Trabajadora de la empresa Palmar Sofía de palma de aceite en medio de las hojas de una palma de aceite, la persona porta los elementos de protección personal utilizados en la labor de polinización.

Trabajo decente en la palma de aceite: Los avances en un sector clave de la economía rural de Colombia

En el corazón de las plantaciones de palma de aceite en Colombia nace una de las industrias agrícolas más importantes del país que genera más de 200.000 empleos y produce más de 1 millón de toneladas de aceite cada año.

28 de agosto de 2025

Inés Rodríguez es una trabajadora de la palma de aceite ubicada en la zona rural de Tumaco, Nariño. Gracias al Plan Padrino, Inés accedió por primera vez a un contrato de trabajo. © OIT / Adriana Mayorga

Bogotá (OIT Noticias) - Actualmente Colombia se ubica como el principal productor de aceite de palma de Latinoamérica y el cuarto a nivel mundial. La palmicultura representa el 17% del PIB agrícola nacional y genera más de 200.000 empleos directos e indirectos en el 65,6% del territorio nacional.

Esta industria produce más de 1.7 millones de toneladas de aceite de palma al año de las cuales un 73% se comercializa en el mercado local y un 27% en el mercado internacional. Además de su importancia económica, el sector palmero tiene un alto potencial para contribuir al desarrollo sostenible, al ser una de las actividades agrícolas con mayor capacidad de generar empleo formal en zonas históricamente afectadas por la informalidad y la falta de oportunidades.

Foto general de una plantación de palma de aceite en Barrancas, La Guajira.
© OIT / Juliana Cerón
© OIT / Juliana Cerón
La palma de aceite está presente en más del 65% del territorio nacional. En el departamento de La Guajira hay más de 1.600 hectáreas cultivadas.

Según el DANE, en Colombia la tasa de informalidad laboral en la ruralidad alcanza el 83,8 %. Esto significa que más de 4 millones de personas en el campo trabajan sin acceso pleno a salud, pensión, protección laboral ni condiciones adecuadas de vivienda y educación. Este panorama refleja los profundos desafíos estructurales que persisten en la garantía del trabajo decente en las zonas rurales.

Aunque la palmicultura ofrece condiciones laborales más favorables que el promedio del empleo rural en Colombia, y se ha consolidado en la última década como un sector comprometido con la sostenibilidad social, aún enfrenta retos importantes. Persisten prácticas de informalidad laboral que limitan el acceso de los trabajadores a sus derechos y, al mismo tiempo, generan diversos riesgos para los empresarios palmeros.

Es así como la promoción del trabajo decente se presenta como un desafío y, a la vez, como una oportunidad para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, la sostenibilidad del negocio y asegurar el espacio del aceite de palma colombiano en el mercado internacional.

Programas estratégicos y alianzas

Desde 2020, la OIT apoya el Plan Padrino, una estrategia liderada por Trabajo Seguro para promover el trabajo decente en el sector palmero, con el respaldo de Fedepalma. A partir de 2023, la iniciativa cuenta también con financiación de Cargill, lo que ha permitido ampliar su alcance y profundizar su impacto en los territorios.

En este marco, entre 2023-2025 se ha facilitado la formalización de 904 trabajadores, la capacitación de 866 personas en cumplimiento normativo y la vinculación de 159 pequeños productores a procesos de acompañamiento directo. En total, entre 2020 y 2025, el modelo ya ha contribuido a la formalización de más de 1.800 trabajadores, lo que refleja su impacto creciente como estrategia que, desde la ruralidad, apuesta por dignificar el empleo y avanzar hacia un sector palmero más inclusivo y sostenible.

El Plan Padrino adopta un modelo en el que los núcleos palmeros ya constituidos apadrinan a pequeños productores de palma con el fin de impulsar, a través de los “líderes”, la implementación de la formalización laboral y la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) en sus unidades productivas. Los “líderes” son personas designadas por los productores para que los represente en un programa de capacitación y un esquema de acompañamiento para la correcta aplicación de la normatividad laboral en sus plantaciones.

Consultar: Más de 500 trabajadores de la palma de aceite se formalizaron en 2023 con el apoyo de OIT y Cargill

Por otro lado, el diplomado Palma Sostenible: Programa de formación para el trabajo decente, desarrollado por la OIT, Fedepalma y la Universidad Industrial de Santander, logró convocar a más de 300 actores clave del sector para abordar temas como formalización laboral, Seguridad y Salud en el Trabajo, derechos fundamentales y planificación estratégica para el cumplimiento. Con 120 horas de formación, el programa fortaleció las capacidades locales y consolidó una red de enlaces estratégicos para promover el trabajo decente en la cadena de valor de la palma de aceite.

