Documento de investigación

Las economías emergentes son clave para el futuro del trabajo en la industria automotriz

¿Cuáles son los principales desafíos del futuro del trabajo para la industria automotriz a nivel mundial? OIT Noticias habló con Tommaso Pardi, autor de un documento de investigación comisionado por la OIT en el marco del acuerdo de cooperación Francia-OIT, que analiza las transformaciones en los países desarrollados y en los países en desarrollo.

Opinión | 20 de julio de 2017
© AMT 2017
OIT Noticias: En el título de su informe se refiere a “Los desafíos de la globalización”, ¿Puede explicarnos en qué consisten?

Tommaso Pardi: La industria automotriz está experimentando una transformación resultado de la globalización, pero también de la desglobalización, que es el proceso que reduce la interdependencia y la integración entre ciertas unidades de producción en el mundo. No es tanto el proteccionismo el que alimenta las tendencias hacia la desglobalización sino más bien la naturaleza misma del producto.

Por ejemplo, un automóvil eléctrico puede tener un impacto de CO2 diferente según el tipo de energía utilizado para producir la electricidad, que varía de un país a otro. Además, es necesario considerar los elevados niveles de contaminación en las grandes ciudades, en particular en los países en desarrollo, que pueden impulsar el uso de tecnologías dedicadas. Todos estos factores deben ser tomados en cuenta si analizamos estas tendencias, además de las tradicionales consideraciones globales que son indispensables para ser un protagonista de la industria a nivel mundial. Uno de los desafíos es lograr un equilibrio entre estas necesidades, algunas veces contrapuestas.

OIT Noticias: Su estudio sugiere que la industria está experimentado cambios importantes en los países emergentes. ¿Puede explicarnos?

TP: Las economías emergentes representaban una cuarta parte del total de la producción automotriz a principios de los años 2000; en 2015, constituyen más de la mitad. Así que es evidente que el crecimiento de la industria automotriz tuvo lugar en las economías emergentes, como China. En el año 2000, menos de 4 millones de automóviles fueron producidos en China, hoy día la cifra es de casi 30 millones. China se ha convertido en el principal fabricante de automóviles del mundo y en el mayor mercado. Todo lo que sucede en China tiene una importancia estratégica para la industria en general.

Una industria automotriz tan grande como la de Europa y Estados Unidos juntas emergió en China en sólo 15 años, mientras que fue necesario más de un siglo para construirla en cualquier otro lugar. Podemos esperar que esta tendencia continúe en otros países como India, Brasil y Rusia. En los países emergentes, los fabricantes de automóviles con frecuencia son controlados por las principales marcas internacionales. Sin embargo, estas filiales pueden tener más o menos autonomía y nuevos actores locales se están integrando, por ejemplo en China e India.

OIT Noticias: ¿Cuál es el impacto de estos cambios sobre las condiciones de trabajo en las economías emergentes?

TP: Dado que muchas fábricas han sido establecidas por las firmas internacionales según las normas de producción mundiales, disponen de un sistema de producción muy avanzado, comparable al de los países occidentales. Gracias a ello, las condiciones de trabajo en estas fábricas pueden ser consideradas como buenas en la mayoría de los casos.

Sin embargo, es necesario distinguir entre los trabajadores permanentes y los trabajadores temporales. Estos últimos proporcionan la flexibilidad que permite compensar los costos estructurales elevados para seguir siendo competitivos, y la situación es aún peor para los proveedores de equipos que con frecuencia producen más de 80 por ciento del valor. Esto con frecuencia ocasiona tensiones sociales: así que uno de los desafíos es requilibrar el sistema y mejorar las condiciones de todos.

OIT Noticias
: La ecologización de los automóviles es también uno de los criterios mencionados a menudo cuando se habla del futuro de la industria automotriz. ¿En qué etapa nos encontramos a este respecto?

TP: Actualmente, la presión normativa es muy alta. Esto es consecuencia de los recientes escándalos del diésel, pero además responde a la necesidad de luchar contra el calentamiento global. Todas las crisis del petróleo que hemos atravesado también nos han llevado a invertir más en la investigación a fin de reducir el consumo. No obstante, el motor de los vehículos todavía es considerado como “el malo” cuando se trata de contaminación.

Sin embargo, esto plantea problemas para el empleo. Los motores tradicionales implican tecnologías sofisticadas y son producidos principalmente en el mundo occidental. En cambio, los motores para los vehículos eléctricos utilizan baterías que pueden ser fabricadas en las economías emergentes a un costo menor. De manera que son necesarias políticas públicas para intervenir, así como otros actores incluyendo los interlocutores sociales, a fin de gestionar la transición.

Por ejemplo, mientras que las normas ecológicas se han vuelto muy estrictas en Europa Occidental, los automóviles de segunda mano que son exportados masivamente hacia los países de Europa Central y Oriental (PECO) son objeto de pocos controles. Los fabricantes de automóviles invirtieron en Europa Oriental a fin de conquistar nuevos mercados. Sin embargo, tuvieron que hacer frente al flujo de automóviles de segunda mano provenientes de los países de Europa Occidental, sin prestar atención suficiente a las normas ecológicas. Así que desde que abrieron estas fábricas, tienden a exportar gran parte de la producción hacia los países de Europa Occidental. Cuatro millones de automóviles son fabricados en los PECO, mientras que el mercado local absorbe sólo un millón de vehículos. Esto pone de manifiesto las considerables repercusiones sociales y de empleo que las políticas públicas nacionales y europeas, junto a la presión sindical, pueden contribuir a mitigar.

OIT Noticas: Otro desafío que menciona es la digitalización de la producción. ¿Cuál es la dimensión de la transformación actual en el sector automotriz comparada con otras industrias?

TP: Sorprendentemente, hay pocas perspectivas de una mayor automatización de la industria automotriz. De hecho, a lo largo de los últimos 15 años, la automatización del ensamblaje ha disminuido porque los seres humanos son mucho más flexibles y rentables para gestionar las complejas operaciones que involucran una gran diversidad de productos y de componentes. A pesar del revuelo que suscita el fenómeno de la industria 4.0 y las fábricas del futuro, no pienso que la digitalización tendrá un impacto masivo sobre el empleo en el sector del automóvil en los próximos 10-15 años. Pero esto podría cambiar después, debido a la difusión de estas nuevas tecnologías en otros sectores donde las cadenas de producción automatizadas flexibles pueden ser viables y rentables. En la próxima fase de nuestra investigación estudiaremos más en detalles el impacto de la digitalización con un equipo de expertos internacionales.

Tommaso Pardi es Director de GIS Gerpisa, la Red internacional del automóvil, e investigador en CNRS-IDHES en Francia.