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La OIT examina los progresos relativos a la situación de los trabajadores domésticos

El Consejo de Administración discute las medidas tomadas por los países desde la adopción del Convenio de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, así como los pasos necesarios para ofrecer condiciones de trabajo decente a los 53 millones de trabajadores domésticos del mundo.

Artículo | 25 de octubre de 2013
GINEBRA – Según un estudio de la OIT publicado en enero de 2013, sólo diez por ciento de los trabajadores domésticos está cubierto por las mismas leyes y legislación que los otros trabajadores. Muchos de ellos además están sometidos a condiciones de trabajo deplorables, a la explotación laboral y a abusos de los derechos humanos.

Pero la situación está cambiando. Una discusión organizada en el marco del Consejo de Administración de la OIT el 23 de octubre hizo un balance de los progresos realizados desde la adopción del Convenio de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189) y las conclusiones fueron muy alentadoras.

Hasta la fecha, diez Estados miembros de la OIT (Alemania, Bolivia, Filipinas, Guyana, Italia, Mauricio, Nicaragua, Paraguay, Sudáfrica y Uruguay) ratificaron el Convenio. Diversos otros Estados miembros iniciaron procedimientos de adopción o declararon su intención de hacerlo.

Desde junio 2011, el interés por mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores domésticos se ha acelerado en todas las regiones del mundo. En numerosos países se introdujeron reformas legislativas relativas a los trabajadores domésticos, incluyendo a Argentina, Bahrein, Brasil, España, Filipinas, Tailandia y Vietnam.

Varios otros países han emprendido nuevas iniciativas políticas y normativas, como Angola, Austria, Bélgica, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Finlandia, India, Indonesia, Jamaica, Marruecos, Namibia y Paraguay.

La campaña mundial “12 para 12” dirigida a promover los derechos de los trabajadores domésticos y la ratificación del Convenio núm. 189, lanzada por la Confederación Sindical Internacional (CSI) en colaboración con la Unión Internacional de los Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA-IUF) y la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar (IDWN en ingles), ha contribuido con estos progresos.

Agencias internacionales, como la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de la Mujer (ONU-Mujeres), procesos de diálogo internacional como el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo (FMMD), y organizaciones no gubernamentales también han ayudado a llamar la atención de la comunidad internacional sobre los trabajadores domésticos.

“Todo esto demuestra que el Convenio de la OIT sobre los trabajadores domésticos y su Recomendación correspondiente efectivamente han comenzado a desempeñar su papel como catalizadores del cambio”, declaró Manuela Tomei, Directora del Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT.

Los desafíos futuros

En la actualidad, hay unos 53 millones de trabajadores domésticos en el mundo y su número está aumentando, tanto en las economías desarrolladas como en las en desarrollo. 83 por ciento de los trabajadores domésticos son mujeres.

Para los países que han adoptado las reformas, el próximo y más difícil desafío es instaurar instituciones adecuadas y desarrollar la capacidad para implementar efectivamente las nuevas normas y políticas, y medir los resultados obtenidos.

Muchos de los delegados que participaron en la discusión del Consejo de Administración se refirieron al problema de la informalidad. El trabajo doméstico es el sector con el porcentaje más alto de empleo informal y representa una parte considerable del empleo informal toral en varios países en desarrollo.

“Facilitar la transición de los trabajadores domésticos de la economía informal a la formal debería ser uno de los principales motores de nuestros esfuerzos”, declaró Ronnie Goldberg de Estados Unidos, en representación del grupo de los empleadores. Y agregó que estos esfuerzos deberían tener en cuenta la necesidad de proteger a los trabajadores domésticos sin destruir sus oportunidades de empleo.

La discusión del Consejo de Administración destacó además que los trabajadores domésticos son altamente vulnerables a las formas inaceptables de trabajo, como el trabajo infantil, la exposición al abuso sexual y otras formas de violencia, las condiciones similares a la esclavitud y el trabajo forzoso. La vulnerabilidad de los trabajadores domésticos al irrespeto de sus derechos y la informalidad de las relaciones de trabajo en el trabajo doméstico son cuestiones que se refuerzan mutuamente.

Al hablar en nombre del grupo de trabajadores, Helen Kelly dijo que la formalización del empleo, los derechos de los trabajadores domésticos, incluyendo la libertad sindical y la negociación colectiva, y las horas de trabajo siguen siendo importantes desafíos que deben ser enfrentados.

Al finalizar la discusión, el Consejo de Administración de la OIT anunció que organizará una conferencia mundial de alto nivel sobre trabajo decente para los trabajadores domésticos. La fecha aún no ha sido establecida.

El papel de la OIT en el trabajo doméstico
Hasta la fecha, la OIT ha apoyado el cambio a través de asistencia técnica sobre trabajo decente en más de 36 países, como por ejemplo:
  • En Brasil, donde la OIT este año facilitó una reforma constitucional que establece la igualdad de derechos para los trabajadores domésticos.
  • En India, ayudó al Gobierno a encontrar soluciones para extender la cobertura de la legislación sobre salario mínimo y la del sistema de seguro de salud a los trabajadores domésticos.
  • En Filipinas, la OIT contribuyó con la adopción de la ley sobre los trabajadores domésticos y con la ratificación del Convenio núm. 189 de la OIT.
  • En Zambia, las normas nacionales sobre el trabajo doméstico están siendo examinadas en el contexto del proceso de reforma de la ley laboral actualmente en curso con el apoyo de la OIT.
Además se han emprendido nuevos proyectos de cooperación técnica, como:
  • El proyecto financiado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos llamado “PROMOTE: trabajo decente para los trabajadores domésticos y poner fin al trabajo infantil en este sector (2013-2016)”.
  • El “Programa de Acción mundial sobre trabajadores domésticos migrantes y sus familias (2013-2015)” financiado por la Unión Europea, y el proyecto finalizado a elaborar un marco tripartito para apoyar y proteger a las trabajadoras domésticas migrantes provenientes de Etiopía y Somalia.
  • La estrategia de sensibilización financiada por Suiza para la promoción del Convenio núm. 189 en los países árabe
  • El programa “Work for Freedom” lanzado hace poco por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido y la OIT.