Trabajo forzoso y infantil

Progresos en la erradicación del trabajo forzoso y el trabajo infantil en Uzbekistán

Una conferencia en Bruselas ha acogido con satisfacción un informe de la OIT que señala que el Gobierno de Uzbekistán no hizo uso sistemático del trabajo forzoso en la cosecha de algodón de 2018. Según el informe, las reformas implementadas por el Gobierno están teniendo un impacto, pero persisten numerosos desafíos a nivel local.

Comunicado de prensa | 3 de abril de 2019
BRUSELAS (OIT Noticias) – Un nuevo informe de la OIT constata que el Gobierno de Uzbekistán no hizo un uso sistemático del trabajo en la cosecha de algodón de 2018. Activistas de los derechos humanos acogieron con satisfacción los progresos, pero también solicitaron nuevas reformas.

El informe, presentado en una conferencia en Bruselas, constató que 93 por ciento de las personas que participaron en la cosecha de algodón de 2018 no fueron obligadas a trabajar y que el reclutamiento sistemático de estudiantes, docentes, médicos y enfermeras es cosa del pasado.

Sin embargo, todavía existen casos de reclutamiento de miembros del personal de las instituciones públicas a nivel local, y 206 funcionarios y directivos fueron sancionados por violaciones de las normas contra el trabajo forzoso, que dieron lugar a multas, descensos y despidos. El mecanismo de información, operado por el Ministerio de Trabajo y la Federación de Sindicatos, recibió e investigó más de 2.500 denuncias.

El trabajo infantil, que antes era un problema grave durante la época de cosecha, ya no es motivo de preocupación.

Mi país está cambiando realmente. Las personas pueden percibir la diferencia."

Azam Farmanov, defensor independiente de los derechos humanos
“Mi país está cambiando realmente. Las personas pueden percibir la diferencia”, declaró Azam Farmanov, un defensor independiente de los derechos humanos, quien estuvo en la cárcel durante 11 años y fue liberado a finales de 2017 en el marco de las profundas reformas. “Uzbekistán aún tiene mucho trabajo por hacer en diversos ámbitos, pero los significativos progresos alcanzados en materia de trabajo infantil y trabajo forzoso me hacen sentir optimista de que podemos progresar también en otras cuestiones”, agregó Azam Farmanov, quien participó en la supervisión de la cosecha de 2018.

“Fueron organizados diversos programas de sensibilización en las instituciones educativas, así como iniciativas de desarrollo de las capacidades para las autoridades locales, y fue puesto en práctica un mecanismo de información”, explicó Tanzila Narbaeva, Viceprimer ministro de Uzbekistán, quien asistió a la conferencia. “Esperamos continuar nuestra colaboración con la OIT, el Banco Mundial y la sociedad civil a fin de seguir avanzando en este ámbito”.

Otros defensores independientes de los derechos humanos, representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como representantes de la Comisión Europea, el Banco Mundial y la OIT, asistieron a la conferencia en Bruselas para discutir el informe, titulado Third-party monitoring of measures against child labour and forced labour during the 2018 cotton harvest in Uzbekistan (Seguimiento por terceras partes de las medidas adoptadas contra el trabajo infantil y el trabajo forzoso durante la cosecha de algodón en Uzbekistán).

El informe se basa en más de 11.000 entrevistas imprevistas y sin acompañamiento a una muestra representativa de los 2,5 millones recolectores de algodón del país. La OIT ha estado supervisando el trabajo infantil en la cosecha de algodón desde 2013. En 2015, comenzó a vigilar el uso de trabajo infantil y del trabajo forzoso en la cosecha en el marco de un acuerdo con el Banco Mundial.

“La cosecha de algodón de 2018 constituye un hito importante en el proceso de reforma de Uzbekistán y un éxito en la lucha contra el trabajo infantil y el trabajo forzoso. Este proceso ha abarcado no sólo a las instituciones públicas sino también a los periodistas y a todos los grupos de la sociedad civil, incluidas voces críticas de activistas individuales. Sin embargo, todavía una minoría de recolectores (6,8 por ciento) fue obligada a participar en la cosecha. Esto equivale a 170.000 personas”, declaró Heinz Koller, Asistente del Director General de la OIT y Director General para Europa y Asia Central.

Gráfico: Tendencias en los salarios y porcentaje de trabajo forzoso 2015-2018


Los salarios de los recolectores de algodón fueron incrementados en conformidad con las recomendaciones formuladas por la OIT y el Banco Mundial. La OIT recomienda al gobierno que siga aumentando los salarios y además mejore las condiciones generales de trabajo a fin de atraer a nuevos recolectores voluntarios.

El Proyecto de seguimiento por terceras partes de la OIT en Uzbekistán (TMP, en inglés) se centrará a partir de ahora en los desafíos que persisten. En particular, en la transferencia gradual de la responsabilidad del seguimiento a los inspectores del trabajo, los sindicatos, los defensores de los derechos humanos locales y los periodistas de investigación. También dedicará atención a facilitar la inversión extranjera y el comercio responsable con la industria textil y de la confección de Uzbekistán, que posee el potencial de contribuir a erradicar completamente el trabajo forzoso y a la vez crear cientos de miles de empleos decentes en el país.

El seguimiento muestra además que el incremento de los salarios en la cosecha de algodón beneficia en especial a las mujeres de las zonas rurales. La cosecha de algodón ofrece a muchas mujeres una oportunidad única de ganar un dinero extra que ellas administran y pueden utilizar para mejorar la situación de sus familias. En promedio, cada recolector participó en la cosecha 21 días, y los salarios percibidos por la recolección representaron 39,9 por ciento de su ingreso anual personal.

El Proyecto TPM de la OIT es financiado por un fondo de múltiples donantes cuyas principales contribuciones las aportan la Unión Europea, Estados Unidos y Suiza.