Lucha contra el trabajo forzoso en Brasil

Desde mediados de los años noventa, el Gobierno de Brasil y los interlocutores sociales están empeñados en la eliminación del trabajo forzoso, como se pone de manifiesto en las estructuras institucionales y en las asignaciones del presupuesto federal. Este objetivo se ha visto reforzado durante el gobierno del Presidente Lula. Este proyecto apoyará estas iniciativas y colaborará estrechamente con todos los asociados e instituciones para asegurar la aplicación de un enfoque específico, eficaz y sostenible.

Antecedentes

La práctica del trabajo forzoso en Brasil tiene lugar en las zonas rurales y urbanas, principalmente a través del sistema de servidumbre por deudas. En las zonas rurales, los trabajadores permanecen inmovilizados en las fincas agrícolas hasta que saldan sus deudas, que a menudo han sido contraídas en condiciones ilícitas; con frecuencia los acreedores retienen los documentos de identidad y permisos de trabajo de estas personas y les amenazan físicamente; los trabajadores en servidumbre son frecuentemente castigados por guardias armados, y algunos han sido asesinados cuando intentaban huir. El sistema de servidumbre por deudas reviste la forma de un régimen de contratación laboral abusivo utilizado por contratistas conocidos localmente como empreiteiros o gatos, (que con frecuencia recurren también a otros tipos de contratos de trabajo de temporada). El ciclo típico del sistema de servidumbre se produce de la siguiente manera: dado el carácter estacional de la demanda de trabajo rural, los gatos contratan trabajadores en las zonas de concentración de la pobreza afectadas por el desempleo de temporada o la sequía. Estos trabajadores son Transportados en camiones o autobuses a lugares de destino situados a cientos o miles de kilómetros de su lugar de origen. Incluso antes de empezar a trabajar, estas personas habrán contraído deudas por dicho transporte y por pago de la comida recibida, a precios que escapan a su control. Una vez incorporados al trabajo, contraerán deudas adicionales por las herramientas de trabajo, vivienda y otras prestaciones. que suelen ser a precios abusivos.

En las zonas urbanas, la mayoría de las víctimas del trabajo forzoso son inmigrantes ilegales (en su mayoría procedentes de Bolivia) cuyos documentos de identidad son retenidos por los propietarios de los talleres clandestinos en Sao Paulo. Se ha informado que los empleadores que utilizan tales prácticas son ellos mismos extranjeros (en su mayoría originarios de la República de Corea).

La esclavitud es ilegal, pero resulta difícil de combatir porque se encuentra concentrada, en gran parte, en zonas remotas con medios de comunicación y por carreteras de accesos precarios. Otros obstáculos son, por ejemplo, la insuficiencia de los servicios de la inspección del trabajo, así como las lagunas jurídicas e institucionales que, con frecuencia, impiden o reducen las sanciones a los infractores.

Desde 1996, el Gobierno de Brasil ha emprendido algunos esfuerzos para combatir el trabajo forzoso, como se manifiesta en el Plan Nacional de Derechos Humanos y en las iniciativas específicas de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y de la Secretaría de la Inspección del Trabajo del Ministerio de Trabajo. Además, el Ministerio de Trabajo y Empleo creó otras entidades gubernamentales y no gubernamentales, entre las que figura el Grupo Ejecutivo para la Represión del Trabajo Forzoso (GERTRAF),con el objeto de hacer cumplir la legislación laboral. Estos esfuerzos han sido reconocidos en el Informe Global de la OIT 2001, titulado Alto al Trabajo Forzoso, y en varias recomendaciones y conclusiones de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones.

El proyecto

El proyecto tiene dos objetivos inmediatos, a saber: fortalecer y coordinar las acciones de los miembros del Consejo Nacional de Erradicación del Trabajo Esclavo (CONATRAE) y de otros interlocutores fundamentales en el marco de la lucha contra el trabajo forzoso, y rehabilitar a los trabajadores rescatados e impedir que sean nuevamente presa del trabajo forzoso en Brasil, mediante:

  • el desarrollo de una base de datos integrada y un sistema de supervisión para evaluar de manera fiable el trabajo forzoso y los esfuerzos desarrollados para combatirlo;
  • la realización de campañas para aumentar la concienciación del público en general, movilizar la sociedad y prevenir el trabajo forzoso entre los trabajadores rurales;
  • la elaboración de un plan de trabajo nacional que integre los esfuerzos desplegados por los miembros de la CONATRAE, así como las iniciativas en el plano federal, estatal y municipal;
  • la formación de organismos gubernamentales y de organizaciones no gubernamentales (ONG) para aumentar la eficacia de las acciones de lucha contra el trabajo forzoso;
  • el fortalecimiento institucional de la Unidad Móvil Especial de Inspección Laboral y de sus interlocutores fundamentales para promover la aplicación de las legislación;
  • la elaboración y puesta en práctica de programas de acción piloto destinados a proporcionar asistencia y fomentar la generación de ingresos para los trabajadores rescatados.

A pesar de los progresos recientes, el trabajo forzoso en Brasil sigue siendo un grave problema al que se le debe dar una máxima prioridad. El Proyecto ya ha producido indicadores de éxito relativo, que han sido mejorados en el nuevo Plan Nacional para la Erradicación del Trabajo Esclavo, emprendido por el Gobierno, con el fin de incrementar el número de interlocutores, lograr la participación de los asociados importantes y definir responsabilidades.

A medida que la población ha cobrado mayor conciencia del trabajo forzoso, que hoy se considera sistemáticamente como una violación de los derechos humanos, se han incorporado nuevos interlocutores a los esfuerzos de prevención y de erradicación de esta lacra.