Desarrollo sostenible

El trabajo decente para los pueblos indígenas contribuye a la lucha contra el cambio climático

Los pueblos indígenas enfrentan grandes desafíos debido al cambio climático. Al mismo tiempo están en primera línea de la lucha para combatirlo, explican tres expertos de la OIT en un nuevo informe.

Opinión | 26 de abril de 2017
Por Rishabh Kumar Dhir, Martin Oelz y Marek Harsdorff

GINEBRA (OIT Noticias) – ¿Sabía que las selvas de Brasil administradas por los pueblos indígenas registran una deforestación casi igual a cero, mientras que fuera de sus zonas protegidas la deforestación es mucho más alta produciendo 27 veces más emisiones de dióxido de carbono? Este es sólo uno entre numerosos ejemplos de cómo los pueblos indígenas contribuyen a la lucha contra el cambio climático.

Con mucha frecuencia, el público en general piensa en los pueblos indígenas como víctimas de la marginación, la pobreza, la discriminación y la explotación. Efectivamente, existen evidencias de ello, dado que aunque los pueblos indígenas constituyen aproximadamente 5 por ciento de la población mundial representan cerca de 15 por ciento de los pobres del mundo. Además, sus derechos son ignorados en muchos de los países donde viven. Ellos carecen de acceso a oportunidades de trabajo decente mientras que sus tierras, medios de subsistencia y culturas, aún en el siglo XXI, siguen estando gravemente amenazados.

© Taehohn Lee
¿Entonces qué sucede cuando a este escenario se suma el cambio climático? ¿Qué cambia para aquellos que ya están marginados?

Estas son las preguntas que planteamos al comienzo de nuestro nuevo informe donde constatamos que los pueblos indígenas comparten una combinación de características únicas que los hacen particularmente vulnerables al cambio climático, así como a las acciones dirigidas a abordarlo pero que los excluyen.

Estas características incluyen:
  • pobreza y desigualdad;
  • erosión de los medios de subsistencia basados en los recursos naturales;
  • residencia en las zonas geográficas expuestas al cambio climático;
  • migración y desplazamiento forzado que incrementa su dependencia de la economía informal;
  • desigualdad de género tanto dentro como fuera de sus comunidades; y por último,
  • la falta de reconocimiento, derechos, de apoyo institucional y de inclusión en las políticas públicas por parte de los Estados.
Ya sean inundaciones, sequías, aumento del nivel del mar, o la exclusión de las medidas en defensa del clima, las amenazas relacionadas con el cambio climático pueden ser extremadamente graves para los pueblos indígenas, y esto plantea un enorme desafío a la realización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Como explicó Hindou Oumarou Ibrahim, defensor de los derechos de los pueblos indígenas, durante la firma del Acuerdo de Paris: “Cada día el cambio climático está sumando pobreza a la pobreza”.

Sin embargo, este escenario tiene aspectos positivos. Considerar a los pueblos indígenas sólo como víctimas que necesitan ‘protección’ es una respuesta incompleta.

En nuestro informe argumentamos que si bien los pueblos indígenas enfrentan grandes desafíos debido al cambio climático, ellos también están en primera línea de la lucha para combatirlo. Son agentes de cambio que están configurando de manera significativa la lucha contra el cambio climático.

Analicemos algunas cifras interesantes: los pueblos indígenas constituyen 5 por ciento de la población mundial, sin embargo cuidan alrededor de 22 por ciento de la superficie de la Tierra y protegen aproximadamente 80 por ciento de la biodiversidad restante del planeta. Estas cifras ponen inmediatamente en evidencia la posición ideal en que se encuentran los pueblos indígenas para aportar una contribución inmensa a la acción contra el cambio climático.

¿Cómo están aportando esa contribución estos agentes de cambio? Constatamos que los pueblos indígenas comparten ciertas características y maneras únicas de relacionarse con su medio ambiente natural que son esenciales para la atenuación eficaz al cambio climático y la adaptación al mismo.

En primer lugar, el principal activo de los pueblos indígenas es el capital natural, el cual utilizan de manera productiva y sostenible porque ellos además comparten una relación cultural compleja con sus medios ambientes y ecosistemas. En segundo lugar, su sabiduría y enfoque cultural sobre la interacción con los ecosistemas así como con los recursos naturales pueden ofrecer soluciones socio-tecnológicas para producir alimentos de manera sostenible, administrar los bosques y salvaguardar los recursos naturales.

Por consiguiente, observamos que los pueblos indígenas, que son más de 370 millones en el mundo, están a la vanguardia en la aplicación de economías verdes modernas.

No obstante, también comprendemos que las amenazas que enfrentan los pueblos indígenas seguramente socavarán su capacidad de ser agentes de cambio.

Sin embargo, si tienen acceso a oportunidades de trabajo decente, si son empoderados para participar en la toma de decisiones, si se protegen sus derechos, y si las políticas abordan sus vulnerabilidades sociales, económicas y medio ambientales, desarrollando a la vez su potencial positivo como socios, trabajadores, emprendedores e innovadores, es seguro que los pueblos indígenas se convertirán en potentes agentes de cambio que pueden desempeñar un papel vital en la promoción del crecimiento verde y la lucha contra el cambio climático.

El Convenio núm. 169 y las Directrices para una transición justa de la OIT proporcionan una orientación importante para hacer realidad estos escenarios.

Cuando la comunidad internacional adopta medidas para hacer realidad el Acuerdo de París sobre cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, no olvidemos garantizar que los agentes de cambio, que son fundamentales para configurar esta realidad, sean facultados para desempeñar su papel.