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Aprender a administrar una pequeña empresa en un Yemen devastado por los conflictos y la pobreza

El conflicto en Yemen ha destruido los medios de subsistencia de millones de personas, sobre todo en las zonas rurales. Un programa conjunto OIT-PNUD ayuda a los jóvenes vulnerables a establecer su propia empresa.

Reportaje | 11 de octubre de 2017
© Bill Lyons/ World Bank
DISTRITO DE ASLAM, Yemen (OIT Noticias) – Najah Ali, 24 años, se ilumina cuando explica cómo finalmente logró crear una empresa próspera para ayudar a su familia, que como millones de otras, lucha para sobrevivir en medio de un conflicto devastador.

“Aún no puedo creer que mi sueño se haya hecho realidad. La empresa va bien y genera buenos ingresos”, declaró Najah, cuyo marido está desempleado.

Después de diversos intentos fallidos de establecer su propia empresa, Najah participó en un curso de formación sobre competencias para la vida práctica y creación de empresas, dirigido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). “Este curso de formación me ayudó a fortalecer la confianza en mí misma y a adquirir las competencias y los conceptos de gestión necesarios para establecer mi empresa. Ahora soy una mujer trabajadora, capaz de sostener económicamente a su familia,” agregó.

Ahora soy una mujer trabajadora, capaz de sostener económicamente a su familia."

Najah Ali
En Yemen, millones de personas no logran satisfacer sus necesidades básicas sin la ayuda de la asistencia humanitaria, principalmente a causa de un conflicto que persiste desde hace más de 30 meses y que ha despojado a alrededor de ocho millones de personas de sus medios de subsistencia y ha exacerbado vulnerabilidades crónicas, sobre todo en las zonas rurales.

La formación de la OIT “Mi primera empresa” a la que participó Najah forma parte del programa Mejorar la resiliencia rural en Yemen (ERRY en inglés) que tiene por objetivo estabilizar los medios de subsistencia, mejorar la seguridad alimentaria, la gobernanza local, la cohesión social y el acceso a las energías sostenibles. La iniciativa es financiada por la Unión Europea y dirigida por la OIT, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el PNUD y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Gracias a esta formación, Najah, junto a otros cinco participantes, presentó un plan de negocios viable para abrir una tienda de prendas de vestir confeccionadas. Ella generó ingresos y ahorró capital a través de actividades remuneradas “dinero por trabajo”, durante 30 días trabajó en la construcción de una choza y en el cultivo de una granja. El capital de cada participante fue triplicado y se les concedió una subvención para la puesta en marcha de su empresa a través del proyecto ERRY.

“Al principio, pensaba que la formación sobre la creación de empresas iba a ser muy difícil para mí, pero enseguida empecé a comprender muchos conceptos comerciales que ignoraba. Me gustó mucho el formato del curso que era muy participativo e incluía sesiones prácticas que hacían más accesible y fácil de comprender la materia”, explicó Najah.