Entrevista

Diego Yarza: “Debemos apuntar a generar mayores políticas de desarrollo productivo y buscar consenso en materia de productividad laboral”

El Gerente Legal de la Cámara de Comercio y Servicios de Uruguay, Diego Yarza, destacó además la importancia del diálogo social para avanzar en acuerdos clave para el mundo del trabajo en el país.

10 de julio de 2024

Diego Yarza
© CNCS
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SANTIAGO (OIT Noticias).- En el marco del Foro empresarial: “Productividad, crecimiento y desarrollo productivo en América Latina”, realizado el 27 y 28 de junio en Santiago, Diego Yarza, Gerente Legal Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CNCS), conversó con OIT Cono Sur sobre los desafíos que tiene Uruguay en materia de empleo y productividad, las medidas que puede tomar el sector empresarial para hacerles frente y el rol que cumple el diálogo social en este proceso.

¿Cuáles considera usted que son los principales desafíos que tiene Uruguay en materia de empleo y productividad?

En materia de empleo, los principales desafíos que tiene el Uruguay radican en la generación de nuevos puestos de trabajo, control de la tasa de desocupación y búsqueda de jóvenes talentos con suficiente formación técnica, que es una demanda de ciertos sectores de actividad que impulsan la economía del país.
En los mejores años de crecimiento económico (2011-2014), la tasa de empleo rondaba el 60%. Desde el año 2015 al año 2023, la tasa de empleo osciló entre un 54% y 59%. Actualmente la Tasa de Empleo en Uruguay es del 58%. Los años siguen transcurriendo y hay un gran estancamiento a nivel de mercado laboral con la generación de empleos genuinos. Los movimientos en la tasa de empleo generalmente se deben a la creación de empleo en el sector público, de aquí la preocupación por crear nuevos empleos dentro del sector privado.
La tasa de desocupación tuvo una evolución negativa a partir del 2015 en adelante, Desde el año 2011 al 2015 la desocupación osciló entre un 6% a un 7,5%. A partir del año 2015 se ha venido incrementando, llegando actualmente a medir un 9%.
Respecto al requerimiento de personal técnico capacitado, es una necesidad que están teniendo cada vez más las empresas del sector privado, y que se encuentran con dificultades en la búsqueda de personal.
En lo referente a la productividad, debemos apuntar a generar mayores políticas de desarrollo productivo, y buscar un consenso en materia de productividad laboral. Esto último es factible, siempre y cuando el Estado siga controlando de buena manera la inflación como lo está haciendo actualmente, y se empiece a controlar más el gasto público, generando mayor inversión en infraestructura, obra pública e investigación y desarrollo.

¿Qué medidas puede tomar en particular el sector empresarial para enfrentar estos desafíos?

Respecto al empleo, el sector empresarial debe incidir más en confeccionar propuestas para generar políticas de empleo que sean más propicias para las Mipymes, que representan el 99% de las empresas en nuestro país. Sin incentivos para la creación de empresas, difícilmente podamos esperar generar mayores empleos en el sector privado. La carga tributaria e impositiva debe ser más baja, pero para ello el Estado debe controlar y moderar su gasto público. El empleo juvenil tiene muy pocos incentivos para las empresas, por lo cual no hay un aumento significativo en la empleabilidad de nuestros jóvenes por los altos costos salariales e impositivos que conlleva, en comparación con los bajos beneficios que se otorgan para su contratación.
Asimismo, como sector empresarial debemos seguir impulsando la formación profesional con capacitaciones más técnicas y específicas para trabajadores de distintos sectores de actividad. Es un proceso que ya hemos comenzado, trabajando activamente con el Instituto de Formación Profesional (INEFOP).

En materia de productividad es donde más alejados estamos a nivel de país. Nos falta una mayor inversión en tecnología, investigación y desarrollo, y lograr consenso entre los actores sociales en cómo calcular y medir la productividad laboral (...)

En materia de productividad es donde más alejados estamos a nivel de país. Nos falta una mayor inversión en tecnología, investigación y desarrollo, y lograr consenso entre los actores sociales en cómo calcular y medir la productividad laboral por empresa o sector de actividad. Nuestra negociación colectiva es a nivel tripartito dentro de los Consejos de Salarios, haciendo muy difícil una consideración justa de distintas realidades empresariales que puedan existir dentro de cada sector.
En Uruguay, el Consejo Superior Tripartito (órgano máximo de las relaciones laborales integrado por integrantes del Poder Ejecutivo, Trabajadores y Empleadores), ha empezado a estudiar este tema a efectos de explorar su viabilidad para que los salarios puedan guardar cierta relación con la productividad del trabajo y puedan ser incorporadas en futuras negociaciones salariales. Evidentemente, es un tema muy complejo, con muchas diferencias entre las posturas de los actores sociales y dificultades de implementación. Esta discusión, surgió en torno al debate de la posibilidad de reducir la jornada laboral, que debe estar inevitablemente ligada al aumento de productividad para mejorar empleo, precios, y competitividad.
Es muy difícil pensar en una “reducción de jornada sin reducción de salario”, y que en contrapartida no aparezca el aumento de la productividad laboral. Si un aumento del salario no es acompañado por un incremento de la productividad que sea de la misma magnitud o superior, dicho aumento salarial podría terminar perjudicando los precios (si son trasladables los costos), en la afectación de la actividad del sector (de no ser posible trasladar costos porque se compite en precios con el resto del mundo a nivel global), y del empleo.

¿Cuál considera usted que es la relevancia del diálogo social en este ámbito?

El dialogo social es fundamental para avanzar en todas estas temáticas tan relevantes para el país. El diálogo debe buscar la participación activa entre todos los actores sociales y debe ser continuo para crear espacios y ámbitos que ayuden con la creación de nuevas políticas de empleo y desarrollo productivo.
Por estos motivos, desde el sector empresarial siempre promovemos el diálogo social como mecanismo de participación y cooperación, a efectos de generar mayor trabajo decente, combatir informalismo, fortalecer la sostenibilidad de las empresas, y pensar en el futuro del trabajo.