Con la desaceleración de la actividad económica, los mercados laborales se mostraron lentos.
La tasa de desempleo permaneció baja, en 4,4 por ciento en 2012, pero el desempleo juvenil se situó en 9,5 por ciento.
El empleo creció sólo 0,5 por ciento, o 4,5 millones.
En 2012, sólo uno de cada dos trabajadores estaba empleado como trabajador remunerado o asalariado.
El crecimiento de la productividad laboral fue de 6,1 por ciento en 2012 y está previsto que aumente hasta 6,8 por ciento en 2013.
Muchos trabajadores se han desplazado de los sectores de baja productividad a los sectores más productivos.
Además de los cambios estructurales, las mejoras en la productividad tanto en la industria como en los servicios contribuyeron considerablemente al crecimiento y se estima que seguirán siendo sectores importantes para el crecimiento en 2011-17. (Vea el segundo cuadro más abajo)
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