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Llamamiento a todos los Países a acelerar las Medidas contra el Trabajo infantil

El Primer Ministro noruego Kjell Magne Bondevik instó a los delegados de 40 países asistentes a la Conferencia Internacional sobre el Trabajo Infantil a que aceleren la aplicación de las medidas destinadas a liberar a los niños de las "formas penosas y degradantes de trabajo", que los convierten en "robots", les impiden llevar una vida normal y amenazan el desarrollo económico y social de todos los países.

Comunicado de prensa | 29 de octubre de 1997

OSLO (OIT/UNICEF) ­ El Primer Ministro noruego Kjell Magne Bondevik instó a los delegados de 40 países asistentes a la Conferencia Internacional sobre el Trabajo Infantil a que aceleren la aplicación de las medidas destinadas a liberar a los niños de las "formas penosas y degradantes de trabajo", que los convierten en "robots", les impiden llevar una vida normal y amenazan el desarrollo económico y social de todos los países.

"Nos referimos al trabajo que transforma a los niños en verdaderos instrumentos y robots, a las tareas degradantes que privan a los niños de la infancia a la que tienen derecho y que los despojan de la herramienta esencial para romper el círculo vicioso de la pobreza: la enseñanza", dijo el Primer Ministro de Noruega a los ministros y expertos presentes en la Conferencia. "Tenemos que poner fin a esas formas de trabajo", recalcó.

El Sr. Bondevik inauguró el miércoles el debate político de alto nivel que concluirá el jueves con la adopción por la Conferencia de un "Programa de Acción" de ámbito internacional. Otros oradores destacados de esta primera sesión fueron la Sra. Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y el Sr. Michel Hansenne, Director General de la OIT.

La pobreza es "la peor amenaza que pesa sobre el derecho de los niños a la supervivencia y el desarrollo", declaró el Sr. Bondevik. "Invertir en el desarrollo significa también invertir en los niños, y en particular en su educación. Esta no es tan sólo una obligación ética y social, sino también una política económicamente rentable. La utilización generalizada de mano de obra infantil tiene efectos devastadores para los niños, y además entorpece el desarrollo económico y social", agregó.

El Primer Ministro noruego dijo también que "la obligación de formular y poner en práctica políticas, leyes y otras medidas que tengan por objeto la eliminación del trabajo infantil incumbe a todos los gobiernos. Prácticamente no hay país en el mundo que no tenga la capacidad económica para intensificar sus esfuerzos destinados a erradicar el trabajo de los niños".

El Sr. Bondevik anunció que en los próximos tres años Noruega aportará un monto de 200 millones de kroner a las actividades de eliminación del trabajo infantil. Además, para el año 2000 aumentará a 10 por ciento la parte correspondiente a la educación en su presupuesto de asistencia al desarrollo. Dicha proporción pasará a 15 por ciento en los años sucesivos.

Las labores de la Conferencia de Oslo se fundamentan en las disposiciones relativas al trabajo infantil contenidas en la Convención sobre los Derechos del Niño, de las Naciones Unidas, y en el Convenio núm. 138 de la OIT. La reunión de este mes es la continuación de otra conferencia internacional sobre el trabajo infantil, organizada por el Gobierno de los Países Bajos en Amsterdam, en febrero del año en curso.

Al traspasar sus funciones al Sr. Bondevik, el presidente de la Conferencia de Amsterdam, Ministro de Trabajo Ad Melkert, dijo: "La Conferencia de Amsterdam marcó un avance en nuestro compromiso y nuestra movilización. Estamos congregados nuevamente porque hemos comprendido

cuán urgente es lograr la abolición del trabajo infantil... Espero que al cabo de la presente Conferencia nos habremos armado de acuerdos concretos de aplicación obligatoria sobre las estrategias para seguir erradicando el trabajo infantil".

Por su parte, la Sra. Bellamy calificó de "espantosas e inaceptables" las proporciones que ha alcanzado el trabajo infantil en todo el mundo, y pidió encarecidamente a los gobiernos la adopción de un calendario y un programa de acción para eliminar las formas más abusivas de trabajo infantil, y en especial de las actividades laborales que impiden que los niños ejerzan el derecho fundamental a la educación.

"Los niños que trabajan en todo el mundo, muchos de ellos en actividades extremadamente penosas y peligrosas, son despojados de sus derechos fundamentales, en particular el derecho a desarrollar su potencial gracias a la educación, pero también el derecho a disfrutar de la infancia", dijo la Directora Ejecutiva del UNICEF.

La Sra. Bellamy subrayó que la educación es "la herramienta más eficaz de que disponemos para eliminar el trabajo infantil", y añadió que "es cada vez más evidente que no habrá una solución a largo plazo para el problema del trabajo infantil si no se logra al mismo tiempo garantizar una educación básica a todos los niños".

En su intervención, el Sr. Hansenne dijo: "Permítanme empezar con una declaración atrevida: el combate contra el trabajo infantil ya ha comenzado, y puede ganarse durante los próximos quince años en todos los países".

Tras indicar que los millones de niños que trabajan se encuentran "indefensos" y que no disponen ni del tiempo ni de la posibilidad de asistir a la escuela, el Sr. Hansenne recalcó: "El trabajo infantil es hoy la causa más importante de explotación y de malos tratos a los niños en todo el mundo. Esto no puede seguir así".

El Director General de la OIT propuso cuatro estrategias: un compromiso político, para erradicar de manera efectiva y total el trabajo infantil; el respaldo de dicho compromiso con un programa de acción contra el trabajo infantil que incluya un calendario y abarque actividades de prevención, protección y readaptación; la adopción de un nuevo convenio internacional destinado a erradicar todas las formas extremas de trabajo infantil, y, por último, un acuerdo global de cooperación internacional y asistencia mutua con el fin de asignar más recursos a la lucha contra la pobreza y el trabajo infantil en todo el mundo, así como a los aspectos internacionales del problema, y más concretamente al combate contra la venta y el tráfico de niños y contra el turismo sexual.

El Sr. Hansenne precisó que la OIT está preparando un proyecto de instrumento jurídico internacional sobre la materia, que será examinado por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1998 y que culminará, en principio, con la adopción de un convenio y de una recomendación en la siguiente reunión de la Conferencia de la OIT, en 1999.

La Sra. Bellamy declaró ante la Conferencia de Oslo que "el UNICEF respalda sin reservas la idea de que la OIT adopte un nuevo convenio, más preciso y con metas concretas, y un calendario para la eliminación de las formas extremas de trabajo infantil, como el trabajo en régimen de servidumbre y el tráfico de mano de obra infantil; de que este instrumento se centre específicamente en la situación de los niños menores de 12 años, y de que el mismo incluya en su definición de 'explotación laboral extrema' toda forma de trabajo que impida a los niños ejercer su derecho a la educación básica".

Tras observar que la cuestión del trabajo infantil reviste una importancia capital en el contexto de la liberalización del comercio internacional, el Sr. Hansenne señaló: "Nuestra postura de principio es que la humanidad debe dar al niño lo mejor de sí misma, y que la acción mundial contra el trabajo infantil no ha de basarse en una intervención unilateral ni en la adopción de sanciones comerciales, sino en la acción voluntaria multilateral y en la presión moral [...] El proceso de mundialización y la liberalización del comercio deben ir acompañados del respeto de los derechos fundamentales de los trabajadores, incluida la prohibición del trabajo infantil".