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Trabajadores migrantes, profundamente vulnerables ante el Covid-19

Esta nota pone de relieve la especial situación de vulnerabilidad que viven las personas migrantes frente a la pandemia del COVID-19: con empleos más precarios, limitado acceso a la protección laboral y sin poder volver a sus países, deben enfrentar un escenario aún más complejo que muchos otros trabajadores.

Opinión | 14 de abril de 2020
Por Juan Jacobo Velasco y Patricia Roa, Oficiales Nacionales de OIT Cono Sur

La pandemia del Covid-19 muestra la vulnerabilidad de todos los trabajadores, pero en especial la de los trabajadores migrantes: con empleos más precarios, limitado acceso a la protección laboral y sin poder retornar a sus países. En el caso de América Latina, la región ha experimentado un importante aumento de los flujos migratorios intrarregionales en los últimos años. Esto ha generado cambios en los mercados laborales de varios países, en las demandas de bienes públicos y servicios sociales y en las disyuntivas que enfrentan los marcos institucionales.

Los incrementos de la migración intrarregional tienen como factor dominante el éxodo masivo de más de 4,5 millones de venezolanos desde 2014, según estimaciones de las Naciones Unidas. En los países receptores, esta crisis migratoria ha generado una presión creciente para el endurecimiento de las políticas migratorias. No obstante, la evidencia relevada muestra que la llegada de migrantes venezolanos y de otras nacionalidades a varios países de la región ha resultado un aporte favorable para los mercados laborales.

Los flujos migratorios han sido bien absorbidos por los mercados laborales locales, sin generar aumentos sensibles de la desocupación ni desaceleraciones salariales. Se aprecia que los migrantes tienen tasas de participación y ocupación superiores a los nacionales, junto a una escolaridad mayor a la de los trabajadores nacionales, y tienden a concentrarse en los sectores de comercio, hotelería y restaurantes.

A estos aspectos positivos se añaden elementos que evidencian la precariedad laboral migrante. Dado el aumento del flujo, los procesos de visado temporal registran demoras. Por ende, en muchos casos la inserción laboral migrante empieza desde ocupaciones informales o en relaciones no estándar, como las plataformas digitales. Esa inserción determina la trayectoria laboral de los migrantes desde la informalidad.

Para los migrantes en puestos de trabajos formales, el acceso a la seguridad social está limitado por restricciones vinculadas a tiempos mínimos de cotizaciones. Adicionalmente, los migrantes suelen trabajan en MIPYMES, por lo que el ámbito de cumplimiento de las normas laborales tiende a ser más laxo.

La crisis de la pandemia del Covid-19 expone la extrema vulnerabilidad de los trabajadores migrantes: las políticas de prevención de contagios han limitado las actividades de los sectores en donde se concentra el grueso del trabajo migrante como comercio, hotelería y restaurantes, las pequeñas empresas y el sector informal. El trabajo por plataformas, sobre todo de delivery, presenta claroscuros: si bien son alternativas de ingreso, una situación de pandemia muestra la precariedad de las condiciones de seguridad y salud de trabajadores migrantes y nacionales.

Sin acceso a ingresos suficientes ni protección laboral y social de contingencia, en el caso de los trabajadores migrantes informales, o con acceso limitado, en el caso de los trabajadores migrantes formales, su situación en medio de la pandemia se vuelve aún más precaria ya que no tienen posibilidad de regresar a sus países, en una suerte de doble confinamiento. Esto empeora en muchos casos por la suspensión de los servicios de los organismos públicos de regulación de visas.

Tal como plantean los Convenios 97 y 143 de la OIT, junto con la Recomendación 151, dada su vulnerabilidad, los trabajadores migrantes requieren protección laboral y acceso a las prestaciones de la seguridad social que rigen para los trabajadores nacionales de los países receptores. Asimismo, considerando el cierre de fronteras, estas medidas requerirían contemplar posibles moratorias temporales de visas.

Es imprescindible y urgente visibilizar a los trabajadores migrantes, reconocer su aporte e incluirlos en las respuestas de políticas laborales y de protección social que los países están aplicando en el contexto de la crisis, como también en aquellas medidas que se adopten para la recuperación.