Nota de políticas para la CMDS2
Acelerar la transición a la formalidad en pro del trabajo decente y la justicia social
Esta nota explora el desafío generalizado de la informalidad en el mundo laboral y su impacto en los derechos, la productividad y la justicia social. Destaca la necesidad de estrategias integradas y alianzas sólidas para impulsar una transición sostenible a la formalidad.
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Consideraciones principales para la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social
- La informalidad constituye una realidad importante y un problema en el mundo del trabajo. Aunque la proporción de trabajadores de la economía informal comienza a disminuir a nivel mundial, las cifras siguen creciendo en términos absolutos. El empleo informal sigue siendo una característica definitoria de demasiadas economías y representa la cotidianidad de 2 000 millones de trabajadores y del 80 por ciento de las empresas en el mundo.
- La transición de los trabajadores y de las unidades económicas a la economía formal es esencial para avanzar hacia la justicia social, asegurar un trabajo decente para todos y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. La informalidad generalizada plantea importantes dificultades para la realización de los derechos y las condiciones laborales de los trabajadores. También debilita el Estado de derecho, menoscaba la productividad y repercute negativamente: i) en el desarrollo de empresas sostenibles, en los ingresos públicos y en el margen de acción de los gobiernos; ii) en la solidez de las instituciones; y iii) en la competencia leal en los mercados nacionales e internacionales.
- Es crucial aplicar un enfoque integrado y coherente, basado en instituciones sólidas de diálogo social y en una mayor representación de los trabajadores y las unidades económicas de la economía informal, para afrontar la informalidad con precisión y de manera sostenible. La Recomendación sobre la transición de la economía informal a la economía formal, 2015 (núm. 204) es un instrumento de orientación esencial. La experiencia ha demostrado que los cuatro pilares siguientes pueden considerarse requisitos previos: i) una buena gobernanza y un marco regulatorio adecuado combinados con voluntad y compromiso políticos; ii) la organización, voz y representación de los trabajadores y unidades económicas de la economía informal y un diálogo social inclusivo; iii) un entorno propicio para las empresas sostenibles que haga realidad el empleo pleno y productivo; y iv) mejores condiciones de trabajo y de vida mediante la transición a la formalidad y el principio de no dejar a nadie atrás.
- Aunar fuerzas y establecer alianzas estratégicas en el marco del sistema multilateral y con las instituciones financieras internacionales. Una coordinación eficaz, el intercambio de conocimientos y las alianzas estratégicas son indispensables cuando se trata de fortalecer las capacidades nacionales para abordar la informalidad y garantizar una financiación adecuada y sostenible de las políticas e intervenciones que promueven vías hacia la formalidad.
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Referencias
- DOI: doi.org/10.54394/EYPX6803