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De las minas a la escuela

En Ghana, un proyecto de la OIT dirigido a las comunidades que viven de la minería artesanal contribuye a reducir el trabajo infantil y permite crear nuevas oportunidades de educación de los niños vulnerables.

Reportaje | 12 de junio de 2019
ACCRA, Ghana (OIT Noticias) – Vincent, Theresa e Isaac abandonaron la escuela para ayudar a mantener a sus familias.


Sin más opciones, fueron a trabajar en el sector de la minería a pequeña escala de Ghana, una ocupación peligrosa para los adultos, aún más para los niños.


Ellos trabajaban todo el día, o la noche, y casi no disponían de tiempo para ir a la escuela.


La minería de oro artesanal y a pequeña escala representa entre 15 y 20 por ciento de la producción mundial anual de oro y se estima que emplea de 10 a 15 millones de mineros en todo el mundo.

Sin embargo, está asociada con un gran número de problemas sociales y laborales, como el trabajo infantil, la trata de personas, la exposición al mercurio tóxico y la destrucción del medio ambiente. Gran parte del oro extraído es utilizado en la fabricación de joyas destinadas a los consumidores en todo el mundo.

La edad mínima legal para trabajar en Ghana es 14 años. La ley prohíbe que las personas menores de 18 años realicen trabajos peligrosos, lo cual incluye ambientes insalubres, horas excesivas de trabajo y el uso de maquinarias peligrosas.

A fin de combatir el trabajo infantil y mejorar las condiciones de trabajo en el sector de la minería artesanal y a pequeña escala, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos (USDOL) aportó cinco millones de dólares a la Organización Internacional del Trabajo para financiar la puesta en práctica del proyecto Caring Gold Mining en Ghana y Filipinas.

Este proyecto forma parte de un esfuerzo más amplio de USDOL dirigido a luchar contra el trabajo infantil en el sector minero en todo el mundo, a través de proyectos por un valor de 20,75 millones de dólares en Colombia, la República Democrática del Congo, Ghana y Filipinas.

En colaboración con las comunidades locales, el proyecto colabora con los comités comunitarios de protección de la infancia, los cuales sensibilizan acerca de los peligros relacionados con la minería y la necesidad de que los niños vayan a la escuela.

El proyecto apoya además la formalización de las actividades mineras a través de programas de protección social y medios de subsistencia. También facilita el acceso de las familias a las transferencias en efectivo de manera que puedan cubrir sus necesidades básicas en el marco de un programa del gobierno local. Esto significa que los niños pueden ir a la escuela en vez que trabajar.

Vincent, Theresa e Isaac fueron retirados del trabajo en las minas por los comités comunitarios de protección a la infancia y ahora asisten a la escuela local. Ellos se incorporaron al Club de niños de la escuela, el cual promueve los derechos de los niños a través del programa SCREAM de la OIT, que ofrece apoyo a los niños mediante la educación, las artes visuales y la música.

Hasta la fecha, 100 escuelas se han beneficiado de estas actividades. Es probable que el proyecto sea extendido a otras comunidades, con el objetivo de alcanzar a más familias vulnerables.