Detener la crisis: los líderes mundiales forjan un “Pacto Mundial por el Empleo”

Enfrentada a la perspectiva de un aumento mundial y prolongado del desempleo, de la pobreza y la desigualdad, así como a la presión continuada de la que son objeto las empresas, la OIT adoptó un histórico Pacto Mundial por el Empleo, concebido para orientar las políticas nacionales e internacionales dirigidas a estimular la recuperación económica, generar empleo y proporcionar protección a los trabajadores y sus familias.

El Pacto Mundial por el Empleo se aprobó tras el firme apoyo manifestado a lo largo de los tres días de la Cumbre Mundial para el Empleo de la OIT por parte de Jefes de Estado y de Gobierno, vicepresidentes y ministros de trabajo, así como por los representantes de los trabajadores y de la patronal, y por otros líderes. La cumbre respaldó firmemente la participación de la OIT en el G20 en el seguimiento de su reunión de Londres del pasado mes de abril en la que, respecto al empleo y la protección social, se instó a la OIT “a colaborar con otras organizaciones pertinentes, con el fin de evaluar las acciones emprendidas y las que se requieren para el futuro”.

“Son ustedes, los actores de la economía real, quienes nos sacarán de esta crisis”, dijo el Sr. Somavia ante la sesión plenaria de la Conferencia Internacional del Trabajo anual, que convocó a unos 4.000 delegados de los 183 Estados miembros de la OIT. “Ustedes representan a los trabajadores y sus familias, a empleadores y empresas, a gobiernos. Líderes de diversos lugares del mundo nos han dicho que el cambio es necesario, y tiene que combinar amplias oportunidades, empleos, y protección para los trabajadores con el tipo de inversiones y de crecimiento que allane el camino para alcanzar una solución a largo plazo para esta crisis. Este es nuestro desafío actual, nuestro mandato para el futuro”.

“Los empleadores apoyamos el Pacto Mundial para el Empleo como una contribución significativa para generar políticas destinadas a impulsar la recuperación”, dijo Daniel Funes de Rioja, vicepresidente empleador de la Comisión Plenaria sobre Respuestas a la Crisis. “Los esfuerzos conjuntos de empleadores, sindicatos y gobiernos han conseguido identificar estrategias realistas y prácticas para hacer frente a la crisis. Acordamos un Pacto Global para el Empleo, el trabajo duro comienza ahora. El desafío para la OIT, los sindicatos y los empleadores, y en especial para los gobiernos, es traducir este compromiso en medidas a nivel nacional que generen empleos reales, ingresos reales y que contribuyan a la recuperación de la economía. Los empleadores estamos listos para desempeñar nuestro papel”.

El Pacto Mundial para el Empleo constituye la respuesta mundial de más amplio alcance a la crisis económica, adoptado en un año en el que la OIT celebra su 90º aniversario. En él se insta a gobiernos y organizaciones representantes de trabajadores y de empleadores para que colaboren a abordar colectivamente la crisis mundial del empleo mediante políticas en línea con el Programa de Trabajo Decente de la Organización.

El Pacto se aprobó en el contexto creado por un reciente informe de la OIT en el que se pone de relieve el aumento sin precedentes del desempleo en todo el mundo, así como la persistencia de niveles de pobreza muy elevados. El Sr. Somavia señaló que la OIT considera que, aún cuando la recuperación económica comience a asentarse este año o el próximo, la crisis mundial del empleo podría persistir durante seis a ocho años. Añadió que, con 45 millones de trabajadores de nuevo acceso al mercado mundial del empleo cada año (en su mayoría, hombres y mujeres jóvenes), la economía mundial tendría que generar unos 300 millones de nuevos puestos de trabajo en los próximos cinco años sólo para regresar a los niveles de desempleo anteriores a la crisis.

Durante la Conferencia tuvo lugar asimismo una intensa ronda de debates sobre el papel de la empresa, las políticas de empleo, la protección social, los derechos laborales, el diálogo social, la cooperación al desarrollo y la coordinación regional y multilateral en el tratamiento de la crisis del empleo.

