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Informe mundial sobre salarios 2020-21: Salarios y salarios mínimos en tiempos de COVID-19

Informe mundial sobre salarios 2020-21: Salarios y salarios mínimos en tiempos de COVID-19

La pandemia de COVID-19 se ha transformado en una crisis económica y del mercado laboral mundial sin precedentes y ha perjudicado a millones de trabajadores y empresas. Los efectos en los empleos han sido ampliamente documentados, pero se conocen menos los efectos en los salarios.

¿Cuáles han sido los efectos de la pandemia en el salario de los trabajadores? ¿Qué medidas fundamentales han adoptado los gobiernos y los interlocutores sociales para proteger los salarios de los trabajadores? ¿Cuál ha sido la evolución del salario mínimo, tanto antes como durante la crisis?

Le invitamos a examinar en esta InfoStory las conclusiones de la edición 2020-2021 del Informe Mundial sobre Salarios de la OIT. La InfoStory irá actualizándose periódicamente a medida que vayan recopilándose datos.

Tendencias recientes de los salarios

Antes de la crisis

Aunque las experiencias de los países variaba de un país a otro, la tendencia general antes de la crisis era que el salario medio real crecía rápidamente en algunos países de ingreso bajo y de ingreso mediano, pero mucho más lentamente en los países de ingreso alto.

En los países de ingreso alto, el crecimiento de los salarios iba a la zaga del crecimiento de la productividad laboral, y esa disparidad provocó una disminución a nivel mundial de la proporción de los ingresos laborales (la parte del PIB correspondiente a los salarios).

Subvenciones salariales durante la crisis

Desde marzo y abril de 2020, cuando la pandemia y los consiguientes cierres amenazaban con llevar a las empresas a la quiebra y a millones de trabajadores al desempleo, al menos 40 países recurrieron a “subvenciones salariales temporales” en el marco de una serie de medidas de política que contrarrestaran los efectos de la crisis.

Estas subvenciones salariales temporales tenían por objeto evitar los despidos masivos, ayudar a las empresas a retener a sus trabajadores calificados y apoyar la recuperación de la producción una vez finalizados los cierres.

Otra finalidad era garantizar que los trabajadores siguieran recibiendo al menos parte del salario habitual, aunque algunos tuvieron que aceptar un recorte salarial.

Argentina

Los subsidios salariales varían en función del tamaño de la empresa. En el caso de las pequeñas empresas (hasta 100 trabajadores), la Asignación Compensatoria al Salario contribuyó hasta el 50 por ciento del salario bruto en febrero de 2020, con un monto mínimo de un salario mínimo vigente y uno máximo de dos salarios mínimos vigentes.
En el caso de las empresas más grandes, el programa REPRO ofreció un pago de entre 6000 y 10 000 ARS (pesos argentinos). A partir del 20 de abril, el 80% de las empresas (o 420 000) había solicitado el subsidio.

Bangladesh

El Gobierno ha destinado 600 millones de dólares estadounidenses para subvencionar préstamos a las empresas exportadoras del sector de la confección.

Los préstamos deberán destinarse al pago de tres meses de sueldo para salvaguardar los empleos de unos cuatro millones de trabajadores de este importante sector. Las empresas que ya han efectuado despidos no pueden solicitar esta prestación.

Botswana

El Estado compensa el 50 por ciento de los salarios mensuales de los empleados, con un monto mínimo de 1000 BWP (pulas), un monto máximo de 2500 BWP, y por un periodo de tres meses. Pueden solicitar este subsidio las empresas de todos los sectores que no tengan acciones del Estado. La prestación está restringida a los nacionales.

Canadá

Los empleadores registrados cuyos ingresos se redujeron en al menos el 30 por ciento en marzo, abril y mayo con respecto al año anterior pueden solicitar la subvención denominada Canada Emergency Wage Subsidy (CEWS). Con esta prestación se procura impulsar el reempleo de trabajadores despedidos y atajar futuros despidos, y se subsidia el 75 por ciento de los salarios con una suma máxima de 847 CAD (dólares canadienses) semanales, durante un plazo inicial de 12 semanas a partir del 15 de marzo.

