El desempleo, la informalidad y la inactividad acechan a los jóvenes de América Latina y el Caribe

La OIT pide aprovechar el potencial de crecimiento, desarrollo y lucha contra la pobreza representado por 106 millones de jóvenes en la región.

Noticia | 4 de septiembre de 2007

SANTIAGO DE CHILE (Noticias de la OIT) – El desempleo, la informalidad y la inactividad acechan el futuro laboral de unos 106 millones de jóvenes latinoamericanos y caribeños, y limitan el potencial de la región para impulsar el crecimiento económico y luchar contra la pobreza, alertó hoy un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Unos 10 millones de jóvenes están desempleados en la región, lo cual equivale a 16 por ciento de la fuerza laboral entre 15 y 24 años, un nivel tres veces superior al de los adultos, destacó el informe sobre "Trabajo decente y juventud en América Latina" (Nota 1), presentado este jueves en la capital chilena.

Adicionalmente, unos 30 millones de jóvenes están empleados en la economía informal, donde predominan las malas condiciones laborales, y unos 22 millones de jóvenes no estudian ni trabajan, a menudo debido a la falta de oportunidades o a las frustraciones reiteradas, lo cual podría colocarlos en situación de riesgo social.

"Los jóvenes son esenciales para insertar a la región en la globalización", dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia. "En todo el mundo hombres y mujeres jóvenes, cuando tienen oportunidades, realizan importantes contribuciones como trabajadores productivos, empresarios, consumidores, miembros de la sociedad civil y agentes del cambio".

Al mismo tiempo, advirtió Somavia, "condenados al desempleo, a empleos informales o a condiciones de empleo precarias, los jóvenes suelen encontrarse al medio de un círculo vicioso de pobreza, que afecta la autoestima, genera desaliento y limita las esperanzas".

El informe, que contiene análisis, reflexión y propuestas para abordar el empleo juvenil en América Latina y el Caribe, fue preparado como parte del proceso iniciado con la presentación de una Agenda Hemisférica durante la reunión regional de la OIT el 2006, cuando los países acordaron lanzar una "Década del Trabajo Decente".

El informe argumenta que la envergadura y la persistencia del problema de desempleo y malas condiciones laborales de los jóvenes plantean un desafío que "demanda estrategias coherentes antes que acciones aisladas, y una visión integral e integradora antes que aproximaciones parciales".

Según el informe, en América Latina y el Caribe:

- Hay 106 millones de jóvenes. 58 millones forman parte de la fuerza laboral, de los cuales 10 millones están desempleados y 30 millones trabajan en la economía informal. Otros 48 millones están inactivos es decir no tienen ni buscan empleo.

- Se estima que 22 millones de estos jóvenes no estudian ni trabajan. Es decir, no hacen nada en este momento. Este número incluye a 6 millones de desempleados que tampoco estudian. Pero además abarca a otros 16 millones de jóvenes que no estudian, ni tampoco están buscando trabajo.

- El 81 por ciento de estos 22 millones de jóvenes viven en las ciudades, y 72 por ciento son mujeres.

- Del total de la población de jóvenes, unos 49 millones estudian. De estos, 13 millones estudian y trabajan, 4 millones estudian y buscan pero no consiguen trabajo, y 32 millones sólo estudian y no buscan trabajo.

- Este es el mayor número de jóvenes que haya tenido la región. La población de esta edad continuará creciendo hasta 2015. También se trata de la generación de jóvenes con mayor nivel educativo.

El informe revisa una serie de iniciativas que ya han sido puestas en práctica en la región, comenta sus potencialidades y limitaciones, y hace una serie de propuestas destinadas a mejorar las condiciones laborales de los jóvenes con medidas específicas.

Entre otras cosas, la OIT considera necesario: el desarrollo de un marco institucional efectivo, la mejora de la educación, la mayor eficiencia de los servicios de empleo e intermediación, la cobertura de protección social para los jóvenes, la prioridad a la calidad de los empleos, el desarrollo de empresarios juveniles, la aprobación de un marco regulatorio adecuado, y la participación de organizaciones de empleadores y trabajadores en iniciativas para el empleo de los jóvenes.

"Los jóvenes aportan energía, talento y creatividad a las economías, y ningún país puede permitirse desperdiciar este potencial", destacó el Director General de la OIT.

Nota 1Juventud y Trabajo Decente, OIT, Lima, 2007, El informe está disponible en el sitio web: http://www.oit.org.pe/tdj. Para mayores informaciones, por favor contactar en Santiago de Chile a: Luis Córdova, consultor de prensa, +56 9 8199 3617, prensa@oit.org.pe Oficina de la OIT en Santiago de Chile, +56 2 580 55 00