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Después de las inundaciones: Transformar la catástrofe en oportunidades

Tras las inundaciones que devastaron la provincia rural de Sindh en Pakistán, la Organización Internacional del Trabajo se unió a las Naciones Unidas para ayudar a miles de familias a reconstruir sus vidas.

Reportaje | Pakistán | 21 de julio de 2016
Gena
SINDH, Pakistán (OIT Noticias) – La vida de Gena cambió drásticamente por las vastas inundaciones que afectaron a Pakistán en 2010.

Gena, de 39 años, vivía con su esposo Nursing y sus cuatro hijos en la aldea Sajhar Khaskheli, en la provincia de Sindh, la zona del país más gravemente afectada por las fuertes lluvias que azotaron el país de norte a sur sumergiendo un quinto de su territorio.

La provincia de Sindh fue devastada, unas 970.000 viviendas fueron damnificadas y las pérdidas en la agricultura se estimaron en 2.300 millones de dólares.

Las inundaciones destruyeron la vivienda de la familia y su ganado y arrebató a Nursing su medio de subsistencia. De aparcero (arrendatario de la tierra que da una parte de su cultivo al propietario a en lugar de la renta) pasó a ser un jornalero. El futuro de la familia se veía incierto.


Gena quería ayudar a su familia. Así que se alegró mucho cuando se enteró del programa de formación que estaba siendo organizado en su aldea para ayudar a las mujeres a ganar un dinero.
El programa fue instaurado por el UN Project for the Livelihood Restoration, Protection and Sustainable Empowerment of Vulnerable Peasant Communities in Sindh Province (Proyecto Una ONU para la restauración y la protección de los medios de subsistencia y el empoderamiento sostenible de las comunidades campesinas vulnerables de la provincia de Sindh - LRP) y financiado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Seguridad Humana (UNTFHS).

Una de las competencias que fueron impartidas en el curso fue el bordado con máquinas de coser: “Era una buena estudiante y aprendí rápidamente a bordar con la máquina. Después de la formación, me dieron una máquina de coser para hacer bordados”.

A continuación, la OIT propuso a las mujeres oportunidades de micro crédito a fin de ayudarlas a establecer pequeñas empresas. Gena pidió un préstamo de 10.000 rupias (100 dólares) y abrió una pequeña tienda para vender artículos del hogar.

Hoy día, la actividad de Gena aporta a la familia 1.000 rupias mensuales (10 dólares). A través del programa, también aprendió a estar mejor preparada para futuras inundaciones. Aprendió, por ejemplo, cómo asegurarse que las paredes de la vivienda sean fuertes, a construir una plataforma elevada para cocinar y mantener secos los cereales, y a respetar las normas higiénicas para mantener a sus hijos seguros y saludables.

Nursing
“Estoy muy orgulloso de mi esposa. No sabía que era capaz de hacer tantas cosas, además de cuidar del hogar y de los hijos. Me siento muy satisfecho cuando las personas le hacen elogios. Su éxito, es también mío”, declaró Nursing.

En la aldea, los vecinos de Gena y Nursing también se han beneficiado del programa de formación organizado por la OIT y financiado por su socio pakistaní, la Fundación Heritage.

El ascenso de Champa

Kanji, 50 años, y su esposa Champa, forman parte de los trabajadores agrícolas que fueron afectados por las inundaciones. Por segunda vez, sus vidas cambiaron completamente en 2014. Gracias a una formación sobre competencias verdes aprendieron a construir estufas de barro cocido de bajo consumo de combustible, que no producen humo y son resistentes a las catástrofes, conocidas con el nombre de Swissopak Chullah.

Kanji y Champa construyen una Swissopak Chullah.
La Swissopak Chullah es una doble estufa de alto rendimiento energético, que quema sin producir residuos, resultando más eficiente que las tradicionales. Utilizando la misma cantidad de madera puede cocinar dos ollas al mismo tiempo, mientras que las tradicionales sólo calientan una. Está hecha de lodos calizos, lo cual la hace resistente a las inundaciones y al agua de lluvia. La cámara de arcilla mantiene el calor atrapado mientras que el humo sale a través de una chimenea. La plataforma elevada evita además que los niños se acerquen al fuego o toquen los utensilios de cocinas calientes.

“Se da cuenta, una formación de treinta días dirigida a la construcción de Swissopak Chullah nos ha generado, a mí, mi familia y mis amigos una buena cantidad de dinero que complementa nuestro ingreso del trabajo en las granjas. De acuerdo con los encargos que recibimos para construir cocinas, cada uno de nosotros gana mensualmente entre 8.000 y 12.000 rupias adicionales (entre 80 y 120 dólares)”, explicó Kanji, sentado junto a sus colegas. Este ingreso adicional les brinda una prosperidad relativa, sus hijos ahora van a la escuela y sus familias pueden contar con una seguridad alimentaria.

Champa se ha mostrado particularmente activa. De las 28.000 cocinas de este tipo que se encuentran en la región de Mirpurkhas en Sindh, ella ha participado en la construcción de la mitad.

Champa
“Nuestro ingreso familiar ha pasado de 9.000 rupias (90 dólares) a 18.000 rupias (180 dólares), la mitad de los cuales los genero yo”, afirmó Chumpa.

En recompensa de su trabajo, ella recibió el Idol Award en el Ladies Fund Awards de este año, el cual premia a la persona que ha transformado verdaderamente a su comunidad y a su país. La entrega del premio se llevó a cabo en marzo, en la residencia del Gobernador en Karachi.