Acción por el empleo juvenil en el África Subsahariana

Crear empleo decente para una población activa joven africana en plena expansión

En los próximos 15 años, unos 375 millones de jóvenes de África ya tendrán la edad de trabajar, el equivalente de la población actual de Canadá y de Estados Unidos juntos. Para 2050, los jóvenes de la región subsahariana de entre 15 y 24 años representarán el 30 por ciento de todos los jóvenes del mundo, y no podrán permitirse estar sin empleo.

Opinión | 18 de agosto de 2017
Bruno Losch
OIT Noticias habló con Bruno Losch, Codirector del Centro para el Estudio de las Innovaciones en materia de Gobernanza (GovInn), de la University of Western Cape (Sudáfrica), y economista político principal del Cirad (Centre de Coopération Internationale en Recherche Agronomique pour le Développement), sobre el problema del empleo de los jóvenes en el África Subsahariana. Losch es autor de dos publicaciones de la Organización Internacional del Trabajo sobre el tema, y en junio intervino en un seminario celebrado por la OIT.

OIT Noticias: ¿Podría explicar algunos de los principales obstáculos con que se encuentra este grupo de población activa en plena expansión?

Un problema importante es que entre el 80 y el 90 por ciento de la población activa del África Subsahariana sigue trabajando en actividades informales, una consecuencia de cambios estructurales con efecto limitado sobre la transformación económica. Gran parte de la población activa trabaja en la agricultura, que representa un 60 por ciento del total de población económicamente activa, y en empresas familiares. El trabajo asalariado formal es escaso y tiene que ver sobre todo con los servicios, mientras las manufacturas representan menos del cinco por ciento.

Un problema importante es la escasa capacidad de absorción de la creciente población activa en estas economías insuficientemente diversificadas. En los próximos dos decenios, las empresas familiares y la agricultura seguirán desempeñando un papel importante en la región del África Subsahariana. Hoy, en general proporcionan ingresos inestables y bajos, y el acceso a la protección social es limitado o nulo. El desafío consiste en hacer más productivas y rentables las granjas familiares, las actividades ajenas al sector agrícola y las empresas familiares, de manera que mejore la calidad del empleo y haya más oportunidades de empleo.

OIT Noticias: ¿Qué importancia tienen el desarrollo de las competencias, la reforma educativa y la formación para el mercado laboral en el África Subsahariana para los empleos del futuro?

Son cuestiones cruciales para los gobiernos de la región. De hecho, una de las prioridades es reinvertir seriamente en la enseñanza elemental. En primer lugar, en esa región, casi el 20 por ciento de los niños en edad de cursar la escolaridad primaria no lo hace, y la tasa de alfabetización de los jóvenes es del 75 por ciento (2015), muy por detrás de otras regiones. En cuanto a la educación secundaria, la mayoría de los países también tienen un retraso evidente. En los países del Asia oriental y sudoriental, por ejemplo, entre el 70 y el 80 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad han terminado el ciclo básico de la enseñanza secundaria; en el África Subsahariana, la proporción es de entre un 20 y un 35 por ciento.

La situación es incluso peor en las zonas rurales, que en el caso de África siguen siendo las más pobladas. La brecha entre el Asia rural y el África Subsahariana es del 65 por ciento a menos del 10 por ciento. Otra prioridad sería idear sistemas innovadores de capacitación y desarrollo de las calificaciones que adecuaran más el perfil de los jóvenes que buscan empleo a las necesidades de los mercados laborales, en lugar de aplicar un único programa importado para todo tipo de situación. Es crucial anticipar las necesidades del futuro, pues el mundo del trabajo está transformándose a gran velocidad y se necesitarán nuevas competencias.

OIT Noticias: ¿Qué políticas económicas y sociales se necesitan para proporcionar puestos de trabajo duraderos y de calidad?

No hay soluciones mágicas, pero ocuparse de los jóvenes por separado y centrarse en políticas específicas solo para ellos sería un gran error. Si bien hay factores específicos de los jóvenes, en concreto, el acceso al mercado de trabajo y las condiciones de empleo, los jóvenes no están en una isla; forman parte de la economía y la sociedad general. En tal sentido, un posible factor de empleo juvenil y de acceso a empleos dignos sería la transformación estructural mediante la diversificación económica y la mejora de las competencias.

Otro problema es que las políticas públicas suelen ser muy sectoriales y especializadas, lo cual crea una segmentación artificial, mientras lo ideal sería perseguir la integración de las políticas. El empleo juvenil surgirá de un proceso de cambio impulsado por estrategias de desarrollo que fortalezcan la articulación de las intervenciones en los niveles local, regional y nacional.

OIT Noticias: ¿Qué importancia tienen la diversificación económica y la reforma estructural, en particular en el sector agrícola, para resolver el desempleo y el subempleo juvenil en la región?


La diversificación económica, las inversiones productivas y el desarrollo de las competencias profesionales son esenciales, y una mejor gobernanza debe facilitar esos aspectos. Es el eje de la reforma estructural. La diversificación es también un fuerte impulsor de cambios en el nivel sectorial. En la agricultura por ejemplo, pasar de cosechas básicas a elaborar productos –en combinación con la mejora de la productividad– puede cambiar radicalmente los requisitos para el empleo, el nivel de rendimiento y la calidad del empleo. No se debe subestimar la repercusión de las tecnologías. Un ejemplo: pese a ser necesaria en las explotaciones grandes para aumentar la productividad y mejorar la calidad de los empleos, la adopción de motorización de gran potencia puede causar la destrucción de puestos de trabajo y perjudicar al empleo neto si no va acompañada de crecimiento en otros sectores. Hay que contemplar la utilización de tecnologías apropiadas (es decir, apropiadas al contexto estructural) que favorezcan el empleo, la gestión de los recursos naturales y una huella de carbono baja. En este sentido, los jóvenes pueden hacer una gran contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a las intervenciones contra el cambio climático.