El diplomado contó con la participación de representantes de las áreas de sostenibilidad, administración y recursos humanos de empresas palmicultoras, así como de pequeños y medianos productores. Todos ellos reflejan un compromiso creciente con el cumplimiento de las normas laborales en sus empresas y unidades productivas. Como resultado del proceso formativo, se certificaron 190 personas vinculadas a más de 100 unidades productivas del sector.

Consultar: Empresas y productores de palma de aceite culminan exitosamente el programa académico de OIT y Cargill para promover el trabajo decente en el sector

Con el objetivo de continuar fortaleciendo los procesos de formalización laboral en el sector palmicultor, en 2025 se puso en marcha el programa Palma al día: Asistencia virtual para empresarios. Esta iniciativa dirigida a medianas y grandes empresas del sector brindó acompañamiento jurídico gratuito, virtual y personalizado, enfocado en el cumplimiento de la normatividad laboral vigente.

A través de cápsulas formativas, sesiones de orientación práctica y asesorías individuales, Palma al día facilitó la comprensión y aplicación de los estándares legales, promoviendo una gestión empresarial más responsable, eficiente y alineada con los principios del trabajo decente.

Consultar: Empresarios palmeros culminan programa de asistencia para el cumplimiento de normas laborales con apoyo de la OIT y Cargill

Estas iniciativas hacen parte del proyecto Laboratorio de Planificación Estratégica para la Promoción de la Formalización Laboral y la Seguridad y Salud en el Trabajo en el Sector de la Palma de Aceite de la OIT que cuenta con la financiación y el apoyo de Cargill, la multinacional de alimentos, en el marco de su política de sostenibilidad.

El interés de Cargill en promover el cumplimiento de las normas laborales a lo largo de sus cadenas de suministro responde tanto a su compromiso con los derechos fundamentales en el trabajo como a los lineamientos de su política global de sostenibilidad. Además, esta acción cobra especial relevancia frente a las crecientes exigencias regulatorias de los mercados internacionales.

Instrumentos como la debida diligencia empresarial y el Pacto Verde Europeo demandan niveles más altos de trazabilidad y transparencia en las cadenas de valor, lo cual incluye no solo criterios ambientales, sino también el cumplimiento efectivo de los principios y derechos fundamentales en el trabajo en todos los eslabones de la producción.

Foto de una palma híbrida de aceite con sus frutos.
© OIT / Adriana Mayorga
© OIT / Adriana Mayorga
En la zona suroccidental de Colombia, predomina el cultivo de la palma híbrida de aceite. Una variedad más resistente a la enfermedad de la Pudrición del Cogollo.

El futuro del trabajo decente en la palma de aceite

La informalidad laboral y el acceso limitado a empleos con condiciones dignas siguen siendo algunos de los mayores desafíos para el bienestar de los trabajadores rurales y la sostenibilidad empresarial en el sector de la palma de aceite en Colombia.

Sin embargo, el camino hacia la formalización laboral en la palmicultura—aunque complejo—se perfila como una oportunidad clave para transformar el modelo productivo y elevar los estándares del trabajo rural. La evidencia demuestra que garantizar los derechos laborales no solo mejora la calidad de vida de las personas trabajadoras, sus familias y comunidades, sino que también incrementa la productividad y competitividad de las empresas.

Foto de cuatro trabajadores uniformados posando sonrientes junto a su empleador.
© OIT / Adriana Mayorga
© OIT / Adriana Mayorga
Trabajadores de la empresa de palma de aceite Buenagros que accedieron por primera vez a un contrato de trabajo gracias al Plan Padrino.

Durante la última década, la OIT ha acompañado diversos procesos de formalización laboral en la palma de aceite, trabajando de la mano con el Ministerio del Trabajo, Fedepalma, Cargill, la CUT, Trabajo Seguro y, sobre todo, con empresarios y trabajadores que han apostado por el cambio desde los territorios.

La experiencia del sector palmero colombiano demuestra que es posible avanzar hacia un modelo de desarrollo rural más justo, inclusivo y sostenible. La formalización laboral no es solo una meta jurídica: es una condición indispensable para construir una ruralidad con justicia social.