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De la explotación al empoderamiento: Mi trayectoria como empleada doméstica

Gracias a la OIT, Novelita Palisoc, oriunda de Filipinas, participó en una conferencia TED, en Ginebra (Suiza), en la que narró su historia como empleada doméstica explotada que, al final, logró encontró su vocación de líder sindical representante del conjunto de trabajadoras y trabajadores domésticos de Asia.

Opinión | 4 de marzo de 2019


No quería ser empleada doméstica. Consideraba que era un trabajo vergonzoso, la forma de trabajo más baja que existía. La gente te desprecia. Yo quería ser profesora.

Pero no tuve elección. Mis padres son agricultores. Tengo 10 hermanos y hermanas. Tuve que ganar dinero para ayudar a mis padres. Decidí ser empleada doméstica porque no se necesitaba ninguna calificación y era la manera más fácil para mí de ganar dinero.

Mis empleadores en Filipinas nunca me trataron bien. Me despreciaban, no recibí ninguna prestación social, no me pagaron las horas extras, ni hubo ningún límite en cuanto a las tareas que tuve que realizar ni la cantidad de horas que debía trabajar.

Luego, trabajé en la zona del Golfo, lo que fue aún peor. En este caso, mi jefe se quedaba además con la mitad de mi paga. Tuve que sobrevivir con sobras de comida y fui objeto de abusos sexuales. No veía una salida a corto plazo, puesto que solo podía obtener mi visado de salida al concluir mi contrato. Soporté esa explotación durante dos años, aislada en un país extranjero, sin amigos e incapaz de hablar árabe.

Finalmente lo logré. En Filipinas, obtuve el título de profesora, aunque mi anhelado empleo no incluía prestaciones sociales y me pagaban tarde. De ahí que decidiera retomar mi trabajo de empleada doméstica.

Una amiga me convenció de que me adhiriera a un sindicato de trabajadoras domésticas. Me abrió los ojos. Adquirí información sobre mis derechos y las responsabilidades del empleador. Esto cambió mi vida.

Había encontrado mi vocación: luchar por los derechos de las trabajadoras domésticas. No quiero que ninguna otra empleada doméstica padezca la misma situación que yo.

Fui elegida presidenta de una sección sindical. Posteriormente pasé a desempeñar el cargo de presidenta a nivel nacional. En el período de tres años, nuestro sindicato pasó de poseer 200 miembros a 2000, pese a que muchas trabajadoras domésticas tenían miedo de afiliarse, no tenían tiempo para ello, o ni siquiera eran conscientes de que eran empleadas del hogar. La unión hace la fuerza. Nos adherimos a la Federación Internacional de Trabajadores del Hogar, organización mundial que cuenta con medio millón de trabajadoras y trabajadores domésticos. Actualmente desempeño el cargo de representante de Asia en dicha Federación.

Escuchamos la voz de los trabajadores domésticos y abogamos por sus derechos. Nuestros miembros nos dicen que ahora tienen mayor capacidad de negociación con sus empleadores, y pueden pedir más días libres, recibir prestaciones sociales y erradicar casos de acoso sexual. Saben que deben ser tratados con dignidad y respeto, y que ha de valorarse lo que aporta su trabajo al hogar y a la familia.

Hay 70 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos en todo el mundo que deben afrontar los mismos riesgos que yo tuve que afrontar en su día. En el marco del Convenio de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos (núm. 189) se establecen los requisitos en materia de trabajo decente de los trabajadores domésticos. Nos complace que se hayan aprobado esas normas tan eficaces, que permiten mejorar sustancialmente nuestra vida.

Próximo evento

Para celebrar el Día Internacional de la Mujer 2019, Yalitza Aparicio, protagonista de la película Roma, elogiada en el ámbito cinematográfico, estará presente en la proyección de la película el 7 de marzo en Ginebra. La película refleja la labor de una empleada doméstica en los setenta en México.