Simposio Regional 30 Años Panorama Laboral

Claudina Zavattiero: "Será necesario un fuerte compromiso para que millones de personas accedan a los derechos que ofrece la formalidad laboral"

En entrevista con la OIT, la Especialista en Población y Desarrollo de UNFPA, Paraguay, señaló también que alcanzar un desarrollo socioeconómico equitativo y sostenible dependerá en gran medida de la capacidad de abordar las múltiples causas de la informalidad laboral.

11 de noviembre de 2023

Santiago de Chile.- Ante los múltiples desafíos que plantea un mundo del trabajo en constante y rápida transformación, la Especialista en Población y Desarrollo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, Paraguay, Claudina Zavattiero, destaca la importancia de contar con un fuerte compromiso de los actores del mundo del trabajo e inversiones significativas para avanzar en la formalización laboral, uno de los principales desafíos que persisten en la región.

Zavattiero, que participará como expositora en el Simposio que realizará la OIT este 15 y 16 de noviembre en Santiago con motivo del 30º Aniversario del Informe Panorama Laboral, conversó en una entrevista con la OIT sobre el mundo del trabajo en América Latina y el Caribe, las perspectivas del desempeño de las instituciones del trabajo en los próximos años y los desafíos que plantean las trasformaciones que actualmente está experimentando el mundo del trabajo.

¿Qué destaca en especial en las últimas tres décadas de desempeño del mundo del trabajo en América Latina y el Caribe?

En las últimas tres décadas, el mundo del trabajo en la región experimentó una serie de cambios que permitieron registrar avances significativos. Algunos de los aspectos más destacados fueron la creación de nuevos puestos de trabajo en correspondencia con el crecimiento de la población económicamente activa que se duplicó en el periodo en cuestión, pasando de casi 165 millones de personas en América Latina en 1990 a 327 millones en 2020 según Cepalstat. Esta mayor oferta estuvo auspiciada por períodos de crecimiento económico sostenido, que a su vez permitió la reducción de la pobreza monetaria en la región.
Varios países de la región implementaron políticas productivas, laborales y sociales que promovieron el cumplimiento de derechos laborales (acceso a salario mínimo, a justicia laboral, a oportunidades de formación profesional, al descanso, a la estabilidad laboral, entre muchos otros), el acceso a la seguridad social y a programas de asistencia social, mejorando las condiciones de trabajo.
La inversión en educación y capacitación laboral ha sido fundamental para mejorar la productividad y empleabilidad de la fuerza laboral en la región. Los países que han invertido en educación han tenido un mejor desempeño en los índices de desarrollo económico y social. De este modo, el acceso a la educación como derecho fundamental ha sido habilitante de muchos otros derechos, entre ellos el del trabajo decente.

El acceso a la educación como derecho fundamental ha sido habilitante de muchos otros derechos, entre ellos el del trabajo decente."

Claudina Zavattiero, UNFPA
El proceso de modernización desarrollado en torno a cambios en los procesos tecnológicos y productivos, acompañados de procesos de urbanización y demográficos, han generado nuevas pautas de trabajo, en las que algunos empleos se volvieron obsoletos debido a la automatización, otros se transformaron, en tanto, se crearon nuevas oportunidades en sectores relacionados con la tecnología.
La reducción de la tasa global de fecundidad, el mayor nivel educativo y empoderamiento de las mujeres permitió incrementar su participación en la fuerza de trabajo, reduciéndose significativamente la brecha respecto a los hombres, aunque todavía quedan esfuerzos por realizar. También se han dado importantes cambios en las pautas culturales de la sociedad, donde la promoción de la libertad social e individual son características distintivas.

¿Cuáles son los principales desafíos para la disminución de la informalidad en la Región?

A pesar de los avances, la informalidad laboral sigue siendo un problema persistente en la región. Alrededor del 50% de trabajadores latinoamericanos se inserta en el sector informal (OIT, 2022), sin acceso a protección social, seguridad en el empleo y beneficios laborales.
Alcanzar un desarrollo socioeconómico equitativo y sostenible dependerá en gran medida de la capacidad de abordar las múltiples causas de la informalidad laboral, como: los bajos niveles de productividad e ingresos, el desconocimiento, la baja noción de riesgo o la falta de exigibilidad de la garantía de derechos por parte de trabajadores; los altos costos de transacción para empresas de menor tamaño; y, la debilidad estatal para fiscalizar y apoyar a las empresas mediante simplificación de procesos, fomento productivo, de acceso a mercados y encadenamiento productivo, la falta de adecuación de marcos legales para promover inclusión y equidad, entre otros.

