El nuevo mecanismo de ajuste al salario mínimo.
19 de octubre de 2011
La OIT, a solicitud del Consejo Económico y Social (CES), brindó asistencia técnica a esta instancia tripartita para desarrollar de forma dialogada una propuesta para el mecanismo de ajuste de salario mínimo dentro del marco de la legislación nacional vigente sobre este tema.
El 17 de agosto pasado, esta propuesta fue discutida y aprobada en el pleno del CES. El mecanismo busca por un lado, generar una fórmula que asegure la manutención del poder de compra basado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y responder al aumento en la productividad laboral general en Honduras, y por el otro, respetar el espacio de diálogo como herramienta para definir el ajuste del salario mínimo. Lo anterior dado que si bien la fórmula genera una orientación técnicamente fundamentada, no puede recoger todos los factores y criterios de las partes, por lo que es indispensable que el salario mínimo sea negociado, como lo promueve el Convenio 131 y la Recomendación 135 de la OIT .
En otras palabras, el mecanismo no es de aplicación automática, por tanto, no sustituye la negociación entre las partes, más bien la regla establece el referente de que el Gobierno calculará y entregará a las partes para la negociación del salario mínimo.
La regla es una señal hacia empresas, trabajadores y gobierno de que el crecimiento de la productividad es clave para mejorar el bienestar y para aumentar la competitividad. En un contexto de un crecimiento de la productividad es factible lograr aumentos moderados de salarios reales y de utilidades simultáneamente. Como destaca el Informe mundial de salarios de la OIT, los métodos y procesos mediante los cuales se fijan los salarios mínimos son tan importantes como los propios niveles del salario mínimo.
El establecimiento de mecanismos para el reajuste del salario mínimo con criterios de crecimiento real (PIB per cápita, productividad, etc.) confiere más racionalidad y previsibilidad a la fijación de este salario. Asimismo, una política activa de valorización del salario mínimo constituye un instrumento para el desarrollo, contribuyendo a romper con el patrón de la contratación basada en bajos salarios y estimular la eficiencia económica, con consecuentes mejoras en la distribución del ingreso y reducción de la pobreza. Sin embargo, dicha política debe ser paulatina y consistente con la evolución económica en general y de las empresas en particular.
Ya la Agenda Hemisférica de Trabajo Decente de la OIT contempla el importante objetivo de "Recuperar el salario mínimo como instrumento de política salarial y vincular progresivamente los aumentos de las remuneraciones a los cambios en la productividad y, además, al aumento del costo de vida".
Asimismo, en sus informes globales de salarios, la OIT resalta la importancia de las políticas salariales para impulsar espirales virtuosas por medio del consumo que generan los trabajadores, contribuyendo a la estabilidad económica. La actual coyuntura global significa una invaluable oportunidad para determinar la medida en la cual será aplicable el círculo virtuoso de salarios y demanda agregada, y las condiciones que se deberán cumplir para que se desarrolle tripartitamente este potencial.
El acuerdo logrado en el CES es una señal clara de la utilidad del diálogo social para la discusión y adopción de un mecanismo de esta naturaleza en Honduras, que sirve como referente a la negociación de ajuste de salario mínimo y que, eventualmente, podrá servir para consolidar una política activa de salarios mínimos en el país y abrir espacio para la discusión de políticas que promuevan la productividad y fomenten un círculo virtuoso entre salarios y crecimiento económico. Por tanto, está en sintonía con las recomendaciones de la OIT y su agenda hemisférica para la promoción del trabajo decente.
Pero lo más importante es que son los actores sociales quienes tienen la última palabra, quienes pueden llegar a acuerdos y consensos valiosos para todos, y adquirir compromisos responsables con sus representados, con la sociedad en su conjunto y con la propia democracia.
Artículo publicado en El Heraldo de Honduras, el 19 de octubre de 2011.
El 17 de agosto pasado, esta propuesta fue discutida y aprobada en el pleno del CES. El mecanismo busca por un lado, generar una fórmula que asegure la manutención del poder de compra basado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y responder al aumento en la productividad laboral general en Honduras, y por el otro, respetar el espacio de diálogo como herramienta para definir el ajuste del salario mínimo. Lo anterior dado que si bien la fórmula genera una orientación técnicamente fundamentada, no puede recoger todos los factores y criterios de las partes, por lo que es indispensable que el salario mínimo sea negociado, como lo promueve el Convenio 131 y la Recomendación 135 de la OIT .
En otras palabras, el mecanismo no es de aplicación automática, por tanto, no sustituye la negociación entre las partes, más bien la regla establece el referente de que el Gobierno calculará y entregará a las partes para la negociación del salario mínimo.
La regla es una señal hacia empresas, trabajadores y gobierno de que el crecimiento de la productividad es clave para mejorar el bienestar y para aumentar la competitividad. En un contexto de un crecimiento de la productividad es factible lograr aumentos moderados de salarios reales y de utilidades simultáneamente. Como destaca el Informe mundial de salarios de la OIT, los métodos y procesos mediante los cuales se fijan los salarios mínimos son tan importantes como los propios niveles del salario mínimo.
El establecimiento de mecanismos para el reajuste del salario mínimo con criterios de crecimiento real (PIB per cápita, productividad, etc.) confiere más racionalidad y previsibilidad a la fijación de este salario. Asimismo, una política activa de valorización del salario mínimo constituye un instrumento para el desarrollo, contribuyendo a romper con el patrón de la contratación basada en bajos salarios y estimular la eficiencia económica, con consecuentes mejoras en la distribución del ingreso y reducción de la pobreza. Sin embargo, dicha política debe ser paulatina y consistente con la evolución económica en general y de las empresas en particular.
Ya la Agenda Hemisférica de Trabajo Decente de la OIT contempla el importante objetivo de "Recuperar el salario mínimo como instrumento de política salarial y vincular progresivamente los aumentos de las remuneraciones a los cambios en la productividad y, además, al aumento del costo de vida".
Asimismo, en sus informes globales de salarios, la OIT resalta la importancia de las políticas salariales para impulsar espirales virtuosas por medio del consumo que generan los trabajadores, contribuyendo a la estabilidad económica. La actual coyuntura global significa una invaluable oportunidad para determinar la medida en la cual será aplicable el círculo virtuoso de salarios y demanda agregada, y las condiciones que se deberán cumplir para que se desarrolle tripartitamente este potencial.
El acuerdo logrado en el CES es una señal clara de la utilidad del diálogo social para la discusión y adopción de un mecanismo de esta naturaleza en Honduras, que sirve como referente a la negociación de ajuste de salario mínimo y que, eventualmente, podrá servir para consolidar una política activa de salarios mínimos en el país y abrir espacio para la discusión de políticas que promuevan la productividad y fomenten un círculo virtuoso entre salarios y crecimiento económico. Por tanto, está en sintonía con las recomendaciones de la OIT y su agenda hemisférica para la promoción del trabajo decente.
Pero lo más importante es que son los actores sociales quienes tienen la última palabra, quienes pueden llegar a acuerdos y consensos valiosos para todos, y adquirir compromisos responsables con sus representados, con la sociedad en su conjunto y con la propia democracia.
Artículo publicado en El Heraldo de Honduras, el 19 de octubre de 2011.