Cuando el conocimiento abre caminos: la OIT impulsa los sueños de un joven

A sus 15 años, Daniel Enrique González Díaz demuestra que el conocimiento y la tecnología pueden convertirse en una poderosa herramienta para transformar proyectos personales y colectivos. Desde el Colegio Nueva Zelandia, en la localidad de Suba, este joven estudiante de grado 11 empieza a trazar un camino que lo acerca, con convicción y disciplina, a sus sueños profesionales.

9 de febrero de 2026

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BOGOTA (OIT NOTICIAS) Daniel nació en Bogotá y crece en el seno de una familia convencional, cercana y solidaria, donde ocupa un lugar fundamental. Para sus padres, así como para sus primos y tíos, es un motivo constante de orgullo y esperanza. Ese respaldo familiar ha sido clave para que fortalezca su curiosidad, su sentido crítico y su interés por comprender el mundo que lo rodea.

Convencido de que la tecnología ha evolucionado de manera acelerada en los últimos años, Daniel la observa con respeto y responsabilidad. Reconoce su poder transformador, pero también advierte sobre el uso excesivo de las pantallas y la necesidad de emplearla con equilibrio. Para él, la tecnología es una herramienta exclusivamente humana, una extensión del conocimiento que, bien utilizada, permite diseñar el futuro y construir soluciones para la sociedad.

En su visión, formar empresa y proyectarse profesionalmente exige saber de tecnología. Por eso cree firmemente que la programación y el conocimiento otorgan poder, no como dominio sobre otros, sino como capacidad para aportar, crear e innovar. Ese convencimiento lo impulsa a soñar en grande: convertirse en ingeniero mecánico o ingeniero de sistemas, profesiones desde las cuales imagina aportar al desarrollo del país.

Daniel se destaca entre sus compañeros por sus habilidades tecnológicas y su facilidad para aprender. Su paso por SENATIC, una iniciativa impulsada con el acompañamiento de la OIT, en alianza con el Ministerio TIC y el SENA, ha sido determinante en ese proceso. Su formación en desarrollo de software, la considera una experiencia que no solo le ha gustado profundamente, sino que ha ampliado su mirada sobre lo que puede lograr con disciplina y conocimiento aplicado.

Lo aprendido no se queda en el aula. Daniel utiliza sus nuevos saberes para fortalecer el plan de medios de su colegio y, en casa, pone en práctica lo que aprende orientando a su familia, demostrando que la educación cobra verdadero sentido cuando se convierte en acción cotidiana. Para él, SENATIC no es solo un curso: es una oportunidad real para prepararse para la vida profesional.

A otros jóvenes les habla con entusiasmo y convicción. Los invita a animarse, a aprender y a aprovechar la oportunidad de contar con programas como este en sus instituciones educativas. Sabe que no todos los caminos son iguales, pero está convencido de que el conocimiento abre puertas que antes parecían cerradas.

Daniel aún está empezando su historia, pero ya entiende algo esencial: el futuro no se espera, se construye. Y mientras aprende a programar, también programa sus sueños, con la certeza de que, con apoyo, formación y propósito, es posible llegar tan lejos como la imaginación lo permita.

 La imagen muestra a un adolescente de pie en una sala de informática de un colegio. El joven viste un suéter rojo de manga larga, pantalón oscuro y lleva una bufanda o cuello térmico oscuro alrededor del cuello. Tiene el cabello corto y oscuro, y mira de frente a la cámara con una expresión tranquila. Una de sus manos está en el bolsillo del pantalón
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Daniel González hace parte de los 33.000 aprendices que continúan en 2026 el proyecto SENATIC, alianza para todo el territorio colombiano entre el Ministerio TIC, el SENA y la OIT, para jóvenes que hacen parte de la línea media técnica articulada.

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cuatro jóvenes de una institución educativa junto con su docente sonriendo a la cámara, participantes del programa SENATEC

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