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La decimocuarta CIET adoptó la Resolución sobre la Clasificación Internacional de la Situación en el Empleo (CISE), conocida como CISE-93.

Esta clasificación está compuesta por una serie de valores discretos que pueden asignarse a la variable “tipo de contrato que una persona tiene con otras personas u organizaciones para desempeñar un trabajo concreto”, cuando ésta se mide en una encuesta estadística o se registra en otros archivos administrativos. El “tipo de contrato” para un empleo viene determinado por el tipo de riesgos económicos y el grado de autoridad del titular, en el marco del desempeño de las tareas que conlleva el empleo. La CISE-93 consta de los siguientes grupos:

1. Los asalariados, que reciben una remuneración básica que no depende directamente de los ingresos del empleador. En algunos casos, los países tal vez necesiten poder establecer una distinción entre los "asalariados con contratos estables" (incluidos los “asalariados regulares”) y los demás trabajadores.

2. Los empleadores, que tienen empleos independientes (es decir, las personas cuya remuneración depende directamente de los beneficios que se obtienen (o se espera obtener) de los bienes y servicios producidos) y que contratan a una o más personas para que trabajen para ellos en calidad de “asalariados” a lo largo de un período continuo.

3. Los trabajadores por cuenta propia, que tienen empleos independientes pero que no contratan “asalariados” a lo largo de un período continuo.

4. Los miembros de cooperativas de productores, es decir, las personas que tienen un empleo independiente en una cooperativa de producción de bienes y servicios, donde cada miembro participa en pie de igualdad en la adopción de las principales decisiones relativas a la cooperativa.

5. Los trabajadores familiares auxiliares, que tienen un empleo independiente en un establecimiento dirigido por una persona de su familia, pero cuya participación en el funcionamiento de éste es demasiado limitada para ser considerados socios.

6. Los trabajadores que no pueden clasificarse según la situación en el empleo, es decir, las personas respecto de las cuales no se dispone de suficiente información pertinente y/o que no se pueden incluir en ninguna de las categorías anteriores.

Marco conceptual

La principal variable con respecto a la cual se puede utilizar la Clasificación es el tipo de contrato de empleo. La unidad primaria correspondiente a esta variable es el empleo, definido como una “serie de tareas que desempeña (o pueden asignarse a) una persona”. Según las reglas de vinculación de otras unidades con las unidades primarias, debe haber una relación definida entre estas otras unidades y el empleo. Por ejemplo, para que una persona sea clasificada en una categoría de “situación en el empleo”, ha de tener un vínculo con un empleo anterior, actual o futuro. Asimismo, un accidente del trabajo puede clasificarse con respecto al grupo de situación correspondiente al empleo que la persona ocupaba cuando se produjo el accidente. El principal criterio de similitud utilizado para elaborar la clasificación es si la remuneración recibida depende o no totalmente de los beneficios (potenciales) de la venta de los bienes y servicios producidos por la unidad económica en la que se sitúa el empleo. Si la remuneración depende totalmente de los beneficios, se considera que el empleo es independiente; de no ser así, es decir, cuando parte de la remuneración no depende de los beneficios, percibidos o potenciales, se considera que se trata de un empleo asalariado:

Empleos asalariados son aquellos empleos en los que los titulares tienen contratos de trabajo implícitos o explícitos (orales o escritos), por los que reciben una remuneración básica que no depende directamente de los ingresos de la empresa para la que trabajan. Las personas con empleos asalariados se remuneran típicamente con sueldos y salarios, pero también pueden remunerarse por medio de comisiones de ventas, pagos a destajo, primas o pagos en especie.
Empleos independientes
son aquellos empleos en los que la remuneración depende directamente de los beneficios (o del potencial para realizar beneficios) derivados de los bienes y servicios producidos (en estos empleos se considera que el consumo propio forma parte de los beneficios). Los titulares toman las decisiones operacionales que afectan a la empresa, o delegan tales decisiones, pero mantienen la responsabilidad. (En este contexto, el concepto "empresa" incluye las operaciones de una sola persona.)

Los principales criterios de similitud empleados para delimitar los subgrupos de las dos categorías anteriores son el tipo de riesgos económicos que llevan aparejados los empleos y el tipo de autoridad que los titulares de un empleo tendrían sobre el establecimiento y sobre otros trabajadores:

Pueden observarse distintos tipos de empleos asalariados, según la duración del contrato y el tipo de garantías en caso de terminación del mismo; por ejemplo, se recomienda hacer una distinción entre los asalariados con contratos estables de otros “asalariados”, en función de la medida en que han tenido, a lo largo de un período continuo, un contrato o una serie de contratos con el mismo “empleador”. Se recomienda también distinguir los asalariados regulares de otros “asalariados con contratos estables”, sobre la base del grado en que, en uno y otro caso, estos contratos obliguen al “empleador” a pagar las contribuciones habituales a la seguridad social y/o la medida en que estén sometidos a la legislación del trabajo nacional.
Asimismo, existen distintos tipos de empleo independiente, según el tipo de autoridad que tengan los titulares sobre la unidad de producción que representan o para la que trabajan. Los empleadores contratan a una o varias personas a lo largo de un período continuo para trabajar para ellos en calidad de “asalariados”. Los trabajadores por cuenta propia tienen la misma autoridad sobre la unidad económica que los “empleadores”, pero no contratan “asalariados” a lo largo de un período continuo. Los miembros de las cooperativas de productores participan en pie de igualdad con los demás miembros en la determinación de la organización de la producción, etc. Los trabajadores familiares auxiliares no pueden considerarse socios en el funcionamiento de la unidad de producción en que prestan servicios, debido a que su nivel de dedicación, en términos de tiempo de trabajo u otros factores, no es comparable con el del jefe del establecimiento.

Las principales categorías de la CISE-93 han sido diseñadas de tal forma que son excluyentes entre sí y comprenden todos los tipos de contratos de trabajo; por otro lado, las normas de aplicación deben ser de tal índole que en cada unidad para la cual se puede observar la variable, sólo sea posible asignar uno de estos valores. Por consiguiente, la estructura de la CISE-93 es uniforme. Ahora bien, es posible que en la realidad se den diversas situaciones que no se ajusten fácilmente a una categoría. La CISE-93 ofrece un listado de subcategorías especiales que pueden revestir importancia en determinados países y que pueden ser tachadas de ambiguas con respecto a la distinción fundamental entre empleo asalariado y empleo independiente, ya sea por los términos del contrato o bien desde una perspectiva analítica. Estas categorías especiales se inscriben en las principales categorías o bien se hallan entre dos o varias categorías. Entre las primeras, se destacan los trabajadores ocasionales y los trabajadores temporeros. Entre las situaciones fronterizas, se destacan los gerentes propietarios de empresas constituidas en sociedad, los cuales desde una perspectiva contractual son “asalariados”, pero pueden ser considerados “empleadores” sobre la base del nivel de autoridad; y los subcontratistas, trabajadores en el propio domicilio (trabajadores a domicilio) y beneficiarios de franquicias, quienes desde una perspectiva contractual son “trabajadores independientes”, pero que, sobre la base del nivel de autoridad que ejercen, pueden considerarse muy a menudo en una situación semejante a la de los “asalariados”.