Será necesario contar con un fuerte compromiso e inversiones significativas para cerrar las brechas que permitirán que millones de personas accedan a los derechos que ofrece la formalidad laboral."

Claudina Zavattiero, UNFPA
En ese sentido, es importante prestar especial atención a ciertos grupos cuyas probabilidades de estar en situación de informalidad laboral es mayor, como ser: las personas en situación de pobreza, las mujeres, las personas jóvenes, las personas mayores, las que residen en área rural, las que trabajan de manera no remunerada, las personas refugiadas y desplazadas y las personas indígenas.
Para la juventud, la demora en acceder a trayectorias laborales de mayor formalidad implica que no tengan acceso a prestaciones de seguridad social y arriesguen no acumular la cantidad de años necesarios para acceder a una jubilación en la vejez. En el otro extremo, la baja cobertura de jubilaciones contributivas significa que muchas personas adultas mayores deban prolongar su estadía en el mercado laboral en condiciones de informalidad o depender económicamente de familiares o del sistema de pensiones no contributivas del Estado.
A esto se suman los desafíos de nuevas modalidades de trabajo que incluyen el trabajo por plataformas digitales, la evasión y las dependencias encubiertas, el desalineamiento entre los ciclos productivos de ciertos sectores y los requisitos de mantener a toda la planilla formalizada y los impactos de las crisis económicas, políticas, sociales, sanitarias y climáticas sobre el mercado de trabajo.
Será necesario contar con un fuerte compromiso e inversiones significativas para cerrar las brechas que permitirán que millones de personas que ven rezagado su bienestar accedan a los derechos que ofrece la formalidad laboral con beneficios a corto, mediano y largo plazo.

¿Cuál cree que son las perspectivas del desempeño de las instituciones del mundo del trabajo que permitirían reducir las desigualdades en la región?

En América Latina, en los últimos 20 años, a medida que se han realizado grandes reducciones en informalidad también se han logrado reducciones significativas en desigualdad. Pero como la relación entre crecimiento económico y formalización no es perfecta, no todos los países en la región se han beneficiado de esta tendencia.
La estructura económica, el mercado laboral, las contraprestaciones percibidas a cambio de los aportes, el marco legal y la capacidad de fiscalizar a las empresas juegan un papel fundamental en las posibilidades de ofrecer y acceder a puestos de trabajo formales. En este sentido, las instituciones con rectoría en la esfera del trabajo deben priorizar el diseño de políticas esenciales como:
  • políticas productivas que promuevan el crecimiento de la productividad y el desarrollo de sectores específicos y por este medio, que aseguren su traducción en creación de empleo, garantizando que los puestos de trabajo nuevos y existentes tengan condiciones de trabajo decente;
  • políticas de empleo y leyes laborales que permitan que las personas tengan las herramientas y los mecanismos para acceder a los puestos de trabajo decentes que se crean con el impulso productivo; y,
  • políticas de protección social, promoviendo transacciones formales para avanzar hacia una economía con productividad y distribución equitativa de las ganancias para todos y todas. Para ello, la interacción con la política de salud, de educación y de cuidados es clave.
Una buena gestión por parte de estas instituciones tiene la potencialidad de reducir la dependencia y vulnerabilidad de una parte de la población al ofrecer un mayor acceso de las personas ocupadas a derechos laborales y de seguridad social. A su vez, tiene efectos contra cíclicos que fortalecen la resiliencia de la economía frente a crisis o contracciones, al tiempo que provee mayor recaudación tributaria al Estado y aportes a la seguridad social.
Para ello, es necesario el concurso de gobiernos nacionales y subnacionales, de empleadores, sindicatos y otros actores relevantes. Los recursos humanos especializados y sistemas de información adecuados son piezas sustanciales para acometer esta tarea.
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Claudina Zavattiero
Doctora en Demografía, Magister en Demografía, Población y Desarrollo y Licenciada en Matemática Estadística. Experiencia profesional en investigación en socio-demografía con publicaciones en temas de protección social, pobreza, salud, adolescencia y juventud, personas mayores, género, pueblos indígenas, empleo, migración, entre otros, con especial énfasis en políticas públicas de protección social. Consultora de organismos internacionales, docente universitaria y asesora del sector público y organizaciones de la sociedad civil
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