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Mujeres construyen su futuro en Bolivia

Un grupo de 250 maestras constructoras de La Paz y El Alto que realizan tareas de albañilería, plomería, pintura, y electricidad, entre otros, fortalecen sus capacidades para mejorar las condiciones laborales y poder dedicar más tiempo a sus familias.

Reportaje | 24 de abril de 2017


LA PAZ, Bolivia (OIT Noticias) – Lidia Romero es una mujer boliviana de origen indígena que trabaja en el sector de la construcción desde hace 3 años. Durante sus inicios en este sector estuvo empleada por contratistas informales. Esta experiencia la marcó negativamente.

“Me hacían trabajar gratis, no me pagaban. Yo de igual manera lo tomé como una práctica ya que recién me estaba iniciando. Si en ese momento hubiera conocido mis derechos laborales, hubiera podido reclamar. Son cosas que ignoraba. Por eso después decidí trabajar por cuenta propia”, contó esta trabajadora de 43 años.

Me hacían trabajar gratis, no me pagaban. Si en ese momento hubiera conocido mis derechos laborales, hubiera podido reclamar."

Lidia Romero
Cada mañana Lidia se levanta muy temprano, deja a su hija en el colegio y se reúne con otras maestras constructoras para ofrecer sus servicios y conseguir contratos para el día o la semana. El grupo al cual pertenece recorre las calles de la ciudad con afiches y megáfonos tratando de asistir a eventos públicos y aglomeraciones para captar a más clientes.

Las maestras constructoras ofrecen diversos servicios como pintura, albañilería, plomería, instalaciones eléctricas, revestimientos de fachada y en ocasiones incluso carpintería para el mobiliario de las casas. Una vez que son contactadas, realizan la cotización del trabajo en cuestión y si la persona está de acuerdo se comienza con la obra.

Lidia comentó que a raíz de sus malas experiencias con contratistas informales, nunca comienza un trabajo sin antes firmar un contrato que estipule todos los detalles importantes para el correcto desempeño de sus funciones. Además, el contrato permite que el empleador se sienta más cómodo y confiado de que ella y sus compañeras cumplirán con el trabajo a cabalidad.

“Esta manera de trabajar nos ha permitido a mí y a mis compañeras tener flexibilidad en nuestros tiempos para poder cumplir con otras obligaciones personales, como los quehaceres del hogar o el cuidado de nuestros hijos, situación que no era posible cuando trabajaba con contratistas informales”, dijo Lidia Romero.

Seguridad y salud en el trabajo

La seguridad y salud en el trabajo también es un tema muy importante en el rubro de la construcción. En ese sentido, Lidia dijo que los materiales, capacitaciones y charlas en esta materia han sido fructíferas para ella y sus compañeras.

“Hay muchas mujeres en este rubro que son madres solteras, sus hijos dependen solamente de ellas, por eso mismo es fundamental que se garanticen condiciones de trabajo óptimas para realizar nuestras funciones sin ningún tipo de riesgos”, agregó.

Durante los últimos años Lidia pudo ganar experiencia, y ahora es una integrante activa de la Asociación de Mujeres de la Construcción (ASOMUC), una alianza municipal del sector. Ella, junto con esta Asociación y otras representantes de sindicatos del rubro de la construcción, recibieron capacitaciones en diversas áreas técnicas y en salud y seguridad ocupacional.

Estas actividades de capacitación fueron llevadas a cabo por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la ONG Red Hábitat y los Gobiernos Municipales de las ciudades de La Paz y El Alto, a través de los proyectos “Construyendo Igualdad”, financiado por la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional (ASDI) y “Mujeres en la construcción hacia su empoderamiento político y económico”, financiado por el Fondo de igualdad de Género de ONU Mujeres.

Unas 250 mujeres dedicadas al rubro de la construcción se han beneficiado con estos proyectos. En su gran mayoría se trata de mujeres indígenas que han tenido escaso acceso a la educación formal y la formación profesional.

© Red Habitat
“Las capacitaciones nos han ayudado a aprender cosas nuevas. Por el lado técnico por ejemplo, nos han capacitado de manera positiva en lo que respecta a la pintura, es decir, cómo se debe de pintar, que colores se debe combinar... Esto nos ayuda a prepararnos mejor y poder tener más oportunidades de encontrar trabajo en este sector”, enfatizó Lidia.

Para ella, recibir el apoyo de la OIT en materia de seguridad y salud en el trabajo fue muy importante para el desempeño de sus actividades diarias.

“Nos han enseñado qué implementos podemos pedir en un trabajo, ya no solo tienes que ir con tus propias herramientas, para ir arriba tengo que pedir arnés, si estoy expuesta a pintura como el óleo, necesito algo que me tape la boca y la nariz”.

Lidia también participó de una capacitación de la OIT en derechos laborales y normas internacionales de trabajo para mujeres constructoras el año 2016. “No se trata solamente de aprender a cómo hacer las cosas, sino de conocer tus derechos para que no se aprovechen de ti”.

Acciones a futuro

Actualmente, Lidia Romero está registrada en la primera bolsa de trabajo de mujeres del sector generada por la OIT y por el gremio de empleadores del sector de la construcción en Bolivia, cuyo objetivo es visibilizar a las mujeres capacitadas y generarles más oportunidades laborales (www.maestrasconstructoras.org).

Al respecto, Rodrigo Mogrovejo, Coordinador Nacional de la OIT en Bolivia, resaltó la importancia de conectar los centros de formación que capacitan a las mujeres indígenas constructoras con el gremio empresarial, para que éstas mujeres, que invierten tiempo de manera muy sacrificada en su formación, obtengan un trabajo decente en las empresas que requieren sus servicios.

Esta es una de las principales razones por las que se eligió esta población, pues se ve la importancia del trabajo de la mujer dentro del rubro de la construcción en Bolivia."

Rodrigo Mogrovejo, Coordinador Nacional de la OIT en Bolivia
Los trabajadores de la construcción en Bolivia constituyen el 8,8% del total de la fuerza laboral del país (471 mil trabajadores). A pesar de que las mujeres solamente representan el 4,5% de este total, están aumentando cada vez más su participación dentro del rubro.

En La Paz la participación en la construcción subió de 5,2% a 6,4% en los últimos años. En el caso de las mujeres de 0,49% a 1,5% y los hombres de 9.3% a 10,9%. En El Alto la participación subió de 8,2% a 9,1%. Las mujeres de 0,662% a 1,7% y los hombres de 13,4% a 15,4%.

Muchas de ellas son madres de familia de origen indígena y escasos recursos que luchan día a día por destacar dentro de un empleo mayormente ocupado por varones y por mejores condiciones laborales.

“Esta es una de las principales razones por las que se eligió esta población, pues se ve el potencial de la fuerza laboral en crecimiento y la importancia del trabajo de la mujer dentro del rubro de la construcción en Bolivia”, dijo Mogrovejo.

“Es lamentable observar que muchas de ellas aún no conocen sus derechos laborales ni están conscientes de su potencial”, explicó.

Finalmente, destacó que las actividades cuentan con el apoyo de una mesa “multipartita”, lo cual permite incorporar a los diversos actores del sector para mejorar las condiciones laborales de las maestras constructoras a través de la formación técnica, una bolsa de empleo y un nuevo marco normativo.