Privados de libertad, trabajando en condiciones de vida inhumanas, sujetos a la violencia. Estas fotos son un testimonio de historias desgarradoras de la trata de personas. Fueron tomadas por hombres y mujeres que fueron víctimas de la trata y del trabajo forzoso en Bélgica y que hoy día viven seguras en PAG-ASA, un centro de acogida en Bruselas. PAG-ASA proporciona apoyo legal, administrativo y psicosocial a víctimas de la trata.
Sesenta y cuatro miembros del Parlamento Europeo de 24 Estados miembros de la Unión Europea firmaron para demostrar su apoyo a la campaña y al Protocolo sobre trabajo forzoso, cuyo objetivo es ayudar a poner fin a la esclavitud moderna de una vez por todas.