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Voces en el oído

Muchas personas relacionan el desarrollo de la interpretación simultánea con los juicios de Nuremberg que tuvieron lugar después de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, fue la OIT, bajo la dirección de su primer Director, Albert Thomas, la que dio origen al concepto. La OIT y la Universidad de Ginebra conmemoran esta semana el centenario del servicio de interpretación en conferencias.

Opinión | 3 de octubre de 2019
Por Monica Varela, Jefa del Servicio de interpretación en la OIT

Monica Varela
Se trabaja en una cabina pequeña, provista de una pantalla de cristal, con los auriculares puestos, el micrófono preparado, y el ordenador portátil y los monitores encendidos. Debajo de nuestro puesto de trabajo se divisan filas de delegados, que apenas se percatan de nuestra presencia. Uno de ellos comienza a hablar. Se le escucha, se analiza el significado de lo que dice, y se interpreta en el idioma pertinente con el micrófono encendido, mientras se escucha y analiza el siguiente segmento de información; todo ello continúa sin interrupción, con un retraso de apenas varios segundos.

El proceso se repite en la fila de cabinas de al lado, en inglés, francés, español, ruso, árabe, chino y alemán. Después de media hora, a fin de limitar los efectos del estrés en el cerebro, toma el relevo un compañero, que repetirá la secuencia durante los siguientes 30 minutos, hasta que llegue el turno de relevarle.

La interpretación simultánea ha pasado a ser un elemento tan habitual en las reuniones internacionales en todo el mundo que es fácil que los hombres y las mujeres que desarrollan esa labor detrás de las pantallas de cristal pasen prácticamente desapercibidos, como elemento imprescindible del engranaje del sistema multilateral.


No se trata únicamente de traducir palabras. Hay que deducir su significado. Y al hacerlo, establecer un ámbito de diálogo en pie de igualdad que permita a los delegados expresarse en su propio idioma. Ello conlleva asimismo democracia y justicia.

Muchas personas relacionan el desarrollo de la interpretación simultánea con los juicios de Nuremberg que tuvieron lugar después de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, fue la OIT, bajo la dirección de su primer Director, Albert Thomas, la que dio origen al concepto.

Hasta mediados del decenio de 1920, la interpretación en todas las reuniones de la OIT se realizaba de forma consecutiva. El orador decía varias palabras y después hacía una pausa para que el intérprete pudiera repetirlas en otro idioma. Era un método lento y arduo, aunque en esa época la interpretación sólo tenía lugar en inglés y en francés.


E. A. Filene, empresario y filántropo de Estados Unidos, fue delegado de los empleadores en la Conferencia Internacional del Trabajo de 1926. Ese año había iniciado una colaboración con A. G. Finlay, ingeniero y traductor temporal de la OIT, que propició el desarrollo del primer sistema telefónico de interpretación, denominado IBM Hushaphone System Filene-Finlay. Tenía el aspecto de un anticuado teléfono eduardiano, provisto de un soporte y un auricular, y de un accesorio curvo con forma de caja en su parte superior para hablar a través del mismo.

El Hushaphone se ensayó por primera vez en la Conferencia Internacional del Trabajo de 1927. Poco después, su utilización se difundió a un ritmo muy rápido, en particular en el marco de la Sociedad de Naciones. Desde entonces, la interpretación simultánea ha evolucionado hasta utilizar en la actualidad las últimas tecnologías. También ha pasado a ser una profesión reconocida, de la que ha surgido una dinámica comunidad de profesionales, investigadores y formadores.


En el decenio de 1970 se empezaron a constatar varios problemas de salud asociados a la interpretación simultánea, en particular alcoholismo, insomnio y ansiedad. De ahí que se hayan llevado a cabo varios estudios científicos sobre la repercusión que tiene en el cerebro escuchar, analizar e interpretar discursos e intervenciones que tienen lugar a un ritmo que oscila entre 130 y 180 palabras por minuto. A raíz de ello se establecieron normas específicas relativas a las condiciones de trabajo de los intérpretes simultáneos, en particular sobre la duración de su trabajo y sus períodos de descanso.

La OIT y la Universidad de Ginebra, destacado centro de formación en interpretación simultánea a escala mundial, conmemoran esta semana el centenario del servicio de interpretación en conferencias.

Ello brinda la oportunidad de hacer balance de los avances logrados en el pasado y de debatir los retos del futuro.


Con frecuencia se pregunta a los intérpretes si consideran que las máquinas llegarán a sustituirles en su trabajo en el futuro. Aunque las máquinas pueden ser muy útiles para la interpretación simultánea, a mi parecer, siempre se dará la necesidad de que el ser humano tenga que comprender el lenguaje hablado y de que este cobre sentido, independientemente del idioma de que se trate.