Sectores público y privado
¿Un único derecho laboral para un único mercado del trabajo?
Con la contratación externa, la distinción entre el sector público y el privado está desapareciendo en muchos ámbitos planteando interrogantes sobre si debería haber un único derecho laboral para todos los trabajadores. Por Miguel Ángel Malo, economista senior del Instituto Internacional de Estudios Laborales, OIT.
18 de marzo de 2013
| Miguel A. Malo, conomista senior del Instituto Internacional de Estudios Laborales, OIT. |
En un primer momento, podríamos sentir la tentación de estar de acuerdo: existe un único mercado laboral y debería haber un único derecho laboral. Pero, en realidad, las relaciones laborales son mucho más complicadas. Pensemos, por ejemplo, en cómo se financian los empleos públicos y los privados. Los gobiernos utilizan el dinero de los contribuyentes para pagar a los trabajadores del sector público, mientras que las empresas dependen de los bienes y servicios que venden para retribuir su fuerza de trabajo.
| Las ganancias son un elemento decisivo que separa el ámbito público del privado." |
Consideremos el caso de los docentes que trabajan en una escuela pública, en la cual los padres no realizan ningún pago directo para la educación de los niños, cualquier incremento en el salario de los maestros aumentaría la presión sobre el presupuesto de la escuela, el cual por lo general es menos flexible que el del sector privado. La escuela puede solicitar más dinero para los maestros, pero antes necesita demostrar que la calidad de su educación está aumentado, y eso lleva tiempo. Además, cualquier incremento debería ser acordado en todas las escuelas públicas de la comunidad y tendría un impacto en todo el sistema escolar.
| Los derechos de negociación colectiva no son los mismos para los sectores público y privado." |
Por último, en muchos países, los derechos de negociación colectiva no son los mismos para los sectores público y privado. Por ejemplo, los funcionarios públicos (y otros tipos de trabajadores públicos) pueden no estar en posición de negociar directamente sus salarios con el empleador, ya que esto limitaría la prerrogativa del Parlamento de decidir el tamaño y la distribución del presupuesto del Estado. Esto, por lo general, está compensado por otros beneficios que reciben los trabajadores del sector público.
Es verdad, los sectores público y privado están cada vez más superpuestos. La tercerización – la contratación de empresas externas para realiza un proceso interno – es una de las maneras que acerca estos dos mundos. Pero esta convergencia no será nunca total. Los sectores públicos y privados son diferentes por naturaleza. Y el derecho laboral debe reflejar esta situación.