Día universal del niño: Alto a la violencia contra los niños trabajadores

Cada año, millones de niños trabajadores tienen que pagar un alto precio en sufrimiento y abusos por el trabajo que realizan. Según un informe mundial sobre la violencia contra los niños publicado con motivo del Día universal del niños, gran parte de los más de 300 millones de niños y adolescentes trabajadores sufren malos tratos, violencia física y psicológica, abusos verbales o sexuales. En el informe se describe un cuadro desgarrador de la naturaleza, magnitud y causas de la violencia contra los niños, incluidas ciertas formas de violencia en los lugares de trabajo.

Artículo | 17 de noviembre de 2006

NUEVA YORK (OIT EnLínea) - Entre los entornos en los que los niños están expuestos a la violencia, el lugar de trabajo debería ser objeto de una atención particular. En muchos países se deberían adoptar medidas específicas para ponerse en contacto con niños que pudieran ser víctimas de la violencia, rescatarlos y rehabilitarlos con la ayuda de las organizaciones de empleadores, los sindicatos y organismos gubernamentales, incluidos los servicios de inspección.

Las formas más comunes de violencia contra los niños trabajadores son de orden físico, psicológico o sexual. Según el informe de las Naciones Unidas, la violencia que sufren los niños trabajadores es a menudo sistemática y forma parte de una cultura colectiva del lugar de trabajo en la que la brutalidad física, los gritos, las palabrotas y la violencia ocasional como el acoso sexual, y en casos extremos, la violación o el asesinato son moneda corriente.

Sin embargo, el daño más frecuente que se infringe a los niños trabajadores por la violencia de que son objeto parece ser la baja autoestima resultante de los abusos verbales, la humillación y la intimidación. Entre las formas de violencia psicológica figuran los gritos, las reprimendas, los insultos, las amenazas, el lenguaje obsceno, la intimidación, el acoso, el aislamiento, la marginación y el trato discriminatorio recurrente.

Aunque apenas se dispone de datos fidedignos sobre el número exacto de niños trabajadores que son víctimas de la violencia, en particular respecto de los niños en la economía informal, que es en donde trabaja la inmensa mayoría, todo apunta a que la presencia de niños en el lugar de trabajo tiene un lado oscuro y vergonzoso.

"La violencia de que son objeto los niños trabajadores permanece "oculta" porque casi nunca se plantea directamente la cuestión: se recoge sistemáticamente información sobre la violencia contra las mujeres y otros trabajadores, pero se suele pasar por alto a los niños trabajadores", explica Frans Roselaers, Director del Departamento de Asociaciones y Cooperación para el Desarrollo y miembro del consejo editorial del informe.

Factores que fomentan la violencia en el lugar de trabajo

Son muchos los factores que llevan a los niños a trabajar en ocupaciones peligrosas para poder afrontar su propia existencia diaria y la de sus familias. "Es difícil establecer categóricamente en qué momento el trabajo puede resultar beneficioso para futuras etapas de la vida laboral, y cuándo empieza la explotación y el abuso. En muchas sociedades, los padres conceden mayor importancia al trabajo de los niños en actividades económicas que a su asistencia a la escuela, en particular cuando la calidad y pertinencia de la educación que se ofrece es baja. Los niños que se encuentran en estas sociedades y situaciones trabajan inducidos por sus familias o empleadores y tienden a hacer lo que se les dice", explica el Sr. Roselaers.

La práctica consistente en hacer venir niños de otras familias para que realicen trabajos domésticos es un buen ejemplo. En muchas sociedades, se ha considerado desde hace mucho tiempo como una forma de hacerse cargo, adoptar o asistir a niños procedentes de familias menos pudientes. Hoy en día, tales prácticas se han comercializado. Por ejemplo, en 2004, la OIT estimó que existían unos 250.000 niños en estas condiciones en Haití, 200.000 en Kenya y 100.000 en Sri Lanka.

