Normas internacionales del trabajo

Foro de diálogo mundial de la OIT para discutir sobre el trabajo decente en la industria pesquera

Representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores analizarán cómo el Convenio sobre el trabajo decente en la pesca (N° 188) puede ayudar a abordar los principales desafíos que enfrenta la industria.

Comunicado de prensa | 15 de mayo de 2013
GINEBRA – Delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores se reúnen en la sede de la OIT para analizar cómo promover el trabajo decente en la industria pesquera a través de la implementación y ratificación del Convenio sobre el trabajo decente en la pesca, 2007 (núm. 188).

Del 15 al 17 de mayo, los delegados discutirán cómo este Convenio puede ser una herramienta útil para mejorar las condiciones de trabajo y contribuir a abordar los principales desafíos de la industria.

Estos desafíos comprenden la imagen de la industria pesquera; la seguridad y la salud en el trabajo; las condiciones de trabajo en las pequeñas embarcaciones de pesca; el trabajo forzoso y el tráfico humano; el trabajo infantil; las condiciones de trabajo de los trabajadores migrantes; la pesca ilegal y la seguridad alimentaria.

Los delegados abordarán también la necesidad de reforzar el diálogo social entre los representantes de los propietarios de las embarcaciones y los pescadores. Además, intercambiarán experiencias sobre los esfuerzos para implementar este instrumento en sus países de origen y en sus propias embarcaciones.

“El Foro debería acordar el camino a seguir para la formulación de la legislación nacional que permitirá la ratificación y la implementación del Convenio. Habrá múltiples desafíos en muchos países. Estos desafíos pueden ser identificados y la OIT puede considerar la posibilidad de prestar asistencia para abordarlos”, declaró el capitán Nigel Campbell, quien preside el Foro.

El Convenio núm. 188 de la OIT fue adoptado a fin de garantizar que los pescadores disfruten de condiciones de trabajo decentes a bordo de los buques pesqueros con respecto a los requisitos mínimos para el trabajo a bordo, las condiciones de servicio, el alojamiento y la comida, la protección de la seguridad y salud en el trabajo, la atención médica y la seguridad social. Estas comprenden cuestiones como garantizar que los pescadores tengan al menos la edad mínima para trabajar, que tengan horas de descanso suficientes en el mar, y que tengan un acuerdo de trabajo por escrito con los propietarios de los buques que cubra su trabajo a bordo.

El Convenio instaura un mecanismo para garantizar el cumplimiento y la puesta en práctica de sus disposiciones por los Estados, y establece que los grandes buques pesqueros y los barcos pesqueros durante los viajes internacionales prolongados pueden estar sujetos a inspecciones laborales en los puertos extranjeros.

Los propietarios de los buques también se beneficiarán, ya que el Convenio contribuirá a atraer y a mantener a los pescadores en sus puestos de trabajo, a reducir los accidentes en el mar y a ver cómo los pescadores son contratados por los propietarios de los buques y por los empleadores en un sector cada vez más globalizado.

“El Convenio sobre el trabajo en la pesca es uno de los tres pilares de la seguridad en el mar y en la pesca, y de las condiciones de trabajo y de vida de los pescadores. Los otros dos son el Convenio de Torremolinos de 1977 y el Convenio STCW-F de 1995. La tasa de ratificación de estos tres Convenios es demasiado baja. Los responsables de la toma de decisiones deberían hacer que estos tres Convenios fundamentales formasen parte integral de las políticas sobre la industria pesquera”, afirmó Ment van der Zwan (OIE), quien representa a los propietarios de los buques de pesca a la reunión.

“Esperamos ansiosos de que se adopten medidas concretas que faciliten la entrada en vigor del Convenio 188 de la OIT, y que logremos un acuerdo sobre cómo podemos enfrentar algunas de las áreas problemáticas sociales y laborales del sector”, declaró uno de los representantes de los pescadores.

Según un informe de la OIT realizado para la reunión, las condiciones de trabajo arduas y, con frecuencia, difíciles son comunes en la pesca, sin importar el tipo o tamaño de la actividad de pesca. Existe una enorme diversidad entre los varios sectores de la industria pesquera, que van desde pequeños barcos de madera hasta enormes buques dedicados a la pesca de arrastre de fondo.

“Esto introduce prácticas de empleo muy diferentes, desde las pequeñas embarcaciones propiedad de una familia hasta buques que pertenecen a grandes conglomerados de pesca, y el hecho de pasar un día en el mar en contraposición a viajes de muchos meses”, explicó Campbell.

“Esta diversidad con frecuencia constituye una dificultad para los empleadores y los empleados para organizarse en entidades que les permitan relacionarse como interlocutores sociales”.

El número y la diferencia de los sistemas normativos es otro importante desafío: en algunos países la autoridad encargada de la seguridad marítima supervisa las condiciones de empleo, mientras que en otros es el ministerio de trabajo o el ministerio o agencia de pesca. En muchos países, las normas de seguridad sólo se aplican a los buques más grandes y las embarcaciones más pequeñas son inspeccionadas muy pocas veces.

Para la OIT, todas las personas deberían tener la protección legal en lo que se refiere a sus condiciones de trabajo. Para los pescadores, que proporcionan el alimento que cada día preserva la salud de gran parte de la población del mundo, este tipo de protección debería tomar la forma de leyes, normas y otras medidas nacionales las cuales, como mínimo, implementen las disposiciones del Convenio sobre el trabajo en la pesca, 2007.


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