A pesar de que tienen gran necesidad de financiación, las comunidades rurales siguen siendo el mayor mercado carente de servicios financieros. Asegurar la inclusión financiera de las zonas rurales permite liberar su considerable potencial económico y beneficiar a los pobres que viven en ellas aumentando el ingreso familiar y el trabajo decente. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) puede contribuir mucho a alcanzar este objetivo mediante su capacidad técnica en materia de inclusión financiera e incorporando estrategias de acceso a financiación en sus actividades orientadas a la economía rural, y a la vez potenciando los efectos de esos esfuerzos con sus mandantes.