La OIT y la Corte Mundial: Una perspectiva histórica

En el período 1922-1932, la OIT solicitó en seis ocasiones opiniones consultivas de la Corte Permanente de Justicia Internacional, tal como prevé el artículo 37 de su Constitución. Cinco de las opiniones consultivas se referían a la interpretación de la Constitución de la OIT y una a la interpretación de un convenio internacional del trabajo.

Artículo | 16 de noviembre de 2023
Sesión inaugural de la Corte Permanente de Justicia Internacional, 15 de febrero de 1922 en la Gran Sala de Justicia del Palacio de la Paz en La Haya ©CIJ
Según el artículo 37(1) de la Constitución de la OIT, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) es la única entidad facultada para emitir una interpretación autorizada de la Constitución de la OIT o de cualquier Convenio internacional del trabajo. La OIT ha hecho uso de esta disposición -originalmente el artículo 423 del Tratado de Versalles- en seis ocasiones. En aquella época, las solicitudes de opiniones consultivas de la Corte Permanente de Justicia Internacional (CPJI) debían canalizarse a través del Consejo de la Sociedad de Naciones en aplicación del artículo 14 del Pacto de la Sociedad.


La primera opinión consultiva de la CPJI se emitió en julio de 1922 a petición de la OIT a raíz de la queja de la Confederación Holandesa de Sindicatos que consideraba que el nombramiento del delegado obrero holandés a la 3ª Sesión de la CIT era incompatible con el artículo 389 del Tratado de Versalles que exigía que los nombramientos de delegados no gubernamentales se hicieran en acuerdo con las organizaciones más representativas de empleadores o trabajadores. Hasta la fecha, esta opinión consultiva sigue siendo la referencia más autorizada para orientar a la Comisión de Verificación de Poderes de la Conferencia Internacional del Trabajo.

En 1922, la OIT solicitó a la CPJI que determinara si tenía competencia para tratar las condiciones de trabajo de las personas empleadas en la agricultura, especialmente en vista de la oposición del Gobierno francés a dicha competencia. Se solicitó un dictamen adicional sobre si la OIT tenía competencia para tratar cuestiones relacionadas con la producción agrícola. La CPJI emitió su dictamen consultivo sobre ambas cuestiones en agosto del mismo año.

A raíz de la adopción del Convenio sobre el trabajo nocturno (panaderías), 1925 (núm. 20), se remitió a la CPJI una nueva cuestión sobre el mandato de la OIT. En efecto, se solicitó a la Corte que se pronunciara sobre la competencia de la Organización para adoptar normas que, al tiempo que protegían a los trabajadores, regularan también incidentalmente el trabajo realizado por el empleador.

En 1930, se planteó a la Corte la cuestión de si el estatuto jurídico especial de la Ciudad Libre de Danzig le permitía ser miembro de la OIT. El Tribunal respondió negativamente a la pregunta, ya que Polonia tenía derecho a dirigir las relaciones exteriores de Danzig y, por tanto, determinadas actividades de la OIT, como la ratificación de convenios, no podían ser emprendidas por las autoridades de Danzig sin el consentimiento de Polonia.

En 1932, a propuesta del Reino Unido, se pidió a la CPJI que se pronunciara sobre la aplicabilidad del Convenio sobre el trabajo nocturno (mujeres), 1919 (núm. 4) a las mujeres que ocupaban puestos de supervisión o dirección y que no realizaban habitualmente trabajos manuales.