Blog de la Revista Internacional del Trabajo
¿Mejoran las Cadenas Globales de Valor y las nuevas tecnologías la calidad del empleo en Europa?
A partir de datos a nivel micro de 22 países europeos, este blog de la Revista Internacional del Trabajo examina cómo las cadenas globales de valor y la digitalización afectan los salarios y la calidad del empleo, destacando su impacto desigual entre países, ocupaciones y niveles de cualificación.
11 de noviembre de 2025
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Joanna Wolszczak-DerlaczProfesora Asociada, Facultad de Gestión y Economía, Universidad Tecnológica de Gdansk, Polonia -
Aleksandra Parteka, Profesora Asociada, Facultad de Gestión y Economía, Universidad Tecnológica de Gdansk, Polonia -
Dagmara NikulinProfesora Asociada, Facultad de Gestión y Economía, Universidad Tecnológica de Gdansk, Polonia
Dos fuerzas poderosas están transformando el trabajo en Europa: la integración de la producción transfronteriza dentro de las Cadenas Globales de Valor (CGV) y la rápida digitalización mediante robots, informatización e inteligencia artificial (IA). Pero ¿perjudican o mejoran estas fuerzas los salarios y la calidad del empleo de los trabajadores europeos? Basándonos en datos a nivel micro de 22 países europeos, nuestra investigación responde a esta pregunta yendo más allá de los salarios para medir múltiples dimensiones de la calidad del empleo.
Las Cadenas Globales de Valor (CGV) describen cómo la producción actual se distribuye entre distintos países. Pocos productos se fabrican completamente en un solo país: un teléfono inteligente ensamblado en Hungría puede incluir microchips de Taiwán, China, baterías de Corea del Sur y componentes de diseño de Estados Unidos. Cuando estos insumos extranjeros se combinan en una exportación final, muestran cuán profundamente una economía —y los empleos dentro de ella— están integrados en redes internacionales de producción.
La exposición tecnológica se refiere a qué tan estrechamente están vinculadas las distintas ocupaciones con herramientas digitales como robots, software o inteligencia artificial (IA). Por ejemplo, los operadores de maquinaria suelen utilizar (o pueden incluso ser reemplazados por) robots; los especialistas en TI utilizan software; y los analistas de datos dependen de la IA. En cambio, muchos empleos en servicios o oficios manuales siguen estando menos relacionados con las tecnologías digitales.
Nuestros resultados muestran un patrón claro: una mayor participación en las CGV tiende a reducir levemente los salarios, pero al mismo tiempo la fragmentación de la producción puede mejorar otros aspectos de la calidad del empleo, como las oportunidades de desarrollo de competencias, el nivel de autonomía y discreción en la toma de decisiones, y el entorno laboral en general.
La tecnología, sin embargo, no cambia fundamentalmente esta relación. Las ocupaciones más expuestas a robots y software muestran solo diferencias marginales en la calidad del empleo. En los trabajos intensivos en IA (por ejemplo, técnicos de laboratorio clínico, ingenieros químicos, optometristas), el vínculo entre las CGV y las condiciones laborales es en su mayoría insignificante. En otras palabras, la digitalización no parece compensar las presiones salariales asociadas con la globalización.
Nuestros hallazgos destacan una fuerte variación entre países y ocupaciones.
- La calidad del empleo difiere ampliamente entre y dentro de los países europeos.
- Los trabajadores altamente cualificados suelen beneficiarse en términos de perspectivas de carrera y autonomía, mientras que los operadores de maquinaria y los trabajadores poco cualificados reportan peores condiciones.
- Los salarios son sistemáticamente más bajos cuando la participación en las CGV se profundiza. Los empleos expuestos a la IA parten de salarios más altos, pero su calidad no mejora con una mayor integración en las CGV.
- Nuestro enfoque multidimensional muestra que los salarios por sí solos no pueden capturar el panorama completo de la calidad del empleo: factores como la intensidad del trabajo, la seguridad laboral y el apoyo social también son relevantes.
Nuestro estudio desafía la noción de que la integración europea en la producción global o la rápida adopción de la IA mejorarán automáticamente las condiciones laborales. En cambio, muestra que, aunque las CGV pueden aportar mejoras modestas en aspectos no salariales, también ejercen una presión a la baja sobre los salarios. Esto señala la necesidad de políticas que aborden no solo la remuneración, sino también los riesgos psicosociales, el “tecnoestrés” y el equilibrio entre trabajo y vida personal. Estos temas son fundamentales para la Agenda 2030 de la UE y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 sobre trabajo decente y crecimiento económico.
La conclusión principal es que las CGV siguen siendo un arma de doble filo para los trabajadores europeos: reducen los salarios mientras solo mejoran ligeramente algunos aspectos de la calidad del empleo. Tecnologías como la IA, los robots y el software aún no están transformando este equilibrio de manera significativa. A medida que Europa avanza hacia un mundo postpandemia y enfrenta el rápido auge de la IA generativa, será necesario realizar nuevas investigaciones para comprender cómo estas fuerzas, en conjunto, moldean el futuro del trabajo decente.