Así la formación digital de SENATIC está abriendo oportunidades para una joven barranquillera en Colombia

A sus 19 años, Alexandra Barbosa Palmar avanza con paso firme hacia la construcción de su proyecto de vida luego de recibir su certificación como Técnico en Sistemas Teleinformáticas con la OIT y el Ministerio de las TIC en Colombia, hoy realiza sus prácticas en Seguridad y Salud en el Trabajo en el laboratorio clínico Nelly Deluquez.

14 de mayo de 2026

© OIT

Su paso por SENATIC, iniciativa impulsada por el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), fortaleció en Alexandra sus habilidades digitales y confirmó algo que siempre había estado en ella: la capacidad de liderar, adaptarse y convertir cada desafío en una nueva oportunidad.

Hay historias que no solo hablan de formación, sino de carácter. La de Alexandra Barbosa Palmar es una de ellas. Egresada de la Institución Educativa Distrital América Latina, en Barranquilla, Alexandra pertenece a una generación de jóvenes que comenzó a mirar el futuro con otros ojos gracias a las oportunidades abiertas por SENATIC. Hoy, con 19 años, mientras realiza sus prácticas en Seguridad y Salud en el Trabajo en el laboratorio clínico Nelly Deluquez, empieza a materializar aquello que durante años fue una expectativa: abrirse camino con esfuerzo propio.

Su llegada al mundo laboral ha sido un proceso de aprendizaje constante. Adaptarse a nuevas dinámicas, asumir responsabilidades y responder a un entorno profesional ha significado un reto, pero también una confirmación de sus capacidades. Allí, en medio de procesos administrativos, gestión de información y tareas que exigen manejo constante de herramientas tecnológicas, Alexandra reconoce cómo los conocimientos adquiridos en SENATIC hoy tienen una aplicación real en su día a día.

“El computador se convirtió en una herramienta de trabajo. Todo pasa por ahí: la información, los registros, la organización. Lo aprendido me ha servido muchísimo”, podría resumirse de su experiencia, marcada por la gratitud hacia quienes la acompañan y por la certeza de que la formación sí transforma trayectorias.

Después de culminar el colegio, encontró una nueva ruta de crecimiento en la Corporación FUNDETEC, institución que le permitió continuar su proceso formativo y conectarse con la oportunidad de realizar sus prácticas profesionales. Aunque el camino no ha estado exento de sacrificios —costear parte de su proceso, largas jornadas y la exigencia propia de dar un paso hacia la vida adulta— Alexandra mantiene intacta la convicción de seguir adelante.

Pero su historia no empezó allí. Desde niña, Alexandra mostró una vocación natural por el liderazgo. Fue representante estudiantil y personera desde quinto grado, experiencias que fortalecieron su voz, su seguridad y su capacidad de conectar con otros. Allí descubrió una habilidad que hoy perfila sus sueños: la comunicación.

Su meta futura es estudiar Comunicación Social. Le apasiona hablar, expresarse, interactuar y construir puentes con las personas. Sabe que tiene una voz que puede abrir espacios, inspirar y aportar. Y también tiene claro que quiere poner sus conocimientos al servicio de su ciudad, contribuyendo al bienestar y la protección de la salud de los trabajadores. Su familia la mira con orgullo. Ella, con humildad, sigue avanzando.

Sin embargo, su camino también ha estado marcado por momentos profundamente humanos. Recuerda con emoción la partida de Johan, un compañero cuya muerte sorprendió y golpeó a todo su grupo. Aquel día, unidos por el dolor y por el cariño, lo acompañaron hasta su último recorrido, vistiendo camisetas en su memoria y elevando globos blancos al cielo como símbolo de despedida y esperanza. Fue un momento que los marcó para siempre y que reforzó entre ellos el valor de la amistad, la unión y la vida.

Esa experiencia, lejos de quebrarla, reafirmó en Alexandra una convicción que hoy comparte con otros jóvenes: la resiliencia. A quienes vienen detrás, especialmente a los aprendices de la cohorte dos, les deja un mensaje sencillo pero poderoso: seguir estudiando, mantenerse unidos y aprovechar cada oportunidad que llegue. Porque sabe, por experiencia propia, que una oportunidad bien aprovechada puede convertirse en un nuevo comienzo.

Alexandra Barbosa aún está escribiendo su historia, pero ya ha entendido una verdad esencial: el futuro no siempre llega hecho; muchas veces se construye con valentía, preparación y perseverancia. Y en ese camino, cada conocimiento adquirido, cada obstáculo superado y cada sueño que se atreve a nombrar son parte de la voz propia con la que empieza a transformar su mundo.

Una joven sonríe con expresión serena mientras sostiene con ambas manos una certificación o diploma frente a su pecho. Viste blusa blanca sin mangas con detalles de volantes en los hombros y pantalón de rayas claras. Lleva un collar sencillo y una pulsera plateada. Al fondo, en un auditorio iluminado con luces suaves, se observan varias personas sentadas, lo que transmite el ambiente de una ceremonia académica de reconocimiento y logro.
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SENATIC, alianza entre el Ministerio TIC, el SENA y la OIT, ya suma más de 199.000 certificaciones y avanza hacia la meta de 300.000 aprendices formados, con el objetivo de seguir cerrando la brecha digital en el 2026.

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