Visión de la OIT- Mujeres sindicalistas, en tema Trabajo del hogar y sindicalismo en El Salvador
Entrevista con María José Chamorro, experta en temas de género de la OIT.
29 de septiembre de 2015
La Oficina Internacional del Trabajo tiene como misión promover los derechos de los trabajadores y las trabajadoras en general, y en este caso de las trabajadoras domésticas. El Convenio 189 de la OIT sobre el Trabajo Decente para las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos, se adoptó en la Conferencia Internacional del Trabajo del 2011 y seguidamente se aprobó un Plan de Acción para promover su ratificación. Como parte de este Plan de Acción la OIT promueve los diálogos nacionales tripartitos y con un mayor número de actores sociales, para que los países avancen hacia su ratificación.
En El Salvador, la legislación laboral tiene un capítulo específico para las trabajadoras domésticas, con derechos reconocidos pero en condiciones de discriminación en relación con los demás gremios de trabajadores (por ejemplo, tienen diferente regulación de jornadas y no tienen derecho al salario mínimo). Otro ejemplo es el de seguridad social, donde ha habido avances porque en 2010 se aprobó por decreto ejecutivo un Régimen Especial de Salud y Maternidad para los trabajadores del Servicio Doméstico. Por primera vez en la historia salvadoreña se reconoció este derecho a las trabajadoras domésticas. Sin embargo, se hizo en una condición diferenciada del resto de gremios, porque es un régimen voluntario y no obligatorio, y difiere en cuanto a beneficios. Ambas características han hecho que los niveles de aseguramiento no hayan crecido como se esperaba y que, por tanto, las trabajadoras domésticas sigan de hecho con altos niveles de desprotección.
La Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA) lanzó el 18 de junio una campaña apoyada por la OIT y por su Oficina de Actividades para los trabajadores (ACTRAV) que tiene como leitmotiv: “Trabajo como ningún otro, derechos como cualquier otro”, en todos los países incluyendo a El Salvador. El propósito de esta campaña, que es también el del Convenio, es el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras domésticas al mismo nivel que el resto de trabajadores y trabajadoras. Un objetivo simple en apariencia pero tremendamente complejo de alcanzar en la práctica. .
Es importante recordar que la ratificación de un Convenio por parte de un país lo obliga a cumplirlo y por tanto a tomar medidas en la ley y en la práctica para cumplir con las disposiciones del Convenio. Por eso, para la OIT la promoción de la ratificación de este Convenio y su aplicación, una vez ratificado, se convierte en una hoja de ruta para que se produzcan cambios que se traduzcan en la mejora de las condiciones de trabajo y de vida de las trabajadoras domésticas.
Como OIT queremos propiciar y reforzar el diálogo entre actores sociales para reposicionar el tema, en el sentido de visibilizar y reconocer las precarias condiciones de trabajo así como la discriminación legal y formal que sufren muchas trabajadoras domésticas. Y también, para posicionarlo en el marco de una valorización del trabajo reproductivo como un trabajo esencial para la sociedad. Así lo señala la propia CSA en la PLADA (Plataforma Laboral de las Américas) al indicar la necesidad de que se valore socialmente el trabajo reproductivo como una condición fundamental para avanzar hacia la igualdad. Esta valorización del trabajo del hogar contribuirá, sin ninguna duda, a valorizar el trabajo doméstico remunerado. Existen otras instituciones como la Friederich Ebert Stiftung (FES) que también están trabajando para contribuir a ese debate que debe darse a nivel nacional con el fin de lograr los cambios que se están promoviendo.
Por ello, en un ejercicio de diálogo tripartito “plus” (empresarios, gobierno, trabajadores y demás actores) estamos promoviendo la generación de un diálogo plural en donde cada actor social, desde su posición, intente avanzar hacia la construcción de acuerdos básicos para mejorar las condiciones de trabajo de las trabajadoras domésticas.
Desde las Conferencias Internacionales del Trabajo –antes y después de la adopción del Convenio- y desde la campaña de CSI y CSA, se ha promovido que el tema empiece a ponerse sobre la mesa con mayor énfasis. El esfuerzo que estamos respaldando desde la OIT quiere contribuir a ese posicionamiento del tema en el debate público como un tema de derechos laborales, de igualdad de género y también de derechos humanos. Las condiciones de trabajo en que se desempeñan las trabajadoras domésticas, con jornadas extensísimas y poco reguladas, sin seguridad social, sin salario mínimo, sin acceso a pensión, experimentando muchas de ellas situaciones de violencia… las sitúan entre aquellas con mayores déficits de trabajo decente y por eso son una prioridad para la OIT.
Finalmente, el hecho de que las trabajadoras domésticas ejerzan su derecho a la libertad sindical es un avance. Por primera vez hay un sindicato de trabajadoras domésticas en El Salvador y eso les va a permitir hacer oír más su voz en la esfera pública para demandar la mejora de su situación y el cumplimiento de sus derechos como trabajadoras. La ratificación del C. 189 permitirá, además, recurrir a los mecanismos de control de la OIT para verificar su cumplimiento. El caso de El Salvador es una experiencia positiva, porque un grupo de trabajadoras domésticas se constituye como sindicato, reconociendo que esta acción les permitirá tener un nivel de incidencia distinto al que tendrían como asociación.
