Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Seguridad social para todos: la lucha contra la pobreza a través de regímenes básicos de bienestar

En los últimos años, varios países en desarrollo han introducido regímenes básicos de pensiones o por hijos a cargo financiados con el erario público que han demostrado ser un medio eficaz de lucha contra la pobreza. Países tan distintos como Brasil, Mauricio, Namibia, Nepal y Sudáfrica han tenido experiencias claramente positivas con estos regímenes. OIT EnLínea informa desde Namibia, donde una alianza entre el sector público y el privado ayuda a pagar las pensiones y otras prestaciones de seguridad social en todo el país.

Artículo | 6 de septiembre de 2006

WINDHUK, Namibia (OIT EnLínea) - Solomon Natimbi es pagador de pensiones. Su itinerario de trabajo es un largo circuito de unos 3.000 km constituido por poblados que incluyen 300 puntos de pago para unos 20.000 pensionistas. Su equipo se compone de cinco personas empleadas por una empresa privada (United Africa Group) - bajo contrato con el Ministerio de Salud y Servicios Sociales - que paga pensiones de vejez, subsidios por hijos a cargo y por discapacidad a todos los residentes de las zonas rurales con derecho a esta prestación.

La empresa United Africa Group emplea a 13 de esos equipos para cubrir todo el país y cada uno de ellos hace giras de 25 días para abarcar cientos de puntos de pago. Viajan en dos camionetas, en una transportan a los guardias y el dinero y en la segunda, al pagador y al técnico. En la parte de atrás de la camioneta lleva un cajero automático simplificado parecido al de los bancos.

El cajero automático está conectado a una computadora portátil, a un lector de huellas dactilares y de tarjetas inteligentes, y a un modelo básico de cámara digital. La computadora contiene los datos biométricos, de identificación y el monto de las prestaciones de todos los beneficiarios de cada uno de los puntos de pago. El Ministerio de Salud y Servicios Sociales suministra los datos para cada nueva gira. Los beneficiarios presentan sus tarjetas inteligentes, (que contienen una foto del portador), y pulsan en un lector la yema del dedo índice para que su huella dactilar quede registrada. La máquina verifica la huella dactilar, registra el pago en la tarjeta inteligente y distribuye el dinero. Si un pensionista está demasiado enfermo para presentarse en los puntos de pago, puede darle un poder a otra persona cuyas huellas dactilares también quedarán registradas en la tarjeta inteligente.

Una vez que han recibido su pensión de 200 dólares de Namibia (aproximadamente 25 dólares de los Estados Unidos), los pensionistas hacen sus compras, tal vez se toman una cerveza y regresan a sus hogares. En teoría, no tienen que caminar más de 7 u 8 km hasta el punto de pago. Por motivos de seguridad se modifica el itinerario de los pagadores y las fechas y las horas de pago se anuncian por radio con poca antelación. Estas informaciones también se transmiten eficazmente "de boca en boca" en el caso de las personas que no tienen radio.

En un punto de pago representativo se entrevistó a once mujeres y diez hombres pensionistas. Todos dijeron que la pensión es el único ingreso periódico en metálico que reciben esos hogares rurales que, en general, se componen de 5,4 personas. Tres cuartas partes de ellos pagan gastos de escolaridad con sus pensiones. En promedio, todas las pensiones también cubren los gastos de escolaridad de tres niños. La mitad de los pensionistas dice que también necesita la pensión para comprar ciertas medicinas con regularidad.

"El costo total del sistema representa tan solo un 0,8 por ciento del PIB. El sistema anterior se prestaba más al fraude, era más lento y más oneroso. El nuevo permite llegar hasta todas las personas mayores de 60 años y ha cambiado la vida de muchas familias en toda Namibia", declara Michael Cichon, Director del Departamento de Seguridad Social de la OIT.

Los regímenes básicos de bienestar podrían reducir la pobreza en un 35 por ciento o más

La OIT ha calculado que incluso en algunos de los países más pobres de Africa, el costo de ese conjunto de prestaciones, que se compone de pensiones básicas de vejez, por discapacidad y por hijos a cargo, representa entre un 1 y un 2 por ciento del PIB, es decir, aproximadamente, entre un 5 y un 10 por ciento de los presupuestos nacionales. En países como Senegal y Tanzanía, las estimaciones de la OIT muestran que esas transferencias sociales básicas en metálico podrían reducir de manera directa las tasas de pobreza extrema entre un 35 y un 40 por ciento.

"Los sistemas fiscales y de transferencias integrales requieren instituciones del sector público eficientes. Los países menos adelantados en particular todavía están creando las instituciones públicas que necesitan para administrar tanto las contribuciones al fondo de gastos sociales como la distribución de las mismas entre las personas necesitadas. Sin embargo, varios países en desarrollo han introducido en los últimos años regímenes de pensiones básicas o regímenes de pensiones por hijos a cargo financiados con los ingresos fiscales que han impulsado con éxito la lucha contra la pobreza", explica Michael Cichon.

Los programas sociales de transferencias en metálico tienen un fuerte impacto en la reducción de la pobreza y en las inversiones en capital humano porque proporcionan un ingreso periódico, aunque modesto, a los grupos vulnerables de la población. En América Latina, los programas condicionales de transferencias en metálico tales como la Bolsa Familia de Brasil o el programa Oportunidades de México proporcionan a las familias pobres subsidios en metálico (que usualmente se pagan a las madres) a condición de que los niños asistan a la escuela y los miembros de la familia acudan periódicamente a servicios de salud.

Las evaluaciones de esos programas han revelado efectos positivos sobre la matrícula y la asistencia de los niños en las escuelas, sobre la nutrición y el estado de salud y sobre la reducción del trabajo infantil.

En Sudáfrica, los subsidios sociales para las personas mayores y los hijos a cargo también tienen efectos positivos. Los niños que conviven con un pensionista tienden a asistir a la escuela con más regularidad, gozan de mejor salud e incluso son más altos que los que viven en hogares que no reciben transferencias sociales periódicas en metálico. Los subsidios en metálico para los niños que se otorgan en el país tienen efectos similares. Los estudios realizados han demostrado que estos subsidios reducen la brecha de la pobreza en Sudáfrica en un 47 por ciento.

Si bien algunos países como Brasil, Mauricio, Namibia, Nepal y Sudáfrica muestran el camino a seguir en este campo, sólo una de cada cinco personas en todo el mundo tiene una cobertura de seguridad social adecuada. Las otras cuatro también la necesitan, pero tienen que arreglárselas sin ella. Por esta razón, los gobiernos, las organizaciones de empleadores y de trabajadores que asistieron a la reunión de junio de 2001 de la Conferencia Internacional del Trabajo consideraron que había que dar la más alta prioridad a "las políticas e iniciativas que aporten seguridad social a aquellas personas que no están cubiertas por los sistemas vigentes".

De resultas de ello, la OIT inició una Campaña mundial sobre seguridad social y cobertura para todos a fin de alentar la extensión de la cobertura de la seguridad social como medio para luchar contra la pobreza y la exclusión social.