Nuestro impacto, sus historias
Generar una nueva ola
La creciente demanda de cohombro de mar, o pepino de mar, ha reportado ganancias a Rasakulam y su comunidad; sin embargo, esta industria pujante no estaría allí si no hubiera recibido algo de ayuda.
30 de junio de 2021
COLOMBO (OIT Noticias) – La aldea costera de Pallikuda está 40 kilómetros al noroeste de Kilinochchi, en la Provincia Septentrional de Sri Lanka. Si bien puede parecer similar a otros caseríos costeros esparcidos a lo largo del litoral del país, bordeando la costa hay algo bastante novedoso en marcha. La aldea de Pallikuda aloja a una comunidad de pescadores que están creando una nueva ola mediante un negocio atípico: el cultivo de cohombro de mar.
Uno de los principales catalizadores de la transformación de su comunidad es Navaratnam Rasakulam, pescador reconvertido en cultivador de pepinos de mar, que señala: “Hace cinco años, sólo había una granja, que era la mía, pero ahora hay 32. El cultivo de pepinos de mar ha ayudado mucho a nuestra comunidad.”
A nivel local no había demanda de este invertebrado marino inocuo, de piel curtida, así que muchos no percibían su potencial, pero gracias a su espíritu empresarial, Rasakulam apreciaba las cosas de otro modo: “Pese a mi oficio de pescador, desde que era muy pequeño me interesó el comercio de pepinos de mar. Comencé lentamente a recolectarlos, los hervía y los vendía a una empresa en Jaffna.”
En la actualidad, la granja de Rasakulam ocupa 10 acres y se extiende unos pocos cientos de metros mar adentro desde la costa. A pesar de la distancia, el lecho marino tiene solo un metro de profundidad y está cubierto de algas, entre las cuales descansan inmóviles cientos de cohombros de mar de diferente talla y de distintas variedades. Todo lo que Rasakulam tiene que hacer es recolectar los que están maduros.
“Cada año, vendo alrededor de 40 000 unidades. El precio puede variar desde 150 rupia esrilanquesa por uno pequeño, hasta las 2500 rupias por uno grande, o incluso unas 3500 por los de una variedad más rara. El negocio es muy bueno, dice orgulloso Rasakulam. Le ha reportado ganancias a él y a su comunidad; sin embargo, esta industria pujante no estaría allí si no hubiera recibido algo de ayuda.
“En el último tiempo, hemos investigado sobre la industria del cohombro de mar como vía para generar divisas para Sri Lanka, y hemos estado trabajando con comunidades e inversores para promover su cultivo, en especial en las zonas de Kilinochchi y Jaffna”, dice Nirooparaj Balachandran, Subdirector de la Extensión de Acuicultura Costera de la Provincia Septentrional y de la Unidad de Supervisión de la Autoridad Nacional de Desarrollo de la Acuicultura (NAQDA).
“Nuestros estudios indican que las granjas son la forma más fácil, más lucrativa, y más importante aún, más sostenible, de respaldar una industria, ya que los cohombros silvestres han sido sobreexplotados. La técnica de los viveros de cultivo de los cohombros de mar es más sostenible desde el punto de vista ambiental. Estos invertebrados tienen un papel importante en el ecosistema marino, y es nuestra prioridad lograr que las poblaciones silvestres sean protegidas por todos los medios”, añade.
El Proyecto LEED+ de la OIT ha estado a la vanguardia de las iniciativas destinadas a promover el cultivo sostenible de los cohombros de mar entre estas comunidades costeras. “Cambiar la actitud de la comunidad de pescadores no fue fácil. En este sentido, la ayuda de la OIT realmente propició un cambio. Muchas de las granjas y criaderos modelo que se crearon en Pallikuda mostraron a la población que el cultivo de pepinos de mar no era difícil, y que el proceso de cultivo incluso podía representar una fácil fuente de trabajo para personas vulnerables, como mujeres solas a cargo de la familia o personas con habilidades diferentes. La OIT también impartió muchos cursos de formación a fin de familiarizar a los granjeros con la práctica de cría de larvas en viveros”, explica Nirooparaj.
Para Rasakulam, la ayuda de la OIT ha sido fuente de fortaleza para su empresa. “Solíamos tener pepinos de mar solo seis meses al año. Sin embargo, la OIT nos ayudó a obtener larvas de la empresa Gui Lian, así que ahora los podemos tener durante todo el año.”
Steven Gong, representante de Gui Lian, explica cómo su vivero ha ayudado a impulsar una industria pujante y sostenible. “Fuimos pioneros en la producción masiva de larvas de cohombros en nuestros viveros, y las suministramos a granjeros como Rasakulam. Nuestros pepinos de mar se cultivan mediante una técnica artificial de desove ecológica creada por nosotros, y que ha ayudado a los granjeros a hacer crecer su comercio sin dañar la población natural de estos seres.”
Una parte de la granja de Rasakulam sirve de vivero en el que se aíslan las larvas y se las deja crecer en el lecho de algas. En pocos meses, alcanzan su plena medida y están listas para ser procesadas y embarcadas a los mercados de Asia oriental y sudoriental. La operación no está exenta de riesgos. Rasakulam cuenta los inconvenientes: “El cultivo no es muy difícil pues el pepino de mar no está amenazado por ningún otro animal; no se mueven mucho y son fáciles de recolectar. La mayor amenaza es quienes tratan de robarlos. De ahí que tenga a cuatro empleados de seguridad que hacen turnos en pareja y permanecen en los pequeños caseríos sobre pilates ubicados en el mar. Algunos meses del año yo paso días en la granja.”
“El éxito de Rasakulam es solo una de las historias de una industria que empieza a dar pasos de gigante, con unos ingresos por exportación de más de 1800 millones de rupias en ingresos de divisas para Sri Lanka en 2020, señala Nirooparaj.” El inicio de la cría de cohombros de mar se remonta aproximadamente a 2006-2007, aunque hasta 2015-2016 no se estableció un procedimiento de concesión de licencias. Desde entonces, funcionan más de 190 granjas de pepinos de mar.”
Al proporcionar a los agricultores recursos como redes de pesca, conocimientos técnicos, acceso a nuevos mercados y ayuda de emergencia, la OIT ha desempeñado un papel decisivo en el establecimiento de un sólido sistema de apoyo al desarrollo del cultivo de pepinos de mar en el Norte. Además, Rasakulam ha recibido ayuda en tiempos de necesidad. “Cuando nos azotó el ciclón 'Burevi' en diciembre de 2020, la OIT nos ayudó a reconstruir nuestras granjas. También nos dieron redes de pesca para sustituir las que habíamos perdido o destruido.”
Rasakulam se siente agradecido y feliz. En la actualidad, él y su familia están gozando de los beneficios de haber sido los pioneros de una nueva ola. “Gracias a la OIT y a NAQDA he podido instalar un negocio sostenible y productivo. Espero abrir una fábrica en el futuro y dar empleo a más de 300 personas. Estoy contento de que mi viaje haya llegado a buen puerto, y también estoy muy contento por todos los que mirando lo que hacíamos mejoraron su negocio.”
Financiado por el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio del Gobierno de Australia (DFAT) y el Gobierno de Noruega, el proyecto LEED+ forma parte del Programa mundial de la OIT para el Empleo para la Paz y la Resiliencia. Por su propia esencia, LEED+ es la quintaesencia de la labor de la OIT, ya que su objetivo último es crear empleos decentes, inclusivos y sostenibles, y en ese proceso, empoderar a comunidades afectadas por conflictos.