Como OIT tenemos el compromiso de brindarle cooperación técnica sostenida a estas compañeras y sus organizaciones sindicales para fortalecerlas, para trabajar en conjunto con las centrales y confederaciones y para que puedan tener voz y voto dentro del movimiento sindical y dentro del mundo del trabajo.
Revista MEGÁFONOS: Miradas a la acción colectiva y lucha sindical. El Salvador no. 1, 2014-2015, pág. 27-28.
En El Salvador, la legislación laboral tiene un capítulo específico para las trabajadoras domésticas, con derechos reconocidos pero en condiciones de discriminación en relación con los demás gremios de trabajadores (por ejemplo, tienen diferente regulación de jornadas y no tienen derecho al salario mínimo). Otro ejemplo es el de seguridad social, donde ha habido avances porque en 2010 se aprobó por decreto ejecutivo un Régimen Especial de Salud y Maternidad para los trabajadores del Servicio Doméstico. Por primera vez en la historia salvadoreña se reconoció este derecho a las trabajadoras domésticas. Sin embargo, se hizo en una condición diferenciada del resto de gremios, porque es un régimen voluntario y no obligatorio, y difiere en cuanto a beneficios. Ambas características han hecho que los niveles de aseguramiento no hayan crecido como se esperaba y que, por tanto, las trabajadoras domésticas sigan de hecho con altos niveles de desprotección.
La Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA) lanzó el 18 de junio una campaña apoyada por la OIT y por su Oficina de Actividades para los trabajadores (ACTRAV) que tiene como leitmotiv: “Trabajo como ningún otro, derechos como cualquier otro”, en todos los países incluyendo a El Salvador. El propósito de esta campaña, que es también el del Convenio, es el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras domésticas al mismo nivel que el resto de trabajadores y trabajadoras. Un objetivo simple en apariencia pero tremendamente complejo de alcanzar en la práctica. .
Es importante recordar que la ratificación de un Convenio por parte de un país lo obliga a cumplirlo y por tanto a tomar medidas en la ley y en la práctica para cumplir con las disposiciones del Convenio. Por eso, para la OIT la promoción de la ratificación de este Convenio y su aplicación, una vez ratificado, se convierte en una hoja de ruta para que se produzcan cambios que se traduzcan en la mejora de las condiciones de trabajo y de vida de las trabajadoras domésticas.
Como OIT queremos propiciar y reforzar el diálogo entre actores sociales para reposicionar el tema, en el sentido de visibilizar y reconocer las precarias condiciones de trabajo así como la discriminación legal y formal que sufren muchas trabajadoras domésticas. Y también, para posicionarlo en el marco de una valorización del trabajo reproductivo como un trabajo esencial para la sociedad. Así lo señala la propia CSA en la PLADA (Plataforma Laboral de las Américas) al indicar la necesidad de que se valore socialmente el trabajo reproductivo como una condición fundamental para avanzar hacia la igualdad. Esta valorización del trabajo del hogar contribuirá, sin ninguna duda, a valorizar el trabajo doméstico remunerado. Existen otras instituciones como la Friederich Ebert Stiftung (FES) que también están trabajando para contribuir a ese debate que debe darse a nivel nacional con el fin de lograr los cambios que se están promoviendo.
Por ello, en un ejercicio de diálogo tripartito “plus” (empresarios, gobierno, trabajadores y demás actores) estamos promoviendo la generación de un diálogo plural en donde cada actor social, desde su posición, intente avanzar hacia la construcción de acuerdos básicos para mejorar las condiciones de trabajo de las trabajadoras domésticas.
Desde las Conferencias Internacionales del Trabajo –antes y después de la adopción del Convenio- y desde la campaña de CSI y CSA, se ha promovido que el tema empiece a ponerse sobre la mesa con mayor énfasis. El esfuerzo que estamos respaldando desde la OIT quiere contribuir a ese posicionamiento del tema en el debate público como un tema de derechos laborales, de igualdad de género y también de derechos humanos. Las condiciones de trabajo en que se desempeñan las trabajadoras domésticas, con jornadas extensísimas y poco reguladas, sin seguridad social, sin salario mínimo, sin acceso a pensión, experimentando muchas de ellas situaciones de violencia… las sitúan entre aquellas con mayores déficits de trabajo decente y por eso son una prioridad para la OIT.
Finalmente, el hecho de que las trabajadoras domésticas ejerzan su derecho a la libertad sindical es un avance. Por primera vez hay un sindicato de trabajadoras domésticas en El Salvador y eso les va a permitir hacer oír más su voz en la esfera pública para demandar la mejora de su situación y el cumplimiento de sus derechos como trabajadoras. La ratificación del C. 189 permitirá, además, recurrir a los mecanismos de control de la OIT para verificar su cumplimiento. El caso de El Salvador es una experiencia positiva, porque un grupo de trabajadoras domésticas se constituye como sindicato, reconociendo que esta acción les permitirá tener un nivel de incidencia distinto al que tendrían como asociación.
Como OIT tenemos el compromiso de brindarle cooperación técnica sostenida a estas compañeras y sus organizaciones sindicales para fortalecerlas, para trabajar en conjunto con las centrales y confederaciones y para que puedan tener voz y voto dentro del movimiento sindical y dentro del mundo del trabajo.
Revista MEGÁFONOS: Miradas a la acción colectiva y lucha sindical. El Salvador no. 1, 2014-2015, pág. 27-28.