El 15 de mayo el Gobierno amplió la CEWS por otro periodo de 12 semanas y declaró su intención de mantener el programa hasta finales de año. Hasta el 2 de agosto se habían asignado 25 510 millones de dólares canadienses, hasta cubrir más de 11 millones de salarios.

Francia

El plan de chômage partiel (desempleo parcial) ya existente, destinado a prevenir despidos por razones económicas en épocas difíciles, ha sido ampliado y reforzado para sobrellevar la crisis de la COVID-19. Toda empresa que se vea obligada a interrumpir su actividad debido al confinamiento o a las medidas de distanciación física puede solicitar un subsidio salarial.

El Gobierno subvenciona el 70 por ciento del salario bruto de los asalariados (y el 100 por ciento del de quienes perciben el salario mínimo), hasta un límite de 4,5 salarios mínimos, por un periodo máximo de 12 meses. A partir del 1º de junio el porcentaje se redujo al 60 por ciento para las actividades menos expuestas, y desde el 1º de octubre todos los asalariados en actividad parcial recibirán el 60 por ciento de su salario bruto.

Para los aproximadamente 12 millones de solicitudes presentadas entre el 1º de marzo y el 20 de julio, el plan protegió, en términos de empleos equivalentes a tiempo completo a 2,2 millones de puestos de trabajo en marzo, 5,6 millones en abril, 3 millones en mayo, y 1,5 millones en junio. Para financiar el plan se asignó una partida presupuestaria de 31 000 millones de euros.

Alemania

El plan Kurzarbeit cubre un porcentaje del salario de los trabajadores: el 60 por ciento del salario de quienes no tienen hijos, y el 67 por ciento del de quienes sí los tienen. Las empresas asumen el porcentaje restante en función de sus posibilidades. Para después del cuarto y el séptimo mes, está previsto un aumento de entre el 70 y el 80 por ciento para los asalariados sin hijos, y de entre el 77 y el 87 por ciento para los que sí los tienen.

Las empresas con derecho al subsidio pueden solicitarlo si han debido reducir en un 10 por ciento las horas de trabajo del 10 por ciento de la plantilla. El subsidio también cubre a los trabajadores temporarios y empresas  que subcontratan trabajadores. Alrededor de 9,3 millones de personas se beneficiaron de la prestación Kurzarbeit entre marzo y abril, una cantidad que ya supera a la de la crisis financiera de 2008-2009.

Malasia

El subsidio salarial varía igualmente en función del número de empleados del establecimiento, y oscila entre 600 y 1200 MYR (ringgits malasios) mensuales por trabajador. Las empresas con menos de 75 empleados perciben el monto más elevado; las empresas con hasta 200 empleados reciben  800 MYR; y las empresas con más de 200 trabajadores, 600 MYR.

El plan, destinado a proteger a alrededor de 1 millón de trabajadores por un costo estimado de 1200 millones de ringgits, requiere que los empleados mantengan sus puestos de trabajo y reciban su salario completo durante un periodo de seis meses (tres meses son subsidiados).

Marruecos

Los asalariados inscritos en la Caja Nacional de Seguridad Social (Caisse Nationale de Sécurité Sociale, CNSS) cuyo empleadores estén atravesando dificultades perciben una compensación equivalente a una suma fija mensual neta  de 2000 MAD (dírhams marroquíes). Las compensaciones abonadas entre el 15 y el 30 de junio procedían de un fondo COVID-19 de aproximadamente 10 000 millones de MAD y estaban sujetas a que el empleador beneficiario certificara el cese parcial o total de la actividad.

