Latinobarómetro 2011: Democracia y organizaciones empresariales
Artículo publicado en El Heraldo de Honduras el 6 de diciembre, en Prensa de Panamá el 10 de diciembre, en La Nación de Costa Rica el 14 de diciembre de 2011 y en El Nuevo Diario de Nicaragua el 15 de enero de 2012.
6 de diciembre de 2011
El último Latinobarómetro destaca como principal temas pendiente en la región, la redistribución de los frutos del crecimiento. No son pocos los que se preguntan por qué si ha crecido la “torta” (PIB) sus “porciones” siguen siendo del mismo tamaño o menores.
Para responder a esta sentida necesidad son importantes las instituciones representativas de índole socioeconómica, entre las que destacan las de empleadores y las de trabajadores.
Las organizaciones representativas del empresariado, en las últimas décadas han vivido modernizaciones organizativas y hecho avances en gestión estratégica. La agenda de las organizaciones cúpulas (confederaciones nacionales que aglutinan federaciones sectoriales) se ha ido centrando en las cuestiones de desarrollo y del rol de la empresa en ello.
Los gremios empresariales están cada vez más involucrados -desde lo local a lo global- en cuestiones económicas, sociales y políticas. Ante la expectativa de crecer económicamente pero con más y mejores empleos, que aparece en las encuestas de opinión de la región, organizaciones empresariales modernas que promueven los legítimos intereses de sus asociados, en el marco del bienestar general de una sociedad democrática, resultan centrales.
Los empresarios tienen un doble rol en función de su quehacer productivo: emprendedores y empleadores. La mayoría de organizaciones empresariales lo son de empleadores. Ello es de particular importancia en tiempos como los actuales en que se busca recuperación económica con generación de empleo.
Una forma de contribuir con una sociedad más equitativa es a través de multiplicación de los puestos de trabajo productivo. La generación de más y mejores empleos formales es la estrategia más eficiente para combatir la pobreza de forma permanente, en la medida que permite el acceso a la protección social y el respeto a los derechos laborales.
Dado que la generación de trabajo decente es la mejor estrategia para combatir la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática, las organizaciones de empleadores pueden ser muy útiles en el presente y futuro de Centroamérica, Panamá y República Dominicana. La capacidad emprendedora es esencial para la creación de empleos y para el mejor desarrollo del trabajo humano.
Dado que en la globalización se ha evidenciado -en algunas sociedades- tendencia a que se cristalice un sector que se beneficia del progreso obtenido y otro de marginados de las oportunidades de mejora, es muy importante el crecimiento económico con equidad e inclusión social.
Cuando Latinobarómetro inquiere por el problema más importante en Nicaragua, República Dominicana, Honduras, Panamá, El Salvador se indica, por encima de la media regional, que es el económico. Cuando indaga sobre la justicia en la distribución de la riqueza responden, por debajo de la media regional, El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana. La valoración sobre si el país está gobernado para el bien de todo el pueblo, entre 2010 y 2011 disminuye en todos los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana.
La globalización ha supuesto transformaciones profundas en la economía que han exigido la adaptación de las organizaciones empresariales representativas. Hoy no son sólo promotoras de los intereses de sus asociados ante los gobiernos sino que se han convertido en instituciones fundamentales para la democracia, interactuando con otros actores sociales para promover cambios no sólo en lo productivo. La última ola democratizadora en América Latina ha sido alentada por organizaciones empresariales que hicieron una apuesta por la gobernabilidad democrática.
Las organizaciones de empleadores modernas -sectoriales y centrales o cúpulas- representan y promueven los intereses de sus asociados, les prestan servicios; se relacionan con los poderes públicos y ejercen funciones que éste les delega; dialogan y, en algunos sectores y países, negocian con sindicatos de trabajadores; y abogan por el desarrollo.