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“Viaje ahora, pague después”: Una trampa para los trabajadores migrantes

Un Programa sobre contratación equitativa dirigido por la OIT en Filipinas, Nepal, Jordania y Túnez, ayuda a proteger a los trabajadores migrantes de las prácticas de contratación engañosa y de condiciones de trabajo abusivas.

Reportaje | 3 de marzo de 2017
Ms Ria Cruz
MANILA, Filipinas (OIT Noticias) – Ria Cruz sentía que era tratada como un animal, o peor, un pedazo de carne que era vendido de un empleador a otro.

Víctima del trabajo forzoso, esta trabajadora doméstica migrante de 28 años trabajaba sin parar 20 horas al día. Después de la larga jornada, la encerraban en un sótano sucio y oscuro. Su empleador guardaba su pasaporte y le daba las sobras para comer.

Cuando Ria contó su experiencia de trabajo en el exterior no podía contener las lágrimas.

“Cada día era un sufrimiento. ¿Por qué me trataban como un perro u otro animal? Todo lo que deseaba era tener un trabajo decente y un buen ingreso para ayudar a mi mamá en Filipinas”, contó Ria.

No era la primera vez que Ria trabajaba en el Oriente Medio. En 2012, un vecino la acompañó a hablar con un contratista, el salario que le ofrecieron era el doble de lo que ganaba en su país.

Ria aceptó el acuerdo según el cual se viaja enseguida y se paga después, que cubría la tarifa de contratación, el costo del viaje en avión y otros gastos. Pero el salario que recibía era la mitad de lo que establecía el contrato, menos de 200 dólares. Después de seis meses cuando su empleadora comenzó a abofetearla continuamente, Ria decidió regresar a casa.

Todo lo que deseaba era tener un trabajo decente y un buen ingreso para ayudar a mi mamá en Filipinas."

Ms Ria Cruz
A pesar de esta experiencia, en 2016 Ria fue a trabajar de nuevo al exterior bajo el mimo acuerdo, pero con otra agencia de contratación.

Gracias a lo que había aprendido en el Seminario de orientación antes de partir, Ria pidió llamar a casa para avisar que había llegado bien. Su empleador súbitamente la encerró en un sótano y le quitó el pasaporte.

Ria escapó y se puso en contacto con su contratista para pedirle ayuda, pero la vendieron de un empleador a otro. El miedo se instaló en su mente mientras estaba encerrada en un edificio con otros trabajadores migrantes obligados a trabajar para diferentes empleadores durante el mismo día. Cada vez que se quejaban o rehusaban trabajar les pegaban.

Al igual que Ria, hay 232 millones de migrantes internacionales que en su mayoría buscan un trabajo decente. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 21 millones de personas terminan en situaciones de trabajo forzoso o de trata de seres humanos.

“Garantizar una contratación equitativa es crucial a fin establecer condiciones de igualdad y proteger a los trabajadores migrantes de los abusos. Es esencial crear corredores de contratación justa para prevenir la explotación”, declaró Khalid Hassan, Director de la Oficina de la OIT en Filipinas.

El proceso de contratación es un camino fundamental para limitar o prevenir los abusos, incluso los fraudes en términos de contratos y condiciones de trabajo, la servidumbre por deudas a causa de las tarifas elevadas, la retención de los pasaportes y la deducción ilegal del salario.

Promover una migración ética

La OIT lanzó un Programa integrado sobre contratación equitativa, conocido como FAIR, para proteger a los trabajadores migrantes de las prácticas de contratación injustas y engañosas. Llevará a cabo intervenciones piloto en Filipinas, Nepal, Jordania y Túnez.

Financiado por la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE), el proyecto ofrecerá a los trabajadores migrantes acceso a información y servicios confiables, y difundirá los conocimientos nacionales y mundiales sobre la contratación, también a través de los medios de comunicación.

Ria sabe que ella habría podido evitar esa experiencia tan traumática si hubiese tenido la información correcta antes de partir.

“La primera vez que fui a trabajar al exterior, no estaba segura si la agencia de contratación en Filipinas era legal o si ni siquiera existía. En mi segundo intento, fui a la agencia de contratación, pero no sé si era legal o estaba registrada”, admitió Ria.

Este proyecto de dos años de duración colaborará con el gobierno y las organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como con socios de los medios de comunicación y de la sociedad civil. Creará una plataforma mundial en Internet de Control de contratación de los migrantes (CCM) con la Confederación Sindical Internacional (CSI) para señalar los problemas relacionados con la contratación y para orientar a los trabajadores migrantes en los mecanismos de presentación de denuncias. El proyecto desarrollará además una aplicación para teléfonos móviles que establecerá un contacto directo entre trabajadores migrantes y las organizaciones pertinentes.

Atemorizada y poco entusiasmada con la idea de volver a migrar, Ria sabe que tiene que correr el riesgo por su familia. “Si se presenta la oportunidad, todavía estoy dispuesta a ir a trabajar al exterior por mi mamá, pero quiero tener un trabajo decente. Mi sueño es ayudarlos a salir de la pobreza, o simplemente que coman tres veces al día”, concluyó Ria.