TELETRABAJO

Perspectiva empresarial sobre la legislación del teletrabajo en América Latina. Informe regional 2022.

La Oficina de Actividades para los Empleadores de la OIT (ACT/EMP) desarrolló una línea de investigación sobre la regulación y el futuro del teletrabajo. Este informe sistematiza las experiencias de diez países de América Latina para fortalecer la capacidad de análisis y propuesta de las organizaciones empresariales ante los debates nacionales sobre esta modalidad de trabajo.

En diciembre de 2019 surgió la pandemia de la COVID-19. En América Latina, apenas se escuchaba de ella en las noticias y nadie podía calcular el impacto que, en un corto plazo, tendría en la vida de las personas y de las familias, así como en los ámbitos laboral y empresarial.

La pandemia generó la necesidad de promover nuevos marcos regulatorios capaces de responder a tal coyuntura. Las empresas tuvieron que encontrar la forma de reaccionar al mandato de mantenerse en los hogares y procurar no salir. En esos momentos, las naciones y empresas exitosas fueron aquellas cuyas políticas de empleo incluían esquemas de teletrabajo; el resto tuvo que empezar por invertir en equipo y nuevas metodologías de trabajo, y hasta por reinventar la forma de comunicarse y liderar a sus colaboradores.

No existen recetas únicas ni una norma general que puedan aplicarse a todos los países o a todas las empresas; pero lo que ahora sabemos es que, cuando las funciones lo permiten, las personas suelen preferir la modalidad híbrida, que cada día se vuelve más común. La realidad es que, si no se ofrecen condiciones más flexibles a los colaboradores, las empresas corren el riesgo de perder talentos valiosos, pues otras que sí las ofrecen estarán ávidas de incorporar ese talento en sus propios equipos de trabajo.

Adicionalmente, esta nueva forma de trabajar ha venido a romper fronteras. Por ejemplo, en la industria de la tecnología se trabaja totalmente en remoto, y la naturaleza del negocio no solo permite trabajar a distancia, sino también a escala global. Así, una persona en un país de América puede trabajar para una empresa ubicada físicamente en cualquier parte del planeta. Esto ha dado origen a los “nómadas digitales”: personas que usan las nuevas tecnologías para trabajar y que lo hacen de forma remota sin necesidad de que sea desde un lugar de trabajo fijo.

Hoy en día, las personas buscan incorporarse a empresas que ofrezcan la modalidad del teletrabajo, y para las empresas esta se ha convertido en una manera de atraer y retener personal calificado. Los beneficios que el teletrabajo brinda a las personas y las empresas son valiosos en términos de costos y productividad. En un mundo que ha cambiado dramáticamente en los últimos tres años, las facilidades que brinda el teletrabajo son vitales siempre que estén alineadas con las nuevas exigencias del mercado, que reta a las empresas a ser cada vez más creativas, flexibles e inclusivas, y a tomar en cuenta las preferencias de sus colaboradores.

Si bien es cierto que, por su naturaleza, no todos los trabajos pueden realizarse bajo la modalidad del teletrabajo, existen muchas tareas que no requieren la presencia del trabajador en el centro de operaciones de la empresa, ya que podrían ser ejecutadas a distancia.

Por lo expuesto, la Oficina de Actividades para los Empleadores de la OIT (ACT/EMP) desarrolló una línea de investigación con el objetivo final de fortalecer las capacidades de análisis y de propuesta de las organizaciones empresariales de América Latina con respecto a la manera en que se regula el teletrabajo, así como a la forma en que este puede evolucionar en el futuro conforme a las buenas prácticas. La investigación incluyó tres estudios subregionales que abarcaron diez países de América Latina con el fin de sistematizar sus experiencias nacionales desde la perspectiva empresarial respecto a los marcos jurídicos y la aplicación práctica de la legislación en la materia.

La información fue procesada en este Informe Regional 2022 con el fin de preparar a las organizaciones empresariales al momento de abordar los debates nacionales sobre el tema.

Agradecemos a quienes trabajaron con nosotros para la elaboración de este Informe, incluidos los representantes y equipos de trabajo de las organizaciones empresariales con quienes nos entrevistamos y que nos nutrieron de información, particularmente a:

  • Unión Industrial Argentina
  • Confederación de la Producción y del Comercio de Chile
  • Asociación Nacional de Empresarios de Colombia
  • Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado
  • Cámara de Industrias y Producción del Ecuador
  • Cámara de Industrias de Guayaquil
  • Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Guatemala)
  • Consejo Hondureño de la Empresa Privada
  • Confederación Patronal de la República Mexicana
  • Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos
  • Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas del Perú
  • Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay
  • Cámara de Industrias del Uruguay

Igualmente, agradecemos al equipo de consultores internacionales que formó parte de esta investigación, entre ellos a María de las Nieves García-Manzano (México), Enán Arrieta Burgos (Colombia), Rodrigo Esteban Azócar Simonet (Chile), Freddy José Blandón Argeñal (Nicaragua) y Fabio Isaac Masís Fallas (Costa Rica), así como a Ana Periche (Perú) por su colaboración en la edición y diseño gráfico de esta publicación.

El Informe es el resultado de la colaboración de todos los miembros del equipo regional de ACT/EMP en América Latina. Se agradece especialmente a Andrés Yurén por haber liderado esta investigación.