Este sistema asistencial posteriormente se hizo extensivo al sector informal; los trabajadores informales percibían un pago único que oscilaba entre los 800 y los 1200 MAD, dependiendo del tamaño de la familia. En junio, pese a un ligero regreso a la actividad, más de 2 millones de asalariados del sector privado percibieron esta ayuda que costó al Estado MAD 1300 millones de dírhams.

Reino Unido

El plan de estímulo a la preservación del empleo, Coronavirus Job Retention Scheme, representa el 80 por ciento del salario mensual de los trabajadores. Se estableció un límite máximo de 2500 GBP mensuales durante un periodo de tres meses como mínimo. El Job Retention Scheme había estipulado que las horas de trabajo de los asalariados suspendidos temporariamente se redujeran a cero, y prohibía toda solución intermedia.

Sin embargo, desde el 1º de julio, los empleadores pueden reincorporar a sus empleados al trabajo con una jornada laboral reducida, y el Gobierno sigue subvencionando las horas de trabajo ordinarias no trabajadas, al igual que en los planes alemán y francés: Kurzarbeit y chômage partiel. En septiembre y octubre, el Gobierno reducirá su contribución al 70 por ciento, y luego al 60 por ciento, y los empleadores tendrán que proporcionar el 10 y el 20 por ciento del salario mensual bruto.

A 2 de agosto, 9,6 millones de trabajadores habían sido suspendidos por alrededor de 1,2 millones de empleadores, a un costo total de 33 800 millones de libras esterlinas.

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¿Qué ha ocurrido con el salario real medio en 2020?

Los primeros datos indican que en algunos países, por ejemplo, en los Estados Unidos de América, los ingresos medios dieron un salto sorprendente en las estadísticas. Sin embargo, esto fue en buena medida artificial, pues reflejaba la pérdida de empleos menos remunerados en la economía. Cuando los trabajadores con salarios bajos se quedan sin empleo, el salario medio refleja los salarios de los trabajadores con salarios más altos que siguen empleados.

En otros países, en los que el desempleo no aumentó tanto –posiblemente debido al recurso a subvenciones salariales y a otras medidas de preservación del empleo– el salario medio se mantuvo estable o disminuyó, a medida que se reducía el tiempo de trabajo o se congelaban o reducían los salarios nominales de los trabajadores.

El alcance total del efecto de la crisis en el salario medio en 2020 sólo se hará evidente cuando las oficinas nacionales de estadística publiquen sus nuevas estimaciones estadísticas más entrado el año, o incluso más tarde.

Salario mínimo y desigualdad

La crisis económica y del mercado laboral debida a COVID-19 ha perjudicado a los grupos vulnerables, amenazando con aumentar aún más la desigualdad y empujar a muchas familias a la pobreza. En este contexto, los salarios mínimos adecuados -fijados por los gobiernos o negociados a través de la negociación colectiva- pueden desempeñar un papel importante. Pueden proteger los salarios de los trabajadores para que no caigan en una espiral descendente a niveles indebidamente bajos, impedir que aumenten aún más la pobreza y la desigualdad, y contribuir a la estabilidad y la recuperación económicas. 

Hay tres factores que influyen en la medida en que un salario mínimo puede realizar su pleno potencial redistributivo: a) las características de los beneficiarios del salario mínimo; b) la amplia cobertura legal y el cumplimiento de la legislación sobre el salario mínimo; y c) un nivel de salario mínimo adecuado. 
En cuanto a los beneficiarios del salario mínimo, se estima que 327 millones de trabajadores en todo el mundo reciben el salario mínimo de sus países o un salario inferior. Esto representa alrededor del 19% de los asalariados del mundo, e incluye a 152 millones de mujeres. 

Los trabajadores que ganan el salario mínimo o menos tienden a vivir en hogares con ingresos más bajos. Las mujeres, los trabajadores jóvenes (menores de 25 años), los trabajadores con un nivel de educación más bajo y los trabajadores rurales están sobrerrepresentados. Sin embargo, casi el 80% de los trabajadores con salarios inferiores al mínimo y al mínimo tienen más de 25 años y casi la mitad de ellos tienen hijos. Estas conclusiones varían según el país y la región.

