Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Vencer la inactividad

Con una tasa de desempleo juvenil de más de 19 por ciento, Sri Lanka es uno más de los muchos países que enfrentan la difícil tarea de crear trabajos para los jóvenes. Noticias de la OIT informa sobre un proyecto que es parte de los esfuerzos mundiales de la Organización para evitar una generación perdida de jóvenes desempleados.

Reportaje | 9 de agosto de 2012
COLOMBO, Sri Lanka (Noticias de la OIT) – Shashikala, una muchacha joven que vive en una de las zonas más pobres de Sri Lanka, da un suspiro de alivio cuando piensa en su trabajo.

Junto a su hermana y hermano, establecieron un punto de fabricación y venta de ropa, un espacio de 3 por 2,5 metros con dos máquinas de coser, donde confeccionan 100 prendas de vestir para niños al día.

“Ahora puedo ganar lo suficiente para mi familia, mientras que antes permanecía en casa sin ningún ingreso, perdiendo mi tiempo”, declaró.

Shashikala es una de las beneficiarias del Proyecto Empleo Juvenil de la OIT, que apoya a los jóvenes desempleados a través de formación profesional, desarrollo de las capacidades empresariales y aprendizaje en el trabajo a fin de mejorar sus calificaciones y sus oportunidades en el mercado laboral.

Les ayudamos a construirse un futuro en el cual serán estables desde el punto de vista financiero y social."
El proyecto está dirigido a ayudar a los jóvenes que viven en las regiones productoras de té y caucho. Los jóvenes en esta zona tienen pocas oportunidades de educación, enfrentan barreras lingüísticas y falta de acceso a empleos de calidad.

Si bien los números del desempleo están disminuyendo, Sri Lanka aún registra más de 19 por ciento de desempleo juvenil, más de cuatro veces la tasa de desempleo general de 4,9 por ciento.

Ayudar a aquellos con y sin trabajo


Ramya Samanshriya, una movilizadora juvenil en Houpe Estate, una plantación de té, explicó cómo funciona el proyecto. Mientras ha ayudado a algunos jóvenes como Shashikala a establecer su propio negocio, otros han encontrado trabajo en fábricas de vestidos y panaderías.

“La primera vez que nos pusimos en contacto con los jóvenes de la plantación, estaban todos en sus casas, sin hacer absolutamente nada”, explicó. “Les ayudamos a construirse un futuro en el cual serán estables desde el punto de vista financiero y social”.

Con una sonrisa que refleja gran satisfacción, Samanshriya contó que los formadores en la recolección del té y la extracción del caucho recibieron el reconocimiento del certificado NVQ (Calificación Profesional Nacional).

No demasiado lejos de la plantación Houpe se encuentra el Centro de Información Juvenil, que tiene una colección de textos educativos disponibles gratuitamente y un ordenador completamente equipado que ofrece a los jóvenes la posibilidad de pasar su tiempo libre de manera productiva. El centro ha demostrado además su utilidad para aquellos que aún no tienen trabajo.

Garantizar las sostenibilidad


La sostenibilidad de los empleos es una de las preocupaciones fundamentales del proyecto, ya que muchas plantaciones en la región tienen recursos limitados para continuar con sus esfuerzos a fin de ayudar a los jóvenes desempleados. Manoj Udugampola, gerente de Pussella Rubber Estate, explicó cómo lograron superar este desafío.

“Una de las ventajas del proyecto de la OIT fue que pudimos hablar personalmente con los jóvenes y explicarles las ventajas del programa, mientras que antes la única posibilidad era enviarles el mensaje a través de sus padres. De ese modo era muy difícil convencerlos”.

De acuerdo con el gerente de la plantación, esta tendencia ha sido revertida y los jóvenes desean acercarse para participar en los programas de formación.

El proyecto en Sri Lanka, financiado por Japón, es parte de los esfuerzos mundiales de la Organización para evitar una generación perdida de jóvenes desempleados. Algunos programas innovadores puestos en práctica recientemente en países como India, Sudáfrica, Etiopía, Kenia y Mali han demostrado su eficacia al ofrecer trabajo y protección social para los jóvenes que viven en la pobreza y a la vez mejorar la productividad de las economías desfavorecidas.