar las medidas de austeridad que nos llevan por una senda equivocada.
La protección social de los trabajadores supone también un desafío para los países del sur. ¿Cuál es su postura a este respecto?
Luc Cortebeeck: El piso de protección social es de lo más importante, pero no es suficiente. Creo que todos los países tienen posibilidades suficientes para financiar dicha protección social en beneficio de los trabajadores. Considero que los países pobres pueden encontrar financiación a través del Banco Mundial y los bancos regionales de inversión para construir sus sistemas de protección social. Es necesario recalcar el papel fundamental de la creación de empleo y espero que podamos debatir en 2014 en la Conferencia Internacional del Trabajo la cuestión de la economía informal que se debe formalizar para facilitar la instauración del piso de protección social. A mi entender, los países en desarrollo no deben sufrir más que otros los efectos de la crisis ya existente en algunos países. Los convenios de la OIT nos ofrecen varias posibilidades para arrostrar estos desafíos. Me permito recordar que el piso de protección social cuenta también con el respaldo de otros organismos de las Naciones Unidas. En el Grupo de los Trabajadores albergamos la esperanza de que, si la OIT trabaja con los demás organismos, terminaremos encontrando medios para la creación del piso de protección social.
En el marco de las normas internacionales del trabajo, la OIT dispone actualmente de 189 convenios y 202 recomendaciones. ¿Cree usted que los Estados deben desplegar esfuerzos para impulsar la ratificación y la aplicación de las normas internacionales del trabajo?
Luc Cortebeeck: ¡Sí! Evidentemente, los mecanismos de vigilancia y control de la OIT tienen un papel importante, pero creo que todos somos responsables, incluidos los sindicatos. Me parece que no hay que pedir únicamente a la OIT la aplicación de los convenios, también es necesario que los sindicatos hagan en sus respectivos países todo lo posible para tener influencia sobre las políticas; hay que debatir con ellos e invitarles a que asuman sus responsabilidades en pos de la aplicación de las normas internacionales del trabajo. Los sindicalistas tenemos un papel que desempeñar en la aplicación de las normas internacionales del trabajo. Actualmente hay países que han ratificado varios convenios, lo cual está muy bien, pero también es necesario crear leyes en el marco de las legislaciones nacionales y velar por la aplicación de las normas internacionales del trabajo.
Por último, ¿qué papel cree usted que va a desempeñar la OIT en la esfera internacional con el nuevo equipo directivo de la Oficina, encabezado por el Sr. Guy Ryder?
Luc Cortebeeck: En mi opinión, las restructuraciones internas en la OIT apuntan en la dirección correcta para el fortalecimiento de nuestra Organización. El papel actual de la OIT trasciende el ámbito de Ginebra, llegando en particular a los países y a las diferentes regiones del mundo. Tenemos que estudiar cómo influir en los países afectados por la crisis para que se entable el diálogo social. En este sentido, considero que la OIT tiene un papel activo que desempeñar en el fortalecimiento del diálogo social en los países. Además, me parece que el lugar que ocupa la Organización en todos los debates mundiales del G20 es importante. Se celebrará en diciembre una importante reunión sobre el trabajo decente en Moscú y después tendrá lugar la Reunión Regional Europea de la OIT en Oslo. El trabajo de la OIT con otros organismos de las Naciones Unidas, la OCDE, el FMI, el Banco Mundial, los bancos regionales y otros es importante para que se tenga siempre en cuenta las normas internacionales del trabajo en los distintos acuerdos internacionales. Es preciso que los Estados respeten las normas internacionales del trabajo. La OIT ya ha desplegado muchos esfuerzos en los últimos años en este sentido pero creo que se puede hacer más. En 1919, cuando se creó la OIT, los mandantes consideraron que para lograr la paz en el mundo era necesario que la gente gozase de buenas condiciones sociales y, para ello, se necesita a las tres partes: los gobiernos, los empleadores y los trabajadores. Por consiguiente, hay que fortalecer este tripartismo y el diálogo social, incluso en los países con dificultades. Los Estados lograrán resolver sus problemas a través del diálogo social y el tripartismo.