El gran reto del INPREMA
26 de noviembre de 2011
Desde hace años me ha tocado seguir el desarrollo de la situación financiera del Instituto Nacional de Previsión del Magisterio (INPREMA). El primer contacto que tuve con este instituto fue en 1996 cuando, como parte de un equipo técnico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), desarrollamos un estudio que tenía como objetivo realizar un diagnóstico de los diferentes seguros sociales en Honduras y hacer una propuesta para reformar y modernizar la seguridad social en el país.
El estudio fue entregado en 1997 y dentro de sus conclusiones se señalaba, respecto del INPREMA: “Su perfil de beneficios altamente generoso con edades de retiro muy bajas, tasas de sustitución muy altas, períodos de espera para el disfrute de pensiones muy bajos o incluso inexistentes, la falta de control y supervisión en la concesión de las pensiones (sobre todo en invalidez), las tasas de rendimiento reales negativas de sus reservas (una proporción importante de ellas está invertida en préstamos personales y de vivienda), y las pocas posibilidades de expansión de su cobertura, dan por resultado que los costos por pago de pensiones igualarán los ingresos por cuotas en un lapso de entre 10 y 15 años. Esto aunado a una pobre administración de las reservas y a la imposibilidad de aumentar los niveles de cotización, ya de por sí altos, conduciría al colapso financiero de estas instituciones en el mediano plazo”.
En aquel momento se señaló que si no se hacían los ajustes necesarios, los ingresos no alcanzarían para cubrir el costo por pago de pensiones entre el 2007 y el 2012. Lamentablemente, no se hicieron cambios sustantivos en los aspectos señalados en dicho informe, dando como resultado que ya en el año 2011 los ingresos por cuotas del INPREMA no son suficientes para cubrir el pago de pensiones, es decir, este instituto previsional enfrenta una situación de emergencia que requiere acciones inmediatas.
Como especialista en Seguridad Social mi experiencia me indica que cuando hay que tomar acciones correctivas en el área de pensiones lo mejor es aplicarlas con la suficiente antelación para evitar que estas sean violentas y atenten contra las expectativas y los intereses de los trabajadores y de los empleadores.
El margen de maniobra para tomar decisiones en el INPREMA es actualmente muy limitado y las acciones requeridas son de carácter urgente. La solución no es ni sencilla ni fácil, la estrategia a seguir debe ser integral, además de poner orden en la casa, deberán hacerse ajustes paramétricos en donde necesariamente habrá que tocar los tiempos de servicios exigidos y las edades de retiro, deberá mejorarse la inversión y las decisiones deberán apegarse estrictamente a criterios técnicos.
El gran reto es llegar en forma responsable a una propuesta de reforma que introduzca mejoras al cuerpo de gobierno del INPREMA, que reduzca el déficit actuarial y optimice la sostenibilidad del régimen en el corto, mediano y largo plazo. Lo importante es que se sirva efectivamente a los cotizantes del régimen, que se incorporen elementos para proteger adecuadamente a la familia y que mejore la gestión de los recursos. Aunque esta tarea hoy no es fácil, estoy seguro que el diálogo informado y responsable será el mejor camino para que transite el proceso de reforma que será la punta de lanza para la construcción de una seguridad social hondureña más solidaria e inclusiva.
A la luz de esto, el Convenio No. 102 Norma Mínima en Seguridad Social de la OIT es un referente obligado que establece los principios básicos y los niveles mínimos de protección que todo régimen de seguridad social debe contener, la ratificación de este convenio por parte del Estado de Honduras sería una excelente plataforma para construir la seguridad social que el país necesita.
Artículo publicado en La Tribuna de Honduras el 26 de noviembre de 2011.
El estudio fue entregado en 1997 y dentro de sus conclusiones se señalaba, respecto del INPREMA: “Su perfil de beneficios altamente generoso con edades de retiro muy bajas, tasas de sustitución muy altas, períodos de espera para el disfrute de pensiones muy bajos o incluso inexistentes, la falta de control y supervisión en la concesión de las pensiones (sobre todo en invalidez), las tasas de rendimiento reales negativas de sus reservas (una proporción importante de ellas está invertida en préstamos personales y de vivienda), y las pocas posibilidades de expansión de su cobertura, dan por resultado que los costos por pago de pensiones igualarán los ingresos por cuotas en un lapso de entre 10 y 15 años. Esto aunado a una pobre administración de las reservas y a la imposibilidad de aumentar los niveles de cotización, ya de por sí altos, conduciría al colapso financiero de estas instituciones en el mediano plazo”.
En aquel momento se señaló que si no se hacían los ajustes necesarios, los ingresos no alcanzarían para cubrir el costo por pago de pensiones entre el 2007 y el 2012. Lamentablemente, no se hicieron cambios sustantivos en los aspectos señalados en dicho informe, dando como resultado que ya en el año 2011 los ingresos por cuotas del INPREMA no son suficientes para cubrir el pago de pensiones, es decir, este instituto previsional enfrenta una situación de emergencia que requiere acciones inmediatas.
Como especialista en Seguridad Social mi experiencia me indica que cuando hay que tomar acciones correctivas en el área de pensiones lo mejor es aplicarlas con la suficiente antelación para evitar que estas sean violentas y atenten contra las expectativas y los intereses de los trabajadores y de los empleadores.
El margen de maniobra para tomar decisiones en el INPREMA es actualmente muy limitado y las acciones requeridas son de carácter urgente. La solución no es ni sencilla ni fácil, la estrategia a seguir debe ser integral, además de poner orden en la casa, deberán hacerse ajustes paramétricos en donde necesariamente habrá que tocar los tiempos de servicios exigidos y las edades de retiro, deberá mejorarse la inversión y las decisiones deberán apegarse estrictamente a criterios técnicos.
El gran reto es llegar en forma responsable a una propuesta de reforma que introduzca mejoras al cuerpo de gobierno del INPREMA, que reduzca el déficit actuarial y optimice la sostenibilidad del régimen en el corto, mediano y largo plazo. Lo importante es que se sirva efectivamente a los cotizantes del régimen, que se incorporen elementos para proteger adecuadamente a la familia y que mejore la gestión de los recursos. Aunque esta tarea hoy no es fácil, estoy seguro que el diálogo informado y responsable será el mejor camino para que transite el proceso de reforma que será la punta de lanza para la construcción de una seguridad social hondureña más solidaria e inclusiva.
A la luz de esto, el Convenio No. 102 Norma Mínima en Seguridad Social de la OIT es un referente obligado que establece los principios básicos y los niveles mínimos de protección que todo régimen de seguridad social debe contener, la ratificación de este convenio por parte del Estado de Honduras sería una excelente plataforma para construir la seguridad social que el país necesita.
Artículo publicado en La Tribuna de Honduras el 26 de noviembre de 2011.