Los agricultores y los trabajadores de la frontera entre México y Guatemala han dependido del trabajo migrante transfronterizo informal, pero estas prácticas allanan el camino a la explotación y el abuso y, en la era de la COVID-19, aumentan los riesgos para la salud y la seguridad. Un proyecto de la OIT colabora con las organizaciones locales a fin de promover prácticas de contratación más justas y seguras.