12 de junio: Día Mundial contra el Trabajo Infantil

La OIT publica un informe actualizado sobre Trabajo Infantil y anima, junto a UNICEF España, a gobiernos, patronales, sindicatos y sociedad civil a aprovechar la nueva legislación e instrumentos internacionales para erradicarlo.

12 de junio de 2013

Madrid, 12 de junio de 2013

  • La OIT publica un informe actualizado sobre Trabajo Infantil y anima, junto a UNICEF España, a gobiernos, patronales, sindicatos y sociedad civil a aprovechar la nueva legislación e instrumentos internacionales para erradicarlo.
  • El acceso insuficiente o nulo a la educación y los riesgos para la salud física y psicológica agravan esa 'realidad oculta'.
  • Este fenómeno está enraizado en modelos sociales y culturales que perpetúan los roles tradicionales femeninos, lo que complica su abordaje.
Unos 15,5 millones de niñas y niños de 5 a 17 años de edad realizan trabajo doméstico, remunerado o no, en hogares de terceros. El 72% son mujeres. Y dos tercios del total (10,5 millones) se encuentran en situaciones inaceptables que se consideran trabajo infantil, sea por no haber cumplido la edad mínima legal de admisión al empleo, sea por trabajar en condiciones peligrosas (8,1 millones) o que rozan la esclavitud. El tercio restante (5 millones) lo integran en su mayoría adolescentes que realizan trabajo doméstico permitido, pero que necesitan protección contra posibles abusos y garantías de condiciones laborales dignas.

Gran parte de esos menores carecen de acceso a la educación o lo tienen limitado, lo que hipoteca y 'roba' su futuro.


Este es el escenario general que dibuja el informe “Erradicar el trabajo infantil en el trabajo doméstico y proteger a los jóvenes trabajadores contra las condiciones de trabajo abusivas", publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil que se celebra cada año el 12 de junio. En el marco de su objetivo de concienciar a la sociedad sobre este grave problema, que expone a niñas y niños a distintas formas de abuso y explotación, la atención se centra en este 2013 en el trabajo doméstico infantil, que es con frecuencia una 'realidad oculta' que suele estar enraizada en modelos sociales y culturales que perpetúan los roles tradicionales de las mujeres, lo que complica su abordaje para buscar soluciones.

Pero el mensaje de la OIT es que las soluciones existen, porque la comunidad internacional dispone de legislación e instrumentos para intentar erradicar ese fenómeno. Destacan al respecto dos normas sobre trabajo decente para trabajadoras y trabajadores domésticos que han marcado un histórico paso adelante: el Convenio número 189, que exige a los Estados miembros de la OIT fijar una edad mínima para ese tipo de trabajo, y la Recomendación número 201, que demanda la identificación, prohibición y eliminación del trabajo peligroso infantil, así como la implementación de mecanismos para vigilar la situación de los menores que trabajan en el ámbito doméstico.

Con ese telón de fondo, la OIT aboga por la cooperación para conseguir una acción eficaz que permita eliminar el trabajo doméstico infantil, proteger a los jóvenes trabajadores frente a condiciones laborales abusivas y promover el trabajo decente para todas las personas empleadas en el ámbito doméstico. Y en ese marco de colaboración, añade, los gobiernos, las organizaciones empresariales y sindicales, la sociedad civil y las organizaciones internacionales juegan un papel clave para dar visibilidad al problema.

Este fenómeno es con frecuencia una 'realidad oculta', enraizada en modelos sociales y culturales que perpetúan los roles tradicionales femeninos, lo que complica su abordaje. En muchos países, el trabajo doméstico infantil no solo es aceptado, sino que se ve de manera positiva y se prefiere a otras formas de empleo, sobre todo para las niñas. Además, se percibe muchas veces como parte del 'aprendizaje' para la edad adulta y el matrimonio. Y todo ello contribuye, por una parte, a perpetuar los papeles y las responsabilidades más tradicionales adjudicadas a las mujeres dentro y fuera del hogar y, por otra, a que esa realidad se prolongue en el tiempo.

La solución es difícil porque, como subraya el informe de la OIT, el fenómeno tiene causas complejas que pueden agruparse en dos grandes apartados. Uno, los factores de inducción que 'empujan' al trabajo doméstico infantil: la pobreza y su feminización, la exclusión social, la falta de educación, la discriminación étnica y de género, la violencia sobre las niñas y niños en sus hogares, los desplazamientos y la migración rural a las zonas urbanas, y, en fin, la pérdida de los padres y madres a causa de conflictos y/o enfermedades. Y el otro, los factores de atracción: aumento de desigualdades económicas, servidumbre por deudas, percepción de que la persona empleadora es parte de la familia ampliada y ofrece un 'ambiente protegido' al menor, creciente necesidad de las mujeres que desean integrarse en el mercado laboral de tener una persona 'sustituta' en el hogar, y la esperanza de que el servicio doméstico ofrezca a niñas y niños una oportunidad de instrucción.

