Costa Rica aumenta sus posibilidades de poner fin al trabajo infantil en 2025

Autoridades presentaron los resultados nacionales y provinciales obtenidos de la aplicación del Modelo de Indicadores de Riesgo de Trabajo Infantil.

Noticia | 27 de enero de 2020
El Gobierno de Costa Rica presentó los resultados nacionales y provinciales obtenidos de la aplicación del Modelo de Indicadores de Riesgo de Trabajo Infantil, en un evento que tuvo lugar el 24 de enero en curso y que fue presidido por la Ministra de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Geannina Dinarte Romero, y el Ministro de Desarrollo Humano e Inclusión Social, Juan Luis Bermudez, 

Esta es una herramienta estadística desarrollada conjuntamente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en coordinación con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), en el marco de la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe libre de trabajo infantil.

La implementación del Modelo en Costa Rica fue coordinada por la Oficina de Atención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de la Persona Adolescente Trabajadora (OATIA) del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), con activa participación de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Ministerio de Educación Pública (MEP), el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), entre otros.

La Ministra Dinarte destacó que este instrumento no solo da números, sino que les acerca a los rostros de los niños, niñas y adolescentes en riesgo. Añadió también que con esta información tienen gran potencial para acelerar el paso y acortar la trayectoria hacia el logro de la meta 8.7 de la Agenda 2030, que compromete a poner fin al trabajo infantil en 2025.

Por su parte, el Ministro Bermudez declaró que este esfuerzo es un llamado a la movilización y a la acción, haciendo énfasis en la necesidad de profundizar en la información de los cantones con alto riesgo. Señaló que con un trabajo articulado y persistente se puede hacer de Costa Rica el primer país en proteger adecuadamente a su infancia para que los niños, niñas y adolescentes trabajen en lo único que deben hacer: construir sus sueños.

Este evento contó también con la participación de la Directora de la Oficina de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana, Carmen Moreno;  la Embajadora de España en Costa Rica, Cristina Pérez Gutiérrez; y el Oficial de Asuntos Sociales de la CEPAL, Sr. Andrés Espejo.
Carmen Moreno destacó que a lo largo de casi 101 años el trabajo infantil ha estado presente en el corazón de la Agenda de la OIT y que vienen trabajando junto con los países en la lucha para su erradicación.

Cristina Pérez sostuvo que la aplicación del Modelo es un paso clave para la implementación de la Agenda 2030. Reconoció que América Latina y el Caribe es un referente mundial en el avance hacia el logro de la Meta 8.7 y que España comparte con la región esta necesidad de avanzar y encontrar fórmulas.

Andrés Espejo explicó que los resultados del Modelo ayudarán a Costa Rica a identificar el trabajo infantil y poder implementar políticas públicas más pertinentes. Esto implica que con los resultados y a través de esfuerzos multisectoriales e intergubernamentales, Costa Rica podrá diseñar y poner en marcha estrategias locales focalizadas para acelerar la reducción del trabajo infantil y del trabajo adolescente peligroso.

En este sentido, el Modelo de Indicadores de Riesgo de Trabajo Infantil es una herramienta clave que presenta el panorama de riesgo de trabajo infantil en el país para darle mayor visibilidad, sensibilizar y promover su urgente atención. La aplicación de esta herramienta, sumado a las capacidades institucionales con las que cuenta el Gobierno. De esta manera, se aumenta la posibilidad del país para alcanzar la meta 8.7.

Sobre los resultados de la aplicación del Modelo

De acuerdo con los resultados del Modelo, se estima que la vulnerabilidad al trabajo infantil a escala nacional es de 27 puntos en promedio. Además, esta herramienta ha identificado factores de riesgo y de protección para cada territorio en función a cinco dimensiones, las cuales agrupan catorce variables obtenidas de la ENAHO 2016 y de registros administrativos de distintas instituciones públicas. Las dimensiones analizadas son: laboral, étnica, demográfica, educación de niños y niñas, y educación de adultos.

En base a estas, se ha elaborado una lista de recomendaciones en cinco áreas específicas para mejorar las políticas preventivas de trabajo infantil a nivel nacional y local. El área que requiere mayor atención, dado su prevalencia en 6 de 7 provincias, es “población indígena y afrodescendiente”, seguido de “retención en el sistema educativo y formación de personas adultas”, por su prevalencia en 4 de 7 provincias.

Para estos casos, algunas de las recomendaciones señaladas son la articulación de programas de atención básica e integral de hogares con población indígena o afrodescendiente y el fortalecimiento de políticas educativas que mejoren la calidad y pertinencia de la educación y reduzcan sus costos directos e indirectos para las familias, sobre todo en la secundaria.

A partir del análisis, las otras áreas que también requieren atención son “población migrante” (en 2 de 7 provincias), “agricultura y trabajo no remunerado” (en 2 de 7 provincias) y la creación de empleo (1 de 7 provincias).

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