“Estamos enviando un mensaje visionario, de cambio y realismo, tanto a los gobiernos como a las mujeres y hombres de la calle”, dijo Leroy Trotman, vicepresidente trabajador de la Comisión Plenaria sobre Respuestas a la Crisis. “En este momento, el Pacto es solo un pedazo de papel. Somos los gobiernos, trabajadores y empresarios quienes debemos convertirlo en una realidad. Esto implica el compromiso de los gobiernos con el dialogo social y con instituciones del mercado de trabajo fortalecidas. La recuperación requiere un aumento de la demanda global impulsada por los salarios, la protección y el diálogo social, y la negociación colectiva. Pero también requiere que no haya interferencia de los empleadores, cuando los trabajadores se organicen y representen sus intereses en forma colectiva. Si fracasamos, las sociedades saldrán perdiendo. Si tenemos éxito, estoy convencido de que los historiadores del futuro dirán: la OIT cumplió con su mandato”.

El Pacto Mundial para el Empleo propone varias medidas de respuesta a la crisis que los países pueden adaptar a sus necesidades y su situación específicas. No se trata de una solución universal, sino de un conjunto de opciones basadas en medidas probadas y comprobadas. El Pacto se ha formulado asimismo para informar y respaldar las acciones a escala multilateral.

El Pacto urge la adopción de medidas para mantener a personas en el empleo, sostener a las empresas, proteger a la población durante la recesión, y acelerar la creación de empleo y la recuperación de puestos de trabajo, combinadas con la utilización de sistemas de protección social, y en particular para los más vulnerables, teniendo en cuenta en todas las medidas el tratamiento de las cuestiones de género.

El Pacto aboga asimismo por la construcción de un “marco de supervisión y regulación más sólido y coherente a escala mundial para el sector financiero, que sirva los intereses de la economía real, promueva la existencia de empresas sostenibles y el trabajo decente, y proteja mejor los ahorros y las pensiones de la población”. Insta además a la cooperación para promover “un comercio y unos mercados eficientes y bien regulados que beneficien a todos”, y a evitar el proteccionismo. Plantea también la necesidad de avanzar hacia una economía con un menor consumo de carbono y favorable al medio ambiente que contribuya a acelerar la recuperación del empleo.

Impacto de la crisis sobre el empleo en el mundo

En su versión actualizada de Tendencias Mundiales del Empleo (TME), publicada en mayo de 2009, la OIT revisó al alza sus previsiones de desempleo, elevando éstas a niveles que oscilan de 210 a 239 millones de desempleados en todo el mundo en 2009, lo que equivale a tasas mundiales de desempleo del 6,5 y el 7,4%, respectivamente.

En la actualización de TME se prevé un incremento de entre 39 y 59 millones de desempleados desde 2007 como horquilla de subida más probable. Los resultados reales dependerán de la eficacia de los gastos fiscales decididos por los gobiernos, y del funcionamiento del sector financiero.

Las predicciones actualizadas respecto a los trabajadores pobres en todas las regiones indican que 200 millones de trabajadores corren el riesgo de engrosar las filas de los que subsisten con menos de dos dólares de Estados Unidos al día entre 2007 y 2009.

La crisis golpea con dureza a los jóvenes. Se prevé que la cifra de desempleados en este grupo de la población se eleve entre 11 y 17 millones de 2008 a 2009, y que la tasa de desempleo juvenil pase de en torno al 12% en 2008, a una proporción del 14 al 15% en 2009.

En TME se afirma que 2009 constituye el ejercicio de peor rendimiento mundial registrado en lo que se refiere a la creación de empleo. Se subraya que la población activa mundial se amplía a un ritmo medio del 1,6%, lo que supone unos 45 millones de trabajadores de nuevo acceso al mercado laboral cada año, mientras que el crecimiento mundial del empleo se redujo al 1,4% en 2008, y se prevén nuevas caídas, hasta alcanzar entre el 0 y el 1% en 2009.