En la práctica, sin embargo, el trabajo doméstico infantil plantea serios riesgos para los menores. La OIT señala varios de esos peligros que obligan a incluirlo en algunos países como una de las peores formas de trabajo infantil. Entre las más habituales se incluyen las largas y agotadoras jornadas laborales, el uso de químicos tóxicos, el transporte de cargas pesadas, la manipulación de objetos peligrosos --cuchillos, hachas, ollas calientes--, la alimentación y alojamiento insuficientes o inadecuados, el trato humillante o degradante –incluida la violencia física o verbal-- y el abuso sexual. Estos riesgos son aún mayores cuando el niño o la niña vive en el domicilio de la persona empleadora.

Estos riesgos privan a las niñas y niños que trabajan en el ámbito doméstico de derechos fundamentales como el acceso a la educación y a la atención médica; el derecho al descanso y tiempo libre; el derecho al juego y otras actividades recreativas; el derecho a recibir cuidados y a tener contacto regular con sus progenitores y con sus amistades. Y lo más inquietante es que tales privaciones de derechos infantiles pueden tener un grave e irreversible impacto --físico, psicológico y moral-- en el desarrollo, la salud y el bienestar de los menores.

Uno de los problemas más serios para los niños y niñas que realizan trabajo doméstico es su insuficiente, cuando no nulo, acceso a la educación. Incluso cuando lo hacen ya por encima de la edad mínima de trabajar, tienen menores oportunidades de completar sus estudios. De ahí la preocupación del nuevo Convenio número 189 por garantizar que el trabajo doméstico infantil no obstaculice la educación obligatoria ni impida continuar la formación académica o profesional.

Para conseguir esos objetivos resulta primordial un esfuerzo conjunto y coordinado de los interlocutores sociales y de las organizaciones de la sociedad civil, cuyo papel puede ser clave para 'impulsar' acciones de los gobiernos que permitan avanzar en la erradicación del trabajo infantil. Es lo que hacen, desde el ámbito no gubernamental, organizaciones comprometidas con los derechos y el bienestar de la infancia como UNICEF Comité Español, que contribuye de forma destacada en la concienciación frente al trabajo de los menores en general y frente al trabado doméstico infantil en particular.

En esta línea se inscribe su reciente iniciativa "Cambiemos la letra" UNICEF que tiene como objetivo concienciar acerca del trabajo infantil, que afecta a 215 millones de niños en todo el mundo, y conseguir fondos para apoyar el trabajo del Fondo de Naciones Unidas para la protección de los derechos de la infancia más vulnerable en todo el mundo.

Entrando en la web www.cambiemoslaletra.com cualquier persona puede cambiar la letra de una conocida canción infantil en la que se habla de niños que no pueden jugar por tener que hacer distintas tareas domésticas, en vez de vivir como lo que son, niños. Para lograr erradicar el trabajo infantil UNICEF incide en varios ámbitos. Por un lado negociando con gobiernos y administraciones públicas para fomentar leyes contra el trabajo infantil, y por otro apoyando a las comunidades y a las empresas para que rechacen cualquier forma de explotación infantil.

Una parte ineludible de la lucha contra el trabajo infantil recae en los gobiernos afectados, que deben impulsar políticas económicas y sociales que protejan a los sectores más vulnerables de la población frente a la explotación laboral y la desprotección en caso de pérdida del empleo.

Por ejemplo, de acuerdo con un informe recientemente publicado por la Organización Internacional del Trabajo, una cobertura de seguridad social universal, al menos a un nivel mínimo adecuado, es clave en la protección de niños y niñas frente al trabajo infantil.

Esta responsabilidad de los gobiernos no excluye ni exime al sector productivo de su responsabilidad en el respeto a los derechos de sus trabajadores. Unas mejores condiciones laborales globales redundan en un mejor sostenimiento de las familias, evitando el trabajo infantil. Por otra parte, es necesario un control riguroso de la cadena de producción, ya que en muchos casos, niños y niñas trabajan a través de subcontratas.

Datos de interés:

  • 215 millones de niños son víctimas de trabajo infantil. Estos son los datos del más reciente Informe Mundial de la OIT (2010). La publicación de nuevas cifras está prevista para septiembre de 2013.
  • 115 millones de niños están involucrados en las peores formas de trabajo infantil, las cuales comprenden las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre por deudas, la oferta de niños para la prostitución, la utilización de niños para la realización de actividades ilícitas y el trabajo que es perjudicial para la salud, la seguridad o la moral de los niños.
  • 15,5 millones de niños trabajan en el servicio doméstico.
  • El principal sector donde se concentra el trabajo infantil sigue siendo la agricultura (60 por ciento). Solamente uno de cada cinco niños que trabajan recibe un salario. La gran mayoría son trabajadores familiares no remunerados.
  • En mayo de 2010 tuvo lugar la segunda Conferencia Mundial sobre Trabajo Infantil en La Haya, Países Bajos, conmemorando los 10 años de la entrada en vigor del Convenio núm. 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil.
  • Del 8 al 10 de octubre de 2013 tendrá lugar la tercera Conferencia Mundial sobre Trabajo Infantil en Brasilia, Brasil.