Aunque existe una pequeña proporción de varones, el trabajo doméstico suele reservarse a las niñas y mujeres, constituyendo la categoría de empleo más importante de las niñas menores de 16 años de todo el mundo. Según el informe, se está convirtiendo cada vez más en una forma de empleo no reglamentado, de explotación, e incluso de servidumbre.

"Los padres suelen considerar que la situación de los niños que trabajan en el servicio doméstico es segura porque tienen un mejor alojamiento que en casa, se puede esperar que coman mejor, y están bajo el cuidado de la mujer de la casa... Sin embargo, las jóvenes corren un gran riesgo al trabajar en casas privadas pues están a la merced del empleador y de otros miembros de la familia", explica el Sr. Roselaers.

Las consultas mantenidas con niños que trabajan en el servicio doméstico revelan la existencia de altos niveles de violencia. En Filipinas y Perú, casi todos los niños trabajadores denuncian haber sufrido malos tratos. En Fiji, ocho de cada diez trabajadores domésticos denunciaron que sus empleadores habían abusado sexualmente de ellos. Según investigaciones llevadas a cabo en El Salvador, dos tercios de las niñas que trabajan en el servicio doméstico denunciaron que se les pegaba, insultaba, negaban alimentos, multaban por daños, u obligaban a permanecer fuera de casa.

Un ejemplo, más flagrante de violencia contra los niños es la explotación de niños menores de 18 años en trabajos relacionados con el sexo, la pornografía de niños y adolescentes y las tiendas del sexo. Aunque las cifras que se barajan en torno a los niños que entran en la prostitución no son más que estimaciones aproximadas, se calcula que cada año cerca de un millón de niños cae en la exploitación de la industria del sexo. En Asia Meridional y Oriental, aproximadamente un tercio de estos niños explotados sexualmente son menores de 18 años.

La violencia intrínseca al trabajo del sexo se ve a menudo agravada por la exposición a otro tipo de violencia física o psicológica. "Según un estudio realizado en Viet Nam en el marco del Programa Internacional de la OIT para la Erradicación del Trabajo Infantil, el 12 por ciento de las niñas dedicadas a la prostitución revelaron que eran torturadas y golpeadas por los clientes y empleadores; también que sufrieron varios abortos, e incluso que después de haber abortado por la mañana tuvieron que recibir clientes por la tarde. En Mongolia, el 33 por ciento de las niñas que trabajan en la prostitución indicaron que habían sido violadas", dice el Sr. Roselaers.

Los 5,7 millones de niños del mundo que están sometidos a trabajo forzoso o a servidumbre, incluida una proporción importante de víctimas de la trata, son muy vulnerables a la violencia.

Aunque el trabajo en régimen de servidumbre existe en otras partes del mundo, gran parte del problema se concentra en Asia Meridional. Otro grupo de riesgo son los niños implicados en el tráfico de drogas: suelen estar al final de una cadena de comportamientos violentos y están expuestos a riesgos de abuso de sustancias y daños.

Los niños que trabajan en entornos de trabajo inseguros también corren riesgos. En 2004, se estimó que más del 60 por ciento de los 218 millones de niños trabajadores del mundo trabajaba en ocupaciones "peligrosas". Entre ellas, figuran el trabajo en las fábricas de vidreo, la minería, y la agricultura de plantación en donde las disposiciones de seguridad y salud suelen ser poco estrictas o inexistentes, señala el informe.

"Todo caso de violencia contra un niño es inaceptable. Si reconocemos esto, podemos acelerar el actual ritmo de reducción del trabajo infantil que se ha logrado en los últimos cuatro años, acabar con las peores formas de 2016 ... y poner fin entre todos a la violencia contra los niños", concluye el Sr. Roselaers.

Para datos y cifras sobre la violencia contra los niños en el trabajo, cliquear aquí.


Nota 1 - Para mayor información sobre el informo visite la página internet www.violencestudy.org.