Los expertos de la OIT estiman asimismo que, en el período comprendido entre 2009 y 2015, tendrán que crearse en torno a 300 millones de nuevos puestos de trabajo sólo para absorber el crecimiento de la población activa.

El Pacto insta a los gobiernos a considerar opciones como la inversión en infraestructuras públicas, programas especiales de empleo, ampliación de la protección social y los salarios mínimos. Especialmente en los países en desarrollo, tales medidas pueden atenuar la pobreza, aumentar la demanda y contribuir a la estabilidad económica. Se hace un llamamiento a los países donantes y a los organismos multilaterales para provean fondos, incluyendo recursos para hacer frente a la crisis, para la puesta en práctica de las recomendaciones y de las opciones de políticas que se recogen en el Pacto.

El Sr. Somavia señaló que la OIT comenzará de inmediato a prestar asistencia a los mandantes que deseen aplicar las medidas contenidas en el Pacto, así como a colaborar con otros organismos multilaterales. Subrayó además que el Pacto no versa sobre lo mucho que puedan gastar los gobiernos, sino sobre la forma de efectuar el gasto.

“Hemos de alentar este compromiso”, afirmó el Sr. Somavia. “Todos tenemos una responsabilidad colectiva respecto al futuro. Juntos podemos cumplir nuestras aspiraciones comunes. Hemos recibido el mandato de actuar ya y, colaborando, no cabe duda de que triunfaremos en nuestro propósito”.

Impacto de la crisis sobre el empleo: tendencias regionales

  • En las economías desarrolladas y la Unión Europea, se prevé que el empleo total se reduzca este año entre el 1,3 y el 2,7%. Es probable que esta región concentre del 35 al 40% del incremento mundial total del desempleo, a pesar de contar con menos del 16% de la población activa del planeta.
  • En Europa central y sudoriental (no-UE) y la CEI, la cifra de desempleados podría elevarse hasta en un 35% en 2009. Se prevé que el empleo total se reducirá entre el 1 y el 2,8%.
  • En Asia oriental, se estima que 267 millones de personas, lo que representa un porcentaje superior al tercio del total de empleados, vivían con menos de dos dólares al día al comenzar la crisis. El número de personas en situaciones de empleo vulnerable es 12 veces superior a la cifra de desempleados.
  • En Asia sudoriental y el Pacífico, se prevé un aumento moderado del desempleo en la región, aunque los trabajadores y las empresas en sectores orientados a la exportación se han visto muy afectados.
  • En Asia meridional, en torno al 5% de la población activa se encuentra desempleada, si bien la cifra de trabajadores en empleos vulnerables es 15 veces superior a la de desempleados. Se prevé que el número de trabajadores que viven con menos de dos dólares de Estados Unidos al día aumentará hasta alcanzar un máximo de 58 millones entre 2007 y 2009.
  • En América Latina, se prevé que la tasa de desempleo pase del 7,1% en 2007, a un porcentaje que oscila entre el 8,4 y el 9,2% en 2009.
  • En Oriente Medio, la OIT prevé un aumento del desempleo de hasta el 25%, y en África septentrional, de hasta el 13% en 2009, respecto a la cifra de 2007. También se anticipa un incremento del empleo vulnerable en ambas regiones. Aproximadamente, uno de cada tres trabajadores en estas dos regiones se encuentra en situaciones de empleo vulnerable, y esta proporción podría elevarse a 4 de cada 10.
  • En el África subsahariana, se estima que el 73% de los trabajadores de la región se encuentra en situación de empleo vulnerable, porcentaje que podría superar el 77% este mismo año. La crisis representa una seria amenaza para la inversión en infraestructura y bienes de capital, fundamentales para el desarrollo sostenible de la región. No debe subestimarse el daño potencial del proteccionismo comercial a escala mundial en respuesta a la crisis.