Blog de la Revista Internacional del Trabajo

Servicios jurídicos en plataformas: cómo se reproduce la desigualdad

Este blog, basado en una investigación publicada en la Revista Internacional del Trabajo, explora cómo las plataformas de trabajo digital en los servicios jurídicos reproducen desigualdades de género de larga data, a pesar de parecer menos jerárquicas que los bufetes tradicionales.

12 de noviembre de 2025

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    Debra Howcroft
    Profesora de Tecnología y Organización, Universidad de Mánchester, Reino Unido
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    Claire Mumford
    Investigadora asociada, Universidad de Lancashire, Reino Unido

Introducción

Este artículo analiza la prestación de servicios jurídicos en People Per Hour (PPH) y plantea la siguiente pregunta: ¿las plataformas digitales de trabajo en el ámbito jurídico reducen la desigualdad o la reproducen de nuevas maneras? Para los comentaristas más optimistas, el trabajo en plataformas ofrece un terreno de juego nivelado, especialmente para quienes están excluidos de los mercados laborales tradicionales. A medida que aumentan los servicios profesionales en línea, comprender las consecuencias para la igualdad resulta fundamental para las políticas y la práctica.

Desde el punto de vista conceptual, en lugar de considerar las plataformas como tecnologías neutrales, utilizamos el marco de los regímenes de desigualdad de Joan Acker para entender cómo se generan desigualdades dentro de las organizaciones, vinculadas también a condiciones socioeconómicas más amplias. Los bufetes de abogados son notorios por sus desigualdades estructurales. Nuestro punto de partida es que las plataformas operan a la sombra del mercado laboral tradicional, y esto moldea las experiencias del trabajo en plataformas.

Trabajo en plataformas y desigualdades

Se suele asociar a los trabajadores de plataformas con mayores niveles de autonomía sobre el momento, el lugar y la cantidad de trabajo. Esta flexibilidad atrae particularmente a las mujeres, que con mayor frecuencia trabajan a tiempo parcial desde casa debido a responsabilidades domésticas.

En las plataformas existe una segregación ocupacional de género. Los hombres se concentran en tareas presenciales como la conducción, mientras que el trabajo en línea es más común entre las mujeres, junto con labores de limpieza y cuidados. Las mujeres dependen financieramente más del trabajo en plataformas que los hombres, quienes tienden a usarlo como un ingreso complementario. La ausencia de protección social es especialmente problemática para quienes tienen mayor dependencia económica.

Asimismo, persiste una brecha salarial de género en las plataformas, independientemente de las calificaciones, la experiencia, la categoría ocupacional, las horas de trabajo o el nivel educativo. También existen diferencias geográficas: los trabajadores de regiones de bajo costo ganan hasta un 60 % menos que los de países desarrollados.

Resultados del estudio

Nuestro estudio cualitativo de proveedores de servicios jurídicos en PPH reveló una diferencia clave entre los participantes. Los hombres tenían más probabilidades de ser autónomos tras haber dejado la profesión legal luego de una carrera exitosa. Las mujeres, en cambio, tendían a trabajar a tiempo completo en la profesión jurídica y utilizaban PPH como ingreso complementario.

En cuanto a los regímenes de desigualdad, los bufetes de abogados son conocidos por sus estructuras jerárquicas, con mujeres y minorías concentradas en segmentos peor remunerados. En PPH, las jerarquías tradicionales parecían ausentes, pero sí se evidenciaron diferencias estructurales. Los hombres habían obtenido beneficios profesionales y financieros de sus carreras jurídicas y aprovecharon esta experiencia en PPH. Sabían identificar rápidamente las tareas rentables y empleaban plantillas estandarizadas, maximizando así la relación tiempo-esfuerzo. Muchos se identificaban como “usuarios veteranos de PPH” y mantenían su compromiso con la plataforma porque el trabajo les resultaba financieramente rentable.

Las mujeres, en cambio, solían participar en PPH mientras trabajaban a tiempo completo en el ámbito jurídico, revisando tareas esporádicamente desde el teléfono. Su compromiso con la plataforma era limitado, lo que se traducía en pocas calificaciones positivas. Les resultaba difícil ofertar rápidamente, por lo que la mayoría de su actividad consistía en tareas de bajo precio. Enfrentando un entorno hostil en el sector, algunas buscaban el autoempleo, pero cobraban tarifas más bajas que los hombres. Una vez establecida su clientela, abandonaban PPH para evitar las comisiones.

Aunque los freelancers establecen sus propias tarifas, la brecha salarial persistía: las mujeres ganaban en promedio £48/hora, frente a £99/hora de los hombres. En un contexto de supuestos de género sobre el valor, las mujeres tendían a fijar y aceptar tarifas más bajas. Ante la baja remuneración y la inestabilidad, a menudo abandonaban la plataforma. Los hombres, en cambio, se beneficiaban de su experiencia profesional previa, lo que les permitía mantener una actividad rentable y sostenida en PPH y generar trabajo derivado.

Las mujeres también reportaron aislamiento en PPH, mientras que los hombres construyeron sólidas redes de referencia que reforzaban sus ventajas. Uno de ellos lo describió así: “es una pequeña red de apoyo para mí, y también una buena red de apoyo para ellos”. Las ganancias a largo plazo derivadas de la fidelidad de los clientes resultaban más accesibles a los hombres, gracias a su presencia constante en la plataforma.

Por qué importa

Aunque las plataformas freelance como PPH parecen menos jerárquicas que los bufetes de abogados, las desigualdades de género persisten. Al examinar la misma categoría ocupacional dentro de la misma plataforma, mostramos cómo las desigualdades sistémicas de un mercado laboral profesional específico pueden trasladarse al trabajo en plataformas. La aplicación del concepto de regímenes de desigualdad nos ayudó a identificar pequeñas disparidades que, en conjunto, generan resultados desiguales. Esto subraya la importancia de mirar más allá de la aparente innovación de las plataformas para considerar las restricciones de género históricas incrustadas en las condiciones del mercado laboral. Las plataformas reproducen y amplifican la organización generizada del trabajo, perpetuando desventajas significativas para las mujeres.

Estos hallazgos tienen implicaciones que van más allá de las profesiones. Dado que los lugares de trabajo tradicionales están atravesados por dinámicas de género, sería ingenuo suponer que las plataformas funcionan como un ámbito separado que neutraliza las desigualdades económicas y sociales. Como muestra nuestro estudio, trabajar en un entorno sin protección social, con un estatus laboral ambiguo y sin políticas de Igualdad, Diversidad e Inclusión (EDI), asegura que las desigualdades tradicionales del lugar de trabajo no solo se reflejen, sino que se amplifiquen. Por ello, es fundamental que las organizaciones de trabajadores, los reguladores y los responsables de políticas actúen para garantizar que las plataformas promuevan la equidad y el trabajo decente.