Nota de políticas para la CMDS2
Diálogo social en el más alto nivel: Una fuerza esencial de desarrollo económico y progreso social
Esta nota destaca el papel del diálogo social de alto nivel en el fomento de la formulación de políticas inclusivas y legítimas y el avance de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Examina los desafíos y las deficiencias actuales en materia de participación, recursos y derechos fundamentales que afectan su eficacia.
Consideraciones principales para la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social
- El diálogo social en el más alto nivel es un importante mecanismo de gobernanza que fomenta la colaboración entre gobiernos y organizaciones de empleadores y de trabajadores (los interlocutores sociales) para formular soluciones conjuntas a los retos económicos y sociales. Amparado en la legitimidad democrática de los interlocutores sociales y en su conocimiento de primera mano en el mundo del trabajo, el diálogo social en el más alto nivel contribuye a una formulación de políticas más fundamentada, adaptativa y legítima.
- El diálogo social en el más alto nivel sustenta los tres pilares del desarrollo social y está en consonancia con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. Desempeña una función fundamental en la elaboración y aplicación de políticas con el objeto de promover el trabajo decente y el crecimiento económico sostenible, garantizar una distribución equitativa de los ingresos laborales y facilitar transiciones digitales y ambientales justas. También es esencial para reparar el «desgaste del contrato social» y volver a generar confianza entre instituciones y sociedades.
- Aunque las instituciones de diálogo social en el más alto nivel están muy extendidas —el 87 por ciento de los Estados Miembros de la OIT cuentan con este tipo de instituciones de ámbito nacional, y los órganos tripartitos de seguridad y salud en el trabajo están presentes aproximadamente en el 80 por ciento de los Miembros—, sigue habiendo dudas sobre su inclusividad y su eficacia.
- Las principales deficiencias son el deterioro del cumplimiento de los derechos de libertad de asociación y libertad sindical y de negociación colectiva (indicador que mostró un retroceso mundial del 7 por ciento entre 2015 y 2023), la participación desigual de los interlocutores sociales en los procesos de diálogo social en el más alto nivel y la insuficiente dotación de recursos para las administraciones del trabajo e instituciones de diálogo social.
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Referencias
- DOI: doi.org/10.54394/YOCH9654