La región se recuperó más rápidamente de la crisis que otras y las condiciones del mercado laboral continúan mejorando.
En 2012, el desempleo se situaba en 6,6 por ciento. Cambió poco comparado con el año pasado y bajó comparado con 2009 (7,8 por ciento).
El empleo informal siguió disminuyendo, aunque permanece significativo.
El número de trabajadores pobres se redujo, en algunos casos de manera considerable.
La productividad laboral mejoró sólo moderadamente y está previsto que disminuya aún más, lo cual constituye una limitación importante para las futuras mejoras en las condiciones de vida y de trabajo.
La velocidad del cambio estructural disminuyó de forma considerable durante la crisis y se estima que no regresará a los niveles anteriores a la crisis durante 2011-17.
Según las proyecciones, las mejoras de la productividad laboral en los servicios serán el principal motor del crecimiento en 2011-17. (Vea el segundo cuadro más abajo)
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