¿Quién goza de cobertura legal?

Más del 90% de los Estados Miembros de la OIT han establecido un salario mínimo. Algunos países tienen un solo salario mínimo aplicable a todos los asalariados. Otros, tienen un sistema mucho más complejo con varias cuantías, que varían por región, sector u ocupación.

Con independencia del tipo de sistema, para que el salario mínimo ofrezca protección a los trabajadores y reduzca la desigualdad, la ley debería prever su aplicación a las categorías de trabajadores que más riesgo corren de percibir un salario indebidamente bajo.

Lamentablemente, no siempre es el caso. Dos categorías en situación de riesgo de percibir un salario indebidamente bajo son las trabajadoras y los trabajadores agrícolas y domésticos. Al menos 29 países excluyen a estas dos categorías o a una de ellas de la normativa sobre el salario mínimo.

Cumplimiento y economía informal

El incumplimiento socava la eficacia del salario mínimo. Estimamos que, a nivel mundial, 266 millones de trabajadores perciben una remuneración inferior al salario mínimo, ya sea porque no están al amparo de la ley, o porque ésta se incumple.

En una situación hipotética en la que el salario mínimo cubría a todos los grupos de trabajadores a sueldo y donde había pleno cumplimiento, según nuestras simulaciones, los nieles de desigualdad y de pobreza podían reducirse considerablemente.

Aunque el cumplimiento puede fomentarse mediante medidas como campañas de información e inspecciones del trabajo, los niveles de informalidad altos y de productividad baja pueden complicarlo particularmente.

A nivel mundial, en la economía informal hay 2000 millones de trabajadores, incluidos 724 millones de trabajadores eventuales o trabajadores asalariados o a sueldo –muchos de los cuales perciben una cuantía inferior al salario mínimo. Así pues, el salario mínimo tiene que ir acompañado de políticas que aumenten la productividad y que encaminen a los trabajadores informales a la economía formal.

Fijación de salarios mínimos de nivel adecuado

Para reducir la pobreza y la desigualdad, los salarios mínimos deberían fijarse  en un nivel adecuado, tomando en consideración las necesidades de los trabajadores y de sus familias, además de los factores económicos.

No existe una fórmula ideal, pero la utilización de indicadores estadísticos puede ayudar a los gobiernos, los empleadores y los trabajadores a llegar a un acuerdo en un nivel adecuado a las circunstancias nacionales. A lo largo del tiempo, la OIT ha prestado asistencia técnica a muchos países.

El salario mínimo debe ajustarse periódicamente. En los diez años precedentes a la crisis, sólo un 70% de los países sobre los que se dispone de datos habían aumentado el valor real del salario mínimo.

Desde el brote de COVID-19, algunos países han optado por mantener los aumentos previstos del salario mínimo, y otros decidieron congelar las cuantías.

Panorama futuro

En un futuro próximo, es probable que las consecuencias económicas y laborales de la crisis de la COVID-19 ejerzan una enorme presión a la baja sobre los salarios.

Al navegar por la crisis y planificar una nueva y mejor “normalidad” para el periodo ulterior, los gobiernos, los empleadores y los trabajadores deben tratar de fortalecer el diálogo social en torno a los salarios.

Se requerirán ajustes salariales adecuadamente equilibrados –tanto de los salarios mínimos como de los que superan le nivel mínimo vigente– para salvaguardar los empleos y al mismo tiempo proteger los ingresos de los trabajadores y sus familias, a fin de sostener la demanda y evitar situaciones deflacionarias.

El diálogo social puede contribuir a que todos reciban una parte justa de los frutos del progreso y a que todas las personas empleadas y quienes necesiten protección disfruten de un salario